Paquito Ortiz, ayer en la grada Naciente del viejo Estadio Insular, escenario de aquel partido con el Real Oviedo en mayo de 1998. / COBER

«Este partido se asemeja mucho al que jugamos con el Oviedo en el 98»

«Esperaba la reacción de nuestra afición, pero no que fuera con tanta contundencia. Habrá que saber manejar muy bien las emociones» , comenta el excapitán Paquito Ortiz, que rememora aquel partido de hace 24 años contra el conjunto carbayón

PEDRO GARCÍA Las Palmas de Gran Canaria

Nueve temporadas como jugador de la UD Las Palmas ejerciendo de capitán en muchas de ellas. En la actualidad desempeña las funciones de Responsable de Innovaciones de la Fundación UD Las Palmas. Voz autorizada en el club, un ejemplo de profesionalidad y caballerosidad. Ese es Paquito Ortíz, un referente para el fútbol de nuestra cantera. 24 años después nos recuerda su experiencia en aquella eliminatoria frente al Real Oviedo de la temporada 1997-1998. «No he vuelto a ver más esos partidos, me sentiría más rascado», reconoce.

-¿Qué es lo primero que le viene a la mente de aquella eliminatoria frente al Real Oviedo disputada hace 24 años?

-Los recuerdos se van, pero mantengo alguna imagen. El ambiente en los dos campos fue sensacional. Tanto en el viejo Tartiere, como en nuestro querido Estadio Insular. Estaban llenos hasta la bandera. Fue una decepción a nivel deportivo para Las Palmas, porque el objetivo de subir a Primera División no se consiguió. Pero me quedo con el sentimiento a unos colores y a un escudo de una afición entregada con el equipo y a sus jugadores. Habíamos realizado una gran temporada, pero no pudimos poner el broche de oro final.

«Tuvimos dos arbitrajes muy diferentes. Salimos crispados por jugar con la medias verdes y blancas. Iturralde González no fue un árbitro dialogante»

-En el partido de ida sucedieron muchas cosas, ¿sintió que hubo una persecución hacia el equipo por parte arbitral?

-Sentí crispación desde el primer momento que nos obligaron a jugar con las medias verdes y blancas. Nos condicionó el partido de ida. Un penalti en el minuto 9, en un córner donde todo el mundo se agarraba, y después del 2-0, nos quedamos con diez en el minuto 40. Sufrimos mucho, pero no creo que hubiese una persecución hacia la UD Las Palmas. Somos deportistas y no pensamos eso. Si hubo dos arbitrajes diferentes. Iturralde González era poco dialogante. En cambio, López Nieto fue todo lo contrario. Aún recuerdo que al final del partido me dijo «ha sido una pena, porque han hecho un gran partido». Siendo sinceros, en Oviedo no jugamos muy bien.

-¿Mereció ser de Primera aquel equipo de García Remón?

-En el club había muchas urgencias por llegar a Primera División. Creo que sí, ese equipo se tendría que haber adelantado al ascenso dos años antes. Estuvimos una vuelta completa sin perder un partido. Había una gran unión con la afición. Cuando perdimos 0-4 con el Logroñés, y ya no teníamos opciones de subir de forma directa, la afición nos pidió que diésemos una vuelta alrededor del campo porque estaba orgullosa de nosotros. Y lo mismo sucedió con el 3-1 frente al Oviedo. Yo creí que remontábamos, había tiempo, pero nos faltó fuelle. Era remontar un 3-o de la ida y luego un 0-1, en una acción desafortunada.

-¿Qué recuerda de su gol?

-Muy poco, la verdad. Teníamos prisas por volver a sacar de centro. Ni lo celebramos apenas. Fue un balón atrás de Orlando Suárez y le pegué de rosca.

-En apenas dos días se ha colgado el cartel de no hay entradas. ¿Qué lectura hace de la reacción que ha tenido la afición?

-Que ha vuelto la ilusión de la gente con nuestro equipo. Buena parte de culpa de esta reacción la tienen la buena dinámica del equipo y los resultados que ha conseguido. Yo esperaba una respuesta, pero no con esta contundencia.

-¿Cómo hay que vivir un partido con estas connotaciones tan especial donde juega mucho el factor emocional?

-Se asemeja mucho al que jugamos con el Oviedo en el 98. Es clave el control de emociones, tanto a nivel individual como colectivo. El futbolista durante toda la semana va recibiendo noticias y ya sabe de que manera va a estar el estadio. No necesita motivación alguna, pero hay que saber gestionarla. De todas formas, el plantel está en buenas manos.

-¿Le ha sorprendido el resurgimiento del equipo tras el 1-3 frente al Girona?

-Han tenido fe y han seguido creyendo en su estilo. El equipo ha cogido la dinámica de buenos resultados en el momento oportuno. Es importante disputar este partido sabiendo que no dependes de nadie.

-¿Qué me dice de la época que está marcando un futbolista del nivel de Jonathan Viera?

-Es un jugador diferente, descarado, de la calle, de los que disfrutan jugando al fútbol. Todo eso lo transmite a sus compañeros. Es el jugador del estilo de la UD Las Palmas. Su dinámica es muy buena y, ojalá, la continúe teniendo en estos partidos tan trascendentales. Es una pieza vital para el equipo.