Novak Djokovic recibe el trofeo de subcampeón / . afp

Análisis

El histórico triple empate a 20 se mantiene

La derrota de Djokovic en Nueva York deja la carrera contra Nadal y Federer igualada hasta, como mínimo, el próximo Abierto de Australia

ENRIC GARDINER

La victoria de Daniil Medvedev en el Abierto de Estados Unidos ha permitido que 2021 termine con un empate histórico entre los tres mejores tenistas de todos los tiempos y que la rotura de la igualdad aguante hasta, como mínimo, el próximo Abierto de Australia. Todo parecía estar listo en Nueva York para que Novak Djokovic quebrara el equilibrio que ha reinado entre él, Rafa Nadal y Roger Federer desde Wimbledon, cuando el serbio puso el listón en 20 títulos de Grand Slam, pero la inesperada derrota en la final del US Open aviva las posibilidades de que el escenario cambie e incluso haya un empate perenne entre los tres.

A cuatro meses vista para que comience Australia, Djokovic sigue siendo el favorito para ganar en Melbourne, una ciudad que le ha visto triunfar en nueve ocasiones, pero han aumentado las dudas sobre él, al tiempo que Nadal y Federer solo arrojan incógnitas físicas. El español y el suizo estarán fuera de las pistas durante lo que resta de temporada. En el caso de Nadal, no compite desde que perdiera la semifinal de Roland Garros por una afección en el pie que le ha obligado a pasar por el quirófano. Se ha perdido Wimbledon, los Juegos Olímpicos y el US Open y en los pasados días mostró estar aún en muletas, retrasando su vuelta los entrenamientos.

El caso de Federer es más preocupante aún, porque tras superar una doble operación en la rodilla y volver con relativo éxito al circuito, tuvo que parar tras los cuartos de final de Wimbledon y someterse a una tercera cirugía en la rodilla. No se le espera hasta 2022.

Djokovic, sin embargo, está pletórico físicamente. Siendo el más joven de los tres, a sus 34 años apenas está viviendo lesiones, pero su problema viene de cabeza. Se derrumbó en el último juego ante Medvedev y en la ceremonia posterior, porque la presión que sufre desde que conquistara Wimbledon es brutal. Cuando levantó la copa dorada en Londres, todos los focos se pusieron sobre él, porque tenía en su mano ser el primer hombre en lograr el Grand Slam desde que lo hiciera Rod Laver en 1969 y la segunda persona en la historia en conseguir el Golden Grand Slam desde Steffi Graf en 1988.

La derrota ante Carreño

Y todo empezó a torcerse en Tokio, con una derrota sorprendente ante Alexander Zverev en semifinales, la pérdida del bronce contra Pablo Carreño y una imagen de inseguridad que volvió a repetirse en Nueva York. Raquetas rotas y lágrimas han marcado el camino de un Djokovic cuyo mayor rival en estos momentos parece él mismo.

A esto hay que añadir el empuje cada vez mayor del resto de tenistas. Algunos como Medvedev ya han roto el cascarón y tras dos finales de Grand Slam perdidas han conseguido estrenarse en este tipo de torneos que hasta hace no mucho estaban reservados exclusivamente para el 'Big Three'. Otros llaman a las puertas de su eclosión. Es el caso de Zverev, medalla de oro en Tokio y con una final perdida ya a sus espaldas. También está Stefanos Tsitsipas, con un título de maestro y una final cedida en Roland Garros contra Djokovic. Para 2022 se aguarda el retorno a las pistas de Dominic Thiem, aquejado todo el año con una lesión en la muñeca y a la espera de dar continuidad al trofeo que conquistó en Nueva York el año pasado.

Andrey Rublev, Matteo Berrettini, Felix Auger-Aliassime, Denis Shapovalov y Jannik Sinner son otros que lucharán para que el empate a 20 que existe entre los tres más grandes se mantenga. Ya no solo un año más, sino para siempre.

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