Boxeo

Nano Santana y la fuerza de la voluntad

02/05/2020

Nano Santana no para. Ni el coronavirus le ha aplacado el nervio competitivo que tiene metido en el cuerpo y que le ha hecho acumular éxitos (tres campeonatos de España, cuatro regionales y un bronce en un evento internacional de primer orden como el BOXAM) y experimentar la deseada progresión de amateur (38 peleas) a profesional (10) con tan solo 22 años. No es que entienda que la vida va deprisa. Nano, simplemente, se ha impuesto un ritmo en el que no hay rendiciones ni conformismos. No hay mejor receta para los tiempos que corren y más en su caso, cuya carrera en el ring le reserva momentos estelares si mantiene esta filosofía.

«Me entreno y guardo la dieta como si tuviera que pelear mañana. La intensidad es total, aunque no sea lo mismo hacerlo en casa que con mi entrenador, Carlos Formento, pero también tengo que agradecerle que me haya habituado a tener cierta autonomía en la manera de trabajar, tras haberme enseñado a interiorizar rutinas. Eso hace más llevadero todo, pese a que suelo hablar con él cuando me surgen cuestiones en las que necesito su asesoramiento», razona.

El púgil grancanario había focalizado gran parte de su preparación en una velada prevista para el pasado 21 de marzo que se terminó cancelando («la idea era ganar al oponente que me tocara para mirar a algún título importante en el peso supergallo»), aunque el cambio de planes lo ha terminado asumiendo con naturalidad y sin lamentos. «Uno de mis patrocinadores, Charlie, me mandó un saco a casa para que pudiera ampliar mis posibilidades, algo que agradezco muchísimo, y lo complemento con bicicleta, soga, sombra, ejercicios específicos... De todo un poco. Lo que quiero es estar en la mejor disposición física posible para cuando llegue el momento de volver, notar lo menos posible este tiempo así», aclara.

Nano echa «muchísimo de menos» la rutina de asistir al gimnasio del Team Formento y enriquecerse con las sesiones junto a otros compañeros, si bien dice ser «fuerte mentalmente» para salvar esta coyuntura «de la mejor manera posible».

«Estoy acumulando ganas de competición. Me motivo a diario. Soy joven y tengo todo el tiempo del mundo. Ahora lo prioritario es que todos cumplamos con las normas y ayudemos a controlar esta epidemia. Y, con el tiempo, que espero ya sea el menor posible después de llevar casi dos meses de anormalidad en nuestras vidas, volveremos a ilusionarnos. Sé que en el boxeo, como en el resto de deportes, vienen cambios duros, como la ausencia de público, que es algo tremendo, pero si no queda otro remedio, así lo haremos. Insisto, es tiempo de colaborar, de arrimar el hombro», revela.

Nano quiere agradecer las muestras de apoyo y de ánimo que siempre ha recibido, y no es excepción ahora, por parte de su familia, amigos, compañeros, entrenador y legión de seguidores, además del sustento que le proporcionan sus patrocinadores, léase Salone Mya, Ohana, Centro Médico Escaleritas, La Casa Roja, Talasoterapia Las Canteras, Dieta del Espejo y Charlie Made in Hell.