Carlos Alcaraz celebra un punto ante su primer rival en Roland Garros 2022. / efe

Primera ronda

Alcaraz entra con todo en Roland Garros

El murciano solo pierde seis juegos en su debut ante el argentino Londero y se enfrentará en segunda ronda a Albert Ramos

ENRIC GARDINER Madrid

A Carlos Alcaraz no le entraron los nervios de pisar por primera vez, en partido oficial, la pista central de Roland Garros. La Philippe Chatrier, a media entrada por la particularidad de ser un domingo, presenció el primer encuentro de la estrella murciana en un escenario que le será muy familiar en los próximos años. Una primera victoria ante Juan Ignacio Londero (6-4, 6-2 y 6-0) que demuestra que el español ha aterrizado en París con la misma inercia con la que salió de Madrid hace dos semanas.

El descanso durante el torneo de Roma, para no estresar más un tobillo maltrecho en el torneo madrileño, ha sentado bien a Alcaraz, que no se dejó nada para inclinar a Londero y sumar la que es apenas su tercera victoria en Roland Garros. Las dos semanas de parón no se notaron en el juego de Alcaraz, al que la gente ya sigue muy de cerca en París, con montoneras de aficionados para conseguir un autógrafo suyo y con decenas de cámaras apuntándole en cada entrenamiento. En los últimos días se ha cruzado con Rafa Nadal por las instalaciones y ha practicado con Novak Djokovic, sus dos grandes rivales por el título.

Porque aquí Alcaraz ya llega como favorito, no como promesa. Por eso una debacle, tras un tiempo sin competir, como pasó en Montecarlo, no era debatible. Londero llegaba con más ritmo, eso sí. El argentino procedía de la fase previa, donde ganó sus dos primeros partidos, pero cayó en el tercero, con la suerte de que una baja de última hora le permitió entrar al cuadro como 'lucky loser'.

Una oportunidad para exhibirse en la central, pero que Alcaraz desactivó con puño de hierro. El español fue de menos a más y tuvo que hacer frente a nueve juegos atípicos, con un dominio cambiante, antes de poder girar el encuentro a su favor. «Al principio del partido me costó adaptarme a las distancias de la pista, que es muy grande», apuntó tras el encuentro.

En un momento crítico, en el décimo juego del primer set, cuando Londero sacaba para mantenerse con vida en ese parcial, Alcaraz apretó, subió una marcha y quebró el servicio. Se apuntó el set y ya no había marcha atrás. Era cuestión de tiempo que Londero, que ahora es el 141 del mundo y llegó a ser el 50 en 2019, se viniera abajo.

No fue tampoco el partido más limpio para Alcaraz, que terminó con 25 errores no forzados, ni tampoco el más agresivo, con su cuenta de golpes ganadores parada en 22, pero sí fue el encuentro que el murciano necesitaba para estrenarse en un torneo que le pone como favorito a levantar la Copa de los Mosqueteros el próximo 5 de junio.

Londero le duró algo menos de dos horas a Alcaraz, que ha sido el primero de los tres grandes en saltar a escena, con Djokovic y Nadal preparados para este lunes. Esto dará un día de descanso extra a Alcaraz según avance el torneo. El próximo rival de Alcaraz será Albert Ramos, que venció a Thanasi Kokkinakis, y contra el que consiguió su primera victoria profesional en Río de Janeiro 2020. «Esto es algo único. Este estadio lo considero uno de los mejores. Este torneo es uno de los que he visto siempre de pequeño», aseveró Alcaraz en pista.

Muguruza cae al fondo

La sorpresa amarga de la jornada la dio Garbiñe Muguruza, que volvió a implosionar. La española perdió ante Kaia Kanepi por 2-6, 6-3 y 6-4 en un partido que llegó a dominar por 6-2 y 3-1 y que significa la primera vez en su carrera que pierde en primera ronda en Roland Garros. Perder ventajas se está convirtiendo en la tónica de Muguruza, que desperdició un marcador similar la pasada semana en Rabat y también en Roma hace dos semanas. Además de Muguruza, Ons Jabeur, campeona en Madrid, cayó en su debut ante Magda Linette (3-6, 7-6 y 7-5).

En cuanto al resto de españoles, Jaume Munar venció a Daniel Altmaier, Borna Coric derrotó a Carlos Taberner y Beatriz Haddad Maia se impuso a Cristina Bucsa.