Once titular de la UD que se midió al Ibiza en la última jornada disputada y en el que ya lució, como capitán, Viera. / COBER SERVICIOS AUDIOVISUALES

Mel calca el inicio de la campaña pasada y sin la mejoría pretendida con una plantilla de garantías

Tras cinco jornadas, un único triunfo y la sensación de que no termina de darse la progresión esperada con un grupo más armado

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

El bagaje numérico de estas cinco primeras jornadas no mejora el de la campaña pasada en el que, con el mismo recorrido, la secuencia fue calcada a la actual: una victoria, una derrota y tres empates. No hay mejora alguna, por tanto, a la hora de una comparativa en la que sí se supera el inicio de la primera campaña que Mel arrancó al frente de la UD, la 2019-20 y en la que, con tres empates y dos derrotas, se totalizaban dos puntos menos.

A saber, en el curso 2019-20 el primer triunfo se resistió hasta la sexta fecha, con aquel gol histórico de Pedri, convirtiéndose en el realizador más joven en los 70 años de vida del club, en la portería de la Naciente, que valió para tumbar al Sporting (1-0). Antes, tropiezo inaugural frente al Huesca, tres empates seguidos ante Málaga (1-1), Racing (2-2) y Tenerife (0-0) y nuevo traspié con el Almería (0-3).

Un año después, otro estreno con signo adverso (1-0 en Leganés), y tablas con Fuenlabrada (3-3) y Zaragoza (2-2) antes de la primera alegría, que vino con la victoria frente al Logroñés en casa (2-1) para completar el ciclo de cinco partidos con otro punto en Málaga (0-0).

En la actual temporada, la victoria se adelantó a la segunda jornada (2-1 al Huesca) luego de dos empates (1-1 con el Valladolid y 0-0 en Girona), para luego sucumbir en Anduva (4-2) y dejarse el pasado sábado un reparto ante el Ibiza (1-1) que impide mayor vuelo clasificatorio a la UD en mitad de septiembre.

Aunque la nómina de rivales ha sido especialmente exigente en la campaña en curso, con Valladolid, Girona y Huesca de manera sucesiva, tres de los indiscutibles aspirantes al ascenso directo, el disponer de una plantilla más armada, como todos reconocen, invitaba a pensar en una mayor cosecha de puntos y mejor posicionamiento en la tabla.

Lo que sí aparece como una constante es que los inicios de temporada no son muy fértiles con Mel, con victorias en el primer mes en 2019 y con una tanto en 2020 como ahora. Las experiencias anteriores también dibujan una progresión posterior, con mayor rendimiento y resultados, aspecto del que no se duda ahora con Jonathan Viera ya en la dinámica del equipo y la enfermería prácticamente vacía (se espera de vuelta esta semana a Raúl Navas y no hay preocupación con las molestias que obligaron a la sustitución de Sergio Ruiz).

Hay suficiente margen de maniobra para que este receso a las primeras de cambio, algo ya tradicional, quede como un tránsito necesario para una UD que, luego, ya cogió la velocidad que necesitaba para entrar en la zona alta de la tabla y no salir más. Es, al menos, la lectura que se quiere hacer desde el optimismo que nadie quiere perder.