La UD se pone en alerta ante su comparecencia en Fuenlabrada: tensión alta y lección aprendida

Pese a que el rival está en descenso, no gana desde hace tres meses y es el que menos goles mete, Mel previene de otras salidas semejantes y fallidas

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

Que el Fuenlabrada, rival al que visitará la UD el próximo sábado, únicamente haya ganado dos partidos en su campo y ocupe plaza de descenso, con el añadido de ser el equipo que menos goles ha metido de la categoría (17, registro que comparte con el Zaragoza) le convierte, sobre el papel, en una presa apetecible por sus debilidades manifiestas. Pero, en el caso de Las Palmas, que acostumbra a encasquillarse en plazas accesibles, esto no garantiza lo más mínimo. Y ya hay pruebas sobradas esta misma campaña de compromisos a domicilio en los que se cargaba con el cartel de favorito y los réditos estuvieron muy lejos de lo esperado.

No obstante, las estadísticas fuera son manifiestamente mejorables con solo los triunfos registrados en los campos de la Real B y el Tenerife. Pero algunas decepciones vividas lejos del Gran Canaria las tiene más que presentes Pepe Mel a la hora de aleccionar a sus jugadores para que encaren esta cita con máxima tensión. Y más considerando que el inicio de 2022, entre los buenos resultados y algún fichaje ilusionantes (Rober), ha terminado por disparar las expectativas de ascenso.

Las derrotas ante Mirandés o Lugo o empates con sabor a poco cosechados en los estadios del Burgos, Oviedo o Amorebieta fueron lo suficientemente ejemplarizantes para que la experiencia no se vuelva a dar. Porque, por encima de los resultados, que no siempre hacen justicia a los méritos, en los reseñados encuentros se vio una versión de la UD que no correspondía a su piel de candidato a todo. Y este factor, el del rendimiento discreto, unido a la decepción del marcador final, multiplicó la decepción con la que se retornó a Gran Canaria en esas fechas señaladas.

Los pésimos números del Fuenlabrada, que no gana desde hace más de tres meses (2-1 al Leganés el pasado 10 de octubre), recientemente cambió de técnico (Pellicer por Oltra) y está en plena fase de reconstrucción para escapar del descenso a Segunda B, pretende utilizarlos Mel como un aliciente más para incentivar la ambición de sus jugadores, haciéndoles ver que en las cuentas propias no vale todo lo que no sea sacar los tres puntos de la periferia de Madrid . Y más cuando la vía del ascenso directo, ahora a ocho puntos, ha vuelto a reactivarse.

Entre el buen momento propio, la coyuntura clasificatoria y la necesidad de reafirmación, en la UD se contempla este encuentro con especial interés al entenderse que tiene una importancia estratégica ya camino de febrero y con el calendario enfilando, ya, sus curvas decisivas. Lo tiene más que presente el técnico y durante la semana así lo va a recalcar en el vestuario. Hay que dar con el martillo. Como se hizo en el derbi.