El español Rafael Nadal con el trofeo de finalista tras perder ante el estadounidense Taylor Fritz. / EFE

Nadal y un merecido descanso hasta la tierra

El español no competirá hasta Montecarlo, cuando comience la gira de arcilla

ENRIC GARDINER

El increíble inicio de año de Rafael Nadal tuvo un abrupto final en el partido por el título en Indian Wells. Derrota ante Taylor Fritz, adiós al cuarto título en el desierto californiano y problemas físicos, lo más preocupante de todo.

«Lo único que me preocupa es lo que está pasando ahí», dijo el español en referencia a la molestia en el pecho que le lastró en la final contra Fritz. «Cuando respiro y cuando me muevo es como si tuviera una aguja dentro todo el tiempo. Es un tipo de dolor que me limita mucho. No es solo por el dolor, no me siento muy bien porque me afecta a mi respiración», añadió.

Los problemas han aparecido después de un espectacular 20-1, la quinta mejor racha a comienzos de una temporada de la historia. Solo por detrás del 41-0 de Novak Djokovic en 2011, el 39-0 de John McEnroe en 1984, el 26-0 de Djokovic en 2020 y el 26-0 de Bjorn Borg en 1980. Nadal ha mejorado en California los registros de Roger Federer y Pete Sampras que sumaron 17 victorias seguidas para empezar el año en 2018 y 1998, respectivamente.

Pero este 20-1 no era el objetivo. No el buscado, al menos. Nadal volvió al circuito cauto por la lesión en el pie que le tuvo cinco meses en el dique seco y empezó a ganar partidos con la meta de que no resentirse del dolor. Por el camino cayó el ATP 250 de Melbourne, el vigésimo primer Grand Slam en Australia y el ATP 500 de Acapulco. Solo faltó la guinda del Masters 1.000.

Indian Wells ha dejado secuelas preocupantes, no solo en el pecho, también en el pie, del que se quejó antes de las semifinales contra Carlos Alcaraz. Y no es para menos. Nadal jugó dos horas y 15 minutos contra Reilly Opelka en octavos, dos horas y 48 minutos en cuartos contra Nick Kyrgios y tres horas y 12 minutos en semifinales contra Alcaraz. Más la primera y segunda ronda, en las que, en total, invirtió cuatro horas. Más de doce horas en pista, más entrenamientos y recuperaciones. El esfuerzo ha sido arduo y eso empujó a Nadal a anunciar a principios de semana que no participaría en Miami, segundo Masters 1.000 de la temporada que comienza este lunes. Nadal nunca ha ganado en Florida y eso no cambiará este año.

Descansar y llegar bien a la tierra batida es lo importante. La gira de arcilla arranca el 10 de abril en Montecarlo, para seguir después en Barcelona (18 de abril), Madrid (1 de mayo), Roma (8 de abril) y Roland Garros (22 de mayo). Esa es la hoja de ruta de Nadal si toda va bien. El manacorense defiende los títulos de Barcelona y Roma, además de cuartos en Madrid y Montecarlo. En total, 2580 puntos. Solo Djokovic defiende más, con 3030 unidades en juego. La diferencia entre el serbio y el español, que ya es tercero en la clasificación, es de tan solo 750 puntos, pero el problema para un hipotético asalto al primer puesto es que Daniil Medvedev, segundo, tan solo consiguió un botín de 460 puntos la temporada pasada en la arcilla. Su margen de mejora es enorme y apenas le separan 20 unidades de Djokovic. Incluso podría recuperar el trono en Miami si escala hasta las semifinales.

No debería ser esta una batalla que quite el sueño a Nadal, cuya meta está en los Grand Slams y en seguir ampliando su diferencia con Federer y Djokovic, que tienen un entorchado menos que él. El serbio, además, se presentará en junio con la tarea de defender tanto Roland Garros como Wimbledon. La buena noticia para él es que todo apunta a que podrá jugar ambos torneos.