Camina o revienta en Soria

14/02/2020

La UD llega a Los Pajaritos con urgencias por su crisis de resultados y tras una semana salpicada por la gamberrada de Tana, agitador del vestuario tras su enésima indisciplina, lo que siembra de obligaciones un encuentro que pone en juego puntos y paz.

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Definitivamente, lo mejor que le puede pasar a la UD es que comience a rodar la pelota y focos y atenciones se dirijan al césped. Que empiece un partido que tiene que ganar por lo civil o lo criminal, como diría Luis Aragonés, para poder dejar atrás una semana horribilis. Si todo salió de pena la jornada pasada, con derrota ante el Cádiz por un penalti que solo vio el árbitro y añadiendo una fecha más al lomo sin triunfos, dos meses ya que se dice pronto, y Pepe Mel dijo sentirse respaldado por el club, reivindicación que suele anteceder a todo lo contrario tal y como funciona este negocio, el lunes, un día que parecía de barbecho y tránsito, Tana decidió presentarse en Barranco Seco hecho un trapo. Justo cuando se necesitaban horas tranquilas y sudores generosos para cerrar filas, Tana reventó el patio y se llevó por delante el régimen interno del club, el que recomienda asuntos tan elementales para un deportista profesional como guardar el descanso apropiado o abstenerse de la ingesta de alcohol, entre otras obviedades. Tan mal le vieron los médicos que tuvieron que aplicarle suero y mandarlo a casa. Por si fuera poco, lo que debía quedarse de puertas para adentro de la Ciudad Deportiva, trascendió. Y ha resultado inevitable que en los últimos días se hable más del expediente disciplinario a Tana que de la manera sacar los tres puntos de Los Pajaritos. Mantovani, ejerciendo de portavoz del vestuario, quiso tirarle un cabo al implicado («tengo mucha fe depositada en Tana y espero que revierta las cosas y vuelva con más fuerza»). Luego fue Mel el que pidió que no se le demonizara y acortó su cuarentena. Mensajes constructivos que no alcanzan a tapar un oprobio de proporciones tremendas. El caso es que la competición está de vuelta y, por si se había olvidado, la UD tiene unas urgencias como hace tiempo que no se recordaba. Su regresión no tiene fronteras y abarca juego, rendimiento, resultados y alcanza hasta el VAR, con decisiones discutibles de los árbitros que se han consumado para mayor daño.

Con estos antecedentes se presenta Las Palmas en el territorio del Numancia, una plaza en la que no hay regalos porque la defiende un anfitrión siempre bravo, que exige al límite y ha hecho de la resistencia una seña característica.

Por muchas ausencias que presente (Calero e Higinio, dos titularísimos, están sancionados y hace poco Carlos, el caudillo de su defensa, emigró a Japón y dejó un boquete atrás que todavía duele), si hay un rival hecho a la categoría y capaz de lastimar, ése es el Numancia. Únicamente tres visitantes fueron capaces de asaltarle en su casa (Deportivo, Zaragoza y Alcorcón) y como local ha sumado 25 de los 37 puntos posibles, con el adorno de ser el equipo que menos goles encaja de toda la categoría cuando juega en su estadio (8), parámetros todos ilustrativos y que son una advertencia.

Mel no espera alfombra roja y ha prevenido a su gente. Sorteando todas las interferencias que le ha regalado Tana, al que le tocará ver la fanea por televisión como era menester, el míster tiene asumido que vuelve a estar en la frontera y quiere colmillos afilados en los futbolistas, actitud decidida, un plus de energía.

No es día para despistes o pierna floja. Con la que está cayendo, el plan pasa por estar a la altura del escudo más que nunca y no dar pie a accidente de ningún tipo. Salir, imponer, marcar, vencer. Debate táctico al margen, en definitiva el dibujo en la pizarra o la disposición simétrica está sujeta a las ganas de competir, la determinación, la intensidad, acumular kilómetricos puestos a correr.

Parece cantado que Varela se hará sitio entre los elegidos, con atribuciones creativas en la zona ancha, y que Benito ganará metros ahora que está de vuelta De la Bella para el lateral zurdo. Está por ver, también, que Mauricio Lemos se mantenga atrás, recuperado Mantovani. A partir de ahí, tampoco tiene mucho más para elegir el estratega en un fondo de armario lastimado por las huidas no previstas en el mercado invernal (Araujo y Pekhart) y las tradicionales lesiones.

Esta tarde, como si no hubiera un mañana. La UD tiene la prohibición expresa de dar otro gatillazo. Sería una pala de tierra encima. Ya les vale a los que salten al ruedo.