Rafa Nadal devuelve una pelota imposible. / afp

Octavos de final

Nadal apaga el incendio Aliassime

El pupilo de Toni Nadal mete en un aprieto al español y le obliga a remontar para meterse en cuartos y enfrentarse a Djokovic

ENRIC GARDINER Madrid

Hubo un tiempo en el que parecía que Rafa Nadal y su tío Toni se aliaban para pedir a los dioses meteorológicos que lloviera. Que cayera un chaparrón para cambiar el signo de un partido complicado. Un milagro en forma líquida que llegó, sobre todo, en algunos de sus partidos más recordados en el US Open. Pero este domingo, en París, la fórmula fue muy distinta. Nadal necesitó lo contrario, requirió los rayos de sol para aplacar el ímpetu de Felix Auger-Aliassime, ahora entrenado por Toni, y remontar al canadiense, uno de los pocos en llevar a Nadal hasta un quinto set, camino a los cuartos de final de Roland Garros (3-6, 6-3, 6-2, 3-6 y 6-3).

Este ha sido, sin ningún lugar a dudas, el choque más duro de lo que se ha disputado de torneo para Nadal. Sobre todo, porque durante muchos minutos se oteó la derrota más temprana del manacorense desde 2009, cuando cayó contra el sueco Robin Soderling.

En unas condiciones frías, pesadas y con poca velocidad de bola, Nadal sufrió una barbaridad. Las temperaturas en la capital parisina no ayudaron a su juego en un primer set terrorífico, con un 50 % de primeros saques, un 1 de 7 en pelotas de rotura y, sobre todo, 15 errores no forzados. No tenía sentido preguntarse en aquel momento si Nadal podría con Novak Djokovic en cuartos de final, ya clasificado tras vencer cómodamente en tres sets a Diego Schwartzman, es que la cuestión era si sería capaz siquiera de deshacerse del canadiense.

El primer set arrojaba una duda muy clara, que se fue despejando a medida que el sol alumbró la Philippe Chatrier. Los poderes del tío Toni se le volvieron en contra y el tiempo jugó a favor de Nadal, que comenzó a calentar con la derecha y a cerrar el grifo de los errores innecesarios. En el segundo parcial, el que le sirvió como trampolín, apenas cometió cuatro. Había margen para la mejora en el apartado de ganadores, un escollo para Aliassime, cuya elasticidad le permite llegar a todo, pero el nivel de Nadal era claramente 'in crescendo'.

El empujón de confianza para el canadiense, un tenista llamado a hacer mucho desde muy joven, se le esfumó con la igualada de Nadal, que vio un filón en el saque de su rival. Sin el marcador a favor, Aliassime perdió la tensión en el brazo y la capacidad de hacer daño al balear con su servicio. Se desinfló y Nadal, con gesto de seriedad, metió otra marcha. Dos sets a uno, una ventaja que nunca ha perdido en Roland Garros. Es más, solo en 10 de los 111 partidos que ha jugado en París ha cedido el primer set, y en ocho de ellos logró remontar.

Pendientes del cielo

Pero el cielo se volvió a nublar. Asomaba la noche en París y dejó de arreciar para el canadiense, que se reencontró con la comodidad de dominar con su derecha y su saque. De tener el partido controlado, Nadal se vio abocado a un quinto set. Por tercera vez en su vida, disputó un quinto parcial en Roland Garros. Solo John Isner en 2011 y Novak Djokovic en 2013 le empujaron tanto. Nadie le ha derrotado cuando el partido se ha ido hasta el set definitivo. Tampoco fue Auger-Aliassime en inscribir primero su nombre en los libros de historia.

Tras siete tensos juegos, en los que Nadal salvaba los muebles y nivelaba la balanza, llegó el momento de morder. Con 15-30 a favor en el saque de Aliassime, Nadal sacó un passing a la desesperada directo a la línea. Un golpe que le dio las bolas de 'break' 20 y 21 del partido. La primera, agua, por un saquetazo del canadiense; la segunda la levantó de entre la tierra para sacar para victoria y certificar el pase a cuartos.

Con Djokovic en dos días, las dudas de Nadal son mayores que nunca, sobre todo por el pobre registro en pelotas de rotura, apenas convirtió 6 de 21. La parte positiva es que no ha notado problemas en el pie en los cuatro partidos disputados, la mala, que Djokovic no ha cedido un set en lo que va de torneo y está en el pico de forma de la temporada.

Será el duelo número 59 entre serbio y español, con 30-28 a favor de Djokovic. En Roland Garros han jugado nueve veces, con siete victorias para Nadal y dos para Djokovic, que venció en su último enfrentamiento en las semifinales del año pasado.