Las cinco claves que explican la derrota de la UD en Castellón
Fútbol ·
El primer tropiezo de la temporada fuera de casa juntó varios factores que provocaron el hundimiento propioUna conjunción de factores explica el tropiezo de la UD en Castalia, el primero de la temporada fuera de casa y que descabalga al equipo del liderato de la categoría. No fue el mejor día en términos generales y se localizan errores que ahondaron en el desenlace negativo.
1-Falta de verticalidad y sin intimidación alguna para el rival
Matthys, portero del Castellón, vivió una de las tardes más plácidas de la temporada a cuenta de la anemia rematadora de la UD en Castalia. Algún centro, tiros taponados, muchos amagos.... No se le recuerdan intervenciones salvo un disparo lejano y tibio de Iván Gil. No hubo manera de que se generara peligro y tampoco los cambios de Luis García le dieron mayor vuelo a la ofensiva del equipo. Lukovic desasistido, Manu Fuster difuso, Pejiño ausente, Viera y Jesé demasiado tarde, pocas subidas por los carriles e inocencia a balón parado. La falta de colmillo de Las Palmas chocó por el caudal atacante que siempre le había caracterizado, con mayor o menos acierto. Por un día, se fundieron los plomos y nada salió como se esperaba. Ojalá que esto deje lección para el futuro porque nadie duda de que hay argumentos para mucho más de tres cuartos en adelante.
2-Una permeabilidad impropia que toleró 18 remates
El Castellón hizo un gol pero pudieron ser dos o tres más. Horkas volvió a ganarse las habichuelas y evitó que el castigo fuera mayor, ayudando, también, la falta de puntería blanquinegra. La entrada de Cipenga en la segunda mitad, un cuchillo por la banda izquierda, acentuó la sensación de inseguridad que ya se había tenido con Camara por el otro costado. Marvin y Clemente se vieron desbordados con demasiada facilidad y eso se tradujo en muchos centros al área, alguno con auténtico peligro y que contribuyó a que la UD viviera debajo de su portería. Tantas concesiones (18 remates en total recibidos) terminaron teniendo castigo y no conviene reproducirlas porque la derrota acabó materializándose a fuerza de insistencia por parte del oponente sin que se reaccionara para neutralizar ese plan.
3-Inicio estéril y continuidad en los mismos parámetros
Se esperaba que, al descanso, Luis García aplicara correcciones a la primera mitad discreta de sus jugadores. Sin descartar, incluso, algún cambio que reactivara al resto. Pero la UD siguió igual y no salió de los vestuarios con el punto de activación necesario para contrarrestar el plan que sí le estaba funcionando al oponente. Esa parálisis de registros no hizo más que incentivar la diferencia que se estaba dando en el césped. Esa uniformidad en el rendimiento no convino y terminó condenando las opciones.
4-54% de posesión con ausencia de profundidad
El 54,8% de posesión con el que terminó el partido la UD, superando al rival en este registro, no se tradujo en dominio real de todo, de sensación de controlar al Castellón. Mucha horizontalidad, Loiodice y Amatucci frecuentemente en desventaja y sin la iniciativa para armar juego, que achicó el espacio de acción sin llegar a conectar con el ataque. Esa gestión vacía del balón, si darle la utilidad deseada, dejó en nada cada intento por prosperar, tanto con 0-0 como cuando Suero estableció el que sería 1-0 definitivo.El propio Luis García siempre ha insistido en la necesidad de darle sentido al juego con presencia arriba, algo que no sucedió en Castalia.
5-Cambios a debate y con el reloj muy avanzado
Viera y Jesé tuvieron poco más de diez minutos y solo entraron en acción cuando todo estaba cuesta arriba y de lo de Iñaki y Cristian fue a título de inventario. Extrañó que necesitándose un gol y presencia arriba Mata no tuviera ninguna oportunidad, hombre de área como es por mucho que la falta de confianza le haya arrinconado. Los que entraron, salvo alguna acciíon de Iván Gil, no mejoraron lo que había.