Joan Mir, piloto de Suzuki en MotoGP. / Afp

GP de Francia

Quartararo busca hacer valer el factor casa en su lucha con Mir

El Mundial de MotoGP empieza este viernes su penúltimo triplete en Le Mans, antesala de dos carreras en Aragón

BORJA GONZÁLEZ

El Circuito de Le Mans es el escenario este fin de semana de otro capítulo de una intensa temporada en MotoGP que, de momento, ha puesto a dos de sus pilotos más jóvenes, Quartararo y Mir, en la primera fila de los candidatos a suceder a Marc Márquez. De cuatro pilotos en cuatro puntos pasó tras la última carrera disputada en Montmeló a tener a esos cuatro primeros separados por 24 puntos, menos de los que se reparten en una prueba, pero 'muchos' si se compara con aquella situación. Con dos vencedores, Fabio Quartararo y Joan Mir, que encabezan la tabla separados por ocho puntos cuando el campeonato encara su penúltimo triplete, que comienza en Le Mans (Francia) y que continuará en las próximas dos semanas en Alcañiz, con dos citas seguidas en el Motorland de Aragón; y con dos 'perdedores', Maverick Viñales, tercero de la general tras su noveno puesto en la cita catalana, y Andrea Dovizioso, anterior líder y que terminó por los suelos en los primeros compases de aquella carrera.

«Paso de ser primero o segundo a estar el décimo. Esos resultados inconstantes hacen que nos alejemos del campeonato poco a poco», reconocía Viñales en la jornada previa al inicio de los entrenamientos del Gran Premio de Francia. «Con estos resultados tan inconstantes es imposible estar como favorito, porque si en una carrera pasas de hacer primero a quedar décimo, es normal que te excluyan de ese pack», aceptaba antes de comenzar la acción en un circuito en el que su moto, la Yamaha, ha conseguido buenos resultados (diez triunfos en 32 citas para la clase reina, el último precisamente de su mano en 2017).

«No será la última oportunidad. En este Mundial puede suceder de todo», señalaba, por su parte, el otro 'perdedor', Dovizioso, muy dubitativo y que no ha pisado el podio en los últimos cuatro grandes premios. «También es verdad que viendo cómo está yendo la temporada cada carrera puede ser considerada como la última oportunidad. Lo que nos queda es intentar trabajar para ser competitivos para poder luchar siempre por los puestos de cabeza». Unos puestos en los que casi siempre se mueve Quartararo y, sobre todo, Mir, que ha subido al cajón en cuatro de los últimos cinco domingos, aunque nunca al escalón más alto.  

El tiempo vuela     

«Si echas la vista atrás, ha pasado todo tan rápido...», reflexionaba el de Suzuki, para muchos el gran favorito al título. «Cinco años atrás estaba en el Campeonato de España. Al año siguiente entrando en el Mundial y asimilando que estaba con los pilotos que veía por la tele. Luego, siendo un favorito, ganando una carrera y al año siguiente con la conquista del Mundial de Moto3. Después, subiendo a Moto2, con podios y siendo puntero en un año, para luego verme en MotoGP con gente como Valentino (Rossi), que cuando ganó su primer Mundial yo acababa de nacer. Y ahora soy un candidato al título de MotoGP... Este es mi pan de cada día, el adaptarme continuamente y el estar en continua evolución, mejorando día a día».

El mallorquín tendrá enfrente a un piloto con una carrera deportiva acelerada como la suya (debut en 2015, salto a Moto2 en 2017 y a MotoGP en 2019), ganador de tres carreras en este extraño 2020, el único que ha repetido triunfo, y que encara este tramo del curso tras llevarse la última prueba y con el factor casa que supone Le Mans, un circuito al que podrán acceder 5.000 aficionados en este fin de semana en el que se espera frío y lluvia.

«El año pasado fue muy positivo. El resultado no fue del todo bueno aunque demostramos en carrera que nuestro ritmo era bastante bueno porque demostramos tener el potencial para pelear por el podio. Y eso es muy bueno. Espero tener esas sensaciones y estoy muy confiado. El tiempo no parece que vaya a ser tan malo, así que estoy contento y con confianza por estar aquí», señalaba Quartararo, que coincidió en 2016 con Mir en Moto3 dentro de la estructura del Leopard Racing con la que el español se proclamó campeón del mundo un año más tarde.

«Estoy en una mejor posición en estos momentos que en ese año porque esa temporada para mí fue un desastre total», recordaba sobre esa circunstancia. «Nuestra relación desde entonces ha sido muy buena y ahora estamos peleando por un campeonato. El año pasado éramos novatos y ahora estamos en esa pelea, así que creo que es una buena historia». Le quedan seis capítulos y nadie puede excluir que aparezcan más invitados, tras lo visto en este curso con seis ganadores distintos en ocho carreras, y trece pilotos que ya han subido al podio.