Carlos Alcaraz. / Afp

US Open

Alcaraz deslumbra a Tsitsipas y al mundo

El murciano consigue la mejor victoria de su vida en el estadio más grande del mundo y ante el número tres de la ATP

ENRIC GARDINER

Historia es lo que se vivió este viernes en el cemento de Nueva York. Un partido del que se hablará durante mucho tiempo y al que habrá que echar la vista atrás cuando se rememoren los inicios y los primeros éxitos de la nueva sensación del tenis español. Del joven Carlos Alcaraz, que a sus 18 años se consagró ante todo el mundo con un triunfo en cinco sets -6-3, 4-6, 7-6 (2), 0-6 y 7-6 (5)- ante el número tres de la ATP, Stefanos Tsitsipas.

En la Arthur Ashe, la pista principal del US Open y estadio más grande del mundo del tenis, Alcaraz sacó a relucir todo eso que se le intuía y que no en vano le coloca como la gran promesa ya no solo del tenis español, sino mundial. Coraje, arrojo, nervios de acero, descaro. La receta de un campeón. Y uno muy precoz. Uno que ha logrado victorias en los cuatro Grand Slams a edad más temprana que tenistas como Rafael Nadal, Roger Federer y Novak Djokovic. Pero los números y los datos dan igual cuando estás en medio del US Open ante Tsitsipas, finalista de Roland Garros este año.

El reto era mayúsculo. Para muchos, imposible y es que cuatro horas antes de caer rendido al cemento de la Arthur Ashe, lo normal es que Alcaraz cediera. Pero empezó rápido a quebrar los pronósticos. Se puso set y 'break' arriba. Sacó los colores al griego, que vive un infierno fruto de sus decisiones. Se opuso a las vacunas y creó una guerra con Andy Murray por sus más que dudosas tácticas para cortar el ritmo. Por eso el público se posicionó con el español cuando al término del tercer set, con 2-1 en el marcador, se marchó al baño. A Tsitsipas lo abuchearon al salir, a Alcaraz lo aplaudieron.

Y el murciano volvió a rugir. «Estaba peor al inicio del quinto set, pero el público me ha aupado mucho», apuntó tras la victoria. Y es que el quinto set supuso la graduación del español. Aguantó a un Tsitsipas más fresco, se rehizo de unos pequeños problemas físicos que provocaron la aparición del fisio y sacó su servicio en dos ocasiones, con el abismo enfrente.

Se encaminó a un desempate donde no se desinfló, donde no perdió la iniciativa. Se le fue una pelota de partido y unos centímetros le robaron sellar el triunfo con un globo brutal. Pero el destino le dio una tercera, implosionada con un golpe ganador que Tsitsipas solo pudo mirar pasar.

Alcaraz, al que ya conoce todo el mundo, se echó a llorar. Como lo hizo su equipo, capitaneado por Juan Carlos Ferrero, en la grada. Y es que como dijo el propio US Open en sus redes sociales: «Este chico es muy bueno».