Carlos Alcaraz celebra su victoria. / Pierre-Philippe Marcou (Afp)

Masters 1.000 de Madrid

Alcaraz se hace aún más grande ante Djokovic

El joven jugador murciano también doblega al número uno del mundo, con remontada incluida y en el desempate definitivo en un enorme partido de ambos. Alexander Zverev espera en la final

Amador Gómez
AMADOR GÓMEZ Madrid

El día después de derrotar por primera vez a Rafa Nadal en el tercer enfrentamiento entre el alumno y el maestro, Carlos Alcaraz también superó otro reto de altura al doblegar, a las primeras de cambio, al actual número uno del mundo. Con 19 años recién cumplidos, el tenista murciano se hizo aún más grande al derrotar a Novak Djokovic en semifinales del Mutua Madrid Open para dar otro paso en su imparable progresión, salpicada de grandeza, y tener este domingo la oportunidad de conquistar el segundo Masters 1.000 de su fulgurante carrera, que augura ser gloriosa. El alemán Alexander Zverev, defensor de la corona, le espera en la final.

Con remontada incluida y en el desempate definitivo, para que su histórico triunfo frente a Djokovic tuviese todavía mejor sabor, Alcaraz firmó, por 6-7 (5), 7-5 y 7-6 (5), una victoria de enorme prestigio ante todo un campeón de 20 títulos de Grand Slam y 37 Masters 1.000, cuando el heredero de Nadal tan solo se ha adjudicado uno de esta segunda categoría, hace un mes en Miami. El talento, la fe, la potencia de sus golpes, la valentía y la mentalidad indestructible de Alcaraz pesó más que la experiencia y el poderoso servicio del número uno mundial, que tras su complicado y polémico inicio de temporada ansiaba ganar su cuarto título en Madrid y debió rendirse ante un rival llamado, más pronto que tarde, a tomar el relevo de las leyendas del tenis.

En un partido enorme de Alcaraz y Djokovic que duró tres horas y 35 minutos, el murciano cumplió de nuevo el lema que le enseñó su abuelo de «cabeza, corazón y cojones» para, a pesar de sus errores de precipitación consecuencia de su juventud, derribar a otro coloso. Por el momento, Alcaraz ya ha derrotado a dos de los miembros del mítico 'Big Three' -solo le faltaría Roger Federer-, tras dos exhibiciones consecutivas. La que ofreció frente a Djokovic aún fue de mayor valor que ante Nadal, porque mientras el balear acaba de reaparecer y aún está lejos de su mejor juego, el serbio ofreció muestras de su mejor tenis en sus segundas semifinales del año, que alcanzó sin apenas desgastarse, para citarse con un tenista lanzado que tiene motivos para aspirar a conquistar ya un Grand Slam. Su poderío físico y su gen ganador le permiten soñar con todo lo que se proponga.

Una derecha demoledora

En un duelo épico, emocionante hasta el punto decisivo en un 'tie-break' forzado por Djokovic al salvar en el tercer set una bola de partido con un saque directo, el serbio y Alcaraz vivieron un choque salpicado de vaivenes tenísticos pero, sobre todo, emocionales, en los que el joven jugador de El Palmar disfrutó llevando al balcánico al límite y le desesperó con sus increíbles y atrevidas dejadas. Cuando otro se hubiese hundido moralmente tras caer en el desempate de la primera manga, Alcaraz, con una derecha demoledora y un despliegue físico impresionante, no solo resistió el empuje del número uno, sino que tuvo una reacción de deportista que está hecho de una pasta realmente especial y nada más verle moverse y dominar en pista se comprueba que hay que sudar sangre para ganarle.

Cuando a Djokovic no le funcionó el saque con el que se mantuvo siempre dentro del partido, el serbio intentó mover al español de un lado a otro de la pista. Sin embargo, las piernas que tiene Alcaraz no solo llegaba a bolas muy ajustadas que parecían imposibles, sino que el murciano respondía con valientes dejadas que dejaron atónitos a los 2.500 espectadores que abarrotaron la Caja Mágica y casi desquiciaron al serbio. El momento clave, vital para decantar el triunfo en un encuentro tan igualado, llegó sin embargo cuando mayor tensión había, con 4-4 en el tercer set, y Alcaraz confirmó la fortaleza psicológica de los elegidos. Djokovic se adelantó entonces 30-0 y, cuando el balcánico iba camino del 'break', el español le dio la vuelta al juego para finalmente adjudicárselo y poner el 4-5 en el marcador.

También Djokovic, como no podía ser de otra manera, frenó a Alcaraz cuando al murciano se le presentaron envidiables oportunidades para apuntarse roturas de servicio. Entonces fue el oficio de Djokovic, de 34 años, el que se impuso, para permitir que encuentro tan fantástico se alargase y tuviese que resolverse, con agonía, en un segundo 'tie-break' en el que el serbio salvó una segunda bola de partido. Sin embargo, el billete para la final ya estaba destinado a Alcaraz, el jugador más joven en clasificarse para el partido por el título en Madrid y, sin freno en su crecimiento, el lunes será número seis del mundo.