Carlos Alcaraz celebra la victoria. / Afp

Abierto de EE UU

Alcaraz, a un paso de ganarlo todo

Tras vencer en otro partido épico a Tiafoe, el murciano se jugará el domingo ante Casper Ruud lograr su primer Grand Slam y ser el número uno del mundo más joven de la historia

ENRIC GARDINER

Hay personas hechas para lograr hitos históricos y Carlos Alcaraz es, definitivamente, una de ellas. Un hombre capaz de no desfallecer tras ganar tres partidos a cinco sets consecutivos, tras estar en pista más de 14 horas en seis días y tras perder un punto de partido en el cuarto set. No se vino abajo Alcaraz, que se impuso a Frances Tiafoe en la medianoche neoyorquina (6-7 (6), 6-3, 6-1, 6-7 (5) y 6-3) y este domingo (22:00 hora española) disputará su primera final de un Grand Slam en el US Open y peleará, además, por el número uno del mundo.

El joven más famoso en la historia de El Palmar se jugará ante el noruego Casper Ruud, que derrotó al ruso de origen armenio Karen Khachanov en la primera semifinal, convertirse en el mejor jugador del circuito más joven de siempre, a su 19 años y 5 meses. Superaría el récord del australiano Lleyton Hewitt, que lo consiguió en noviembre del 2001 con 20 años y 8 meses.

Está Carlitos, porque así quiere el chaval que le llamen, a una victoria de conseguirlo todo. De cumplir por fin esa predicción que hizo después de su mágica primavera en la que ganó cuatro títulos antes de Roland Garros y en la que aseguró estar «preparado» para ganar su primer grande. La etiqueta le quedó grande en París y Londres, pero no en Nueva York, donde se ha convertido en un asiduo de la épica y el show en las noches mágicas de Flushing Meadows.

Lo de este sábado ante Tiafoe es otro ejemplo de la resiliencia y el carácter del murciano, impasible e intratable en los mayores momentos de tensión. A Alcaraz se le escapó el primer set por nada. Tras salvar punto para perderlo y remontar un 6-3 en contra en el 'tie break', el español dejó escapar un parcial en el que Tiafoe dio con la tecla de lo que tenía que hacer: no darle ritmo a su oponente con puntos cortos y rápidos.

En cuanto el juego se alargaba, era el español el que tenía ventaja, y por el camino dejó algún punto para el recuerdo, como el que logró en el 6-5 para asegurarse el desempate. Fue, sin duda, una de las acciones más bellas del torneo. La estrategia de Alcaraz comenzó a funcionar una vez por debajo en el marcador y el segundo y tercer set fueron mucho más placenteros, sin saques perdidos y con una nómina de solo siete errores no forzados.

Montaña rusa

El partido parecía ganado, listo para sentencia. El pupilo de Juan Carlos Ferrero fue siempre por delante en el cuarto set, con el público dividido entre su espectáculo y el de su jugador, un Tiafoe ejemplo del sueño estadounidense que en el camino hasta la penúltima ronda ya había dejado en la cuneta al mismísimo Rafa Nadal, entre otros.

Alcaraz tuvo saques para el 3-0 y el 4-1, pero el de Maryland siempre encontró la manera de no despegarse y de no caer. Cuando el español desperdició un punto de partido y un 5-4 a favor en el 'tie break', se temió lo peor. Que sufriera un shock parecido al que tumbó a Jannik Sinner en semifinales. Un golpe mental demasiado grande para la juventud y precocidad del chaval de Murcia. Todo lo contrario. Alcaraz comenzó el quinto set como si no hubiera pasado nada. Sufrió algún pequeño traspié, pero no titubeó. A la cuarta pelota de partido, cayó la victoria y su peso sobre el cemento de Flushing Meadows.

Carlitos ya es el finalista más joven del US Open desde Pete Sampras en 1990 y de un Grand Slam desde Rafael Nadal en Roland Garros 2005. Ambos acabaron conquistando el torneo. Será el sexto español en jugar una final en Nueva York, tras Manolo Santana, Manolo Orantes, Arantxa Sánchez Vicario, Juan Carlos Ferrero y Rafael Nadal. Solo Ferrero no consiguió la victoria.

Este domingo (22:00 hora de España), jugará por el título contra otro novato en las finales del US Open, el noruego Casper Ruud, que derrotó a su oponente por (7-6 (5), 6-2, 5-7 y 6-2). Estará en juego no solo el primer Grand Slam de ambos, sino también el número uno del mundo. En caso de lograrlo, Alcaraz, será el más precoz de la historia en ocupar el trono. Se prevé otro duelo enorme, otra montaña rusa, emociones increíbles en otra noche sin dormir para los aficionados españoles. La ocasión merece la pena.