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La coronación de Swiatek

La número uno suma su tercer Grand Slam, el primer fuera de la tierra de París

ENRIC GARDINER

La polaca Iga Swiatek, la mejor jugadora del mundo, por fin tiene su corona lejos de la tierra de Roland Garros, esa que le ha visto ser campeona en dos ocasiones. En otra actuación apabullante, Swiatek, la primera raqueta mundial, derrotó a Ons Jabeur (6-2 y 7-6 (5)) y sumó a su palmarés el tercer Grand Slam en una temporada de ensueño.

Una hora y 53 minutos le llevó a la de Varsovia reclamar el trono de Nueva York, ese en el que se coronó Emma Raducanu la campaña pasada de manera sorprendente y en el que este año reinó la normalidad. Ganó la mejor jugadora de la temporada y del mundo. Si Swiatek está bien, nadie puede toserle. Lo vivió en sus carnes una Jabeur que lleva perdidas dos finales de Grand Slam consecutivas, después de caer en Wimbledon ante Elena Rybakina. La tunecina aún persigue el sueño de ser la primera tenista árabe en ganar un Grand Slam. No para de tirar abajo barreras, pero se le resiste el gran sueño.

Que le frenara este sábado Swiatek no es una sorpresa. La polaca de 21 años ha hecho una temporada sublime, rozando la perfección, con una racha de partidos ganados de 37, con siete títulos (Doha, Indian Wells, Miami, Stuttgart, Roma, Roland Garros y el US Open) y con el número uno en su poder. Quedará la duda eterna de no haber vivido esa rivalidad con Ash Barty, la que le dejó el trono en bandeja con su retirada prematura.

Si quedaba alguna duda de quién atraparía el legado dejado por la australiana, Swiatek las despejó pronto. Desde febrero hasta ahora, Swiatek ha sido la clara dominadora del circuito y su última víctima fue un US Open que se ha llevado con solo dos sets perdidos y con una final no excesivamente brillante, pero sí justa para sus intereses.

A Jabeur se le siguen atragantando las situaciones de extrema presión y como ejemplo quedaron sus inicios de set, los que la condenaron. Comenzó 3-0 abajo en ambos parciales, una losa que se encargó de levantar. Swiatek, tras un inicio fulgurante con doce de los catorce primeros puntos ganados, concedió a partir de ahí demasiado, más de lo que le hubiera gustado, y permitió que la tunecina remara en el primer set hasta el 3-2. Una rotura inmediata de la número uno fue la carrerilla necesaria para apuntarse el primer parcial.

Jabeur, que en la final de Wimbledon ganó el primer set a Rybakina, tenía que hacer frente ahora a la presión de tener que remontar un parcial. La ansiedad le comió y Swiatek se colocó con 3-0 y dispuso de tres pelotas para el 4-0.

Esto no tumbó a la tunecina, que empezó a jugar mejor con el partido ya en la lona. Remó, remó y remó e igualó el partido, salvó un punto de campeonato y mandó el encuentro y el título al 'tie break'. La tenista árabe vivía en una fina línea, muy complicada de cruzar, porque los 33 errores no forzados con los que finiquitó el encuentro eran una tumba para su tenis de efectos.

Y el equilibrio no le duró. En un desempate muy tenso, a Jabeur no le aguantó el pulso. Dispuso de 5-4 a favor y dos saques para que hubiera tercer set. Swiatek le quitó los últimos tres puntos de un manotazo y se quedó con el título, el tercer Grand Slam de su carrera.

La polaca echa el broche de oro a la campaña y demuestra que también puede triunfar en los Grandes fuera de la tierra batida y fuera de París. La de Varsovia amanecerá el lunes como más número uno del mundo que nunca, con 10.300 puntos, el doble que la segunda clasificada, la propia Jabeur. El circuito femenino es suyo.