Fútbol / UD Las Palmas

«Ahora no toca» hablar de renovaciones

21/05/2020
ETIQUETAS:

Cuando Pepe Mel aludió, el pasado martes, a su contrato («si hablamos de la legalidad termina el 30 de junio, pero hay buena predisposición para ayudar en todo y quedarnos hasta el final») entró en un debate que, advierten en la UD, «ahora no toca». Cierto es que al entrenador se le preguntó por el asunto y no fue una flecha que lanzó a su antojo, pero, aunque sus manifestaciones se ajustaran al protocolo, sin que pueda sacarse punta alguna, en la zona noble del Gran Canaria consideran que los tiempos son los que son y que, por encima de situaciones personales y laborales, está asegurar la plaza en Segunda División antes que cualquier otra disquisición. Y una vez que se pueda partir de esa base, llegará el momento de sentarse, debatir y «probablemente llegar a un acuerdo para renovar», sostienen desde la dirigencia, que no quiere focos que puedan distraer a técnicos y jugadores de sus tareas actuales de prepararse para lo que viene, con un calendario comprimido y un formato intensivo, dada la previsión de partidos cada 72 horas si se cumplen los pronósticos de LaLiga.

No es un secreto que Mel cuenta con todas las bendiciones para seguir. Miguel Ángel Ramírez, que es el que manda, ha sido bien explícito a la hora de pronunciarse a favor de su continuidad. Luis Helguera, el segundo en el orden jerárquico en materia deportiva, se posicionó a favor de la postura presidencial desde el mismo momento en el que tomó posesión de su cargo como director deportivo. Y, por si fuera poco, viene en camino un secretario técnico como Tino Luis Cabrera que, a diferencia de Toni Otero, su antecesor, avala y apoya la competencia del preparador madrileño, con el que trabajó codo con codo en el Betis años atrás y al que une una buena relación personal. Terreno abonado para mantener todo como está ahora.

Mel, en suma, tiene el viento a favor para enraizar en la entidad, donde dice sentirse valorado tras catorce meses de pertenencia. Ahora bien, la prueba del algodón son los resultados y él lo sabe. Antes del parón por la crisis del coronavirus la UD acumulaba la friolera de tres meses sin ganar un partido, lo que ha puesto en rifa la permanencia.

Por ello, hasta la fecha se han aparcado las conversaciones de un futuro contrato, ya que todo se supedita a eludir cualquier riesgo de caer a Segunda B, un peligro latente y con once partidos todavía por delante.

De ahí que la consigna sea «ganar y, luego, renovar». Tampoco es que sea un secreto para un profesional como Mel que lleva en los banquillos media vida y conoce como nadie las curvas y atajos de este negocio. Lo mismo de no haber acontecido la excepcionalidad actual a estas alturas del calendario todo estaría resuelto. Permanencia y continuidad. Pero no ha sido así y toca asumir una realidad que obliga a comprimir la reválida que viene y en la que la UD y Pepe Mel se juegan seguir o no cogidos de la mano.

Ramírez ha preferido despachar con Mel cuestiones de actualidad y relacionadas con lo que viene sin que ello le haga cambiar de opinión acerca de su preferencia por la continuidad del actual inquilino del banquillo. Hay sintonía entre las partes y, por encima de resultados adversos, prevalece la mejor consideración mutua, lo que, salvo cambio de planes, se hará valer a la hora de una extensión. Pero lo primero, lo que procede, pasa por el césped antes que por los despachos.

Idéntica política se sigue con los jugadores, tanto los que están en la Ciudad Deportiva como los cedidos. Helguera ya tiene trazadas algunas líneas maestras de lo que quiere para la temporada venidera, pero es consciente de que ha de esperar los resultados de los partidos pendientes para una composición de lugar más exacta. Porque, de momento, persiste la incógnita del futuro, lo que impone ralentizar la agenda en materia de altas, bajas y renovaciones.