Marc Márquez y Raúl Fernández, en la sesión de clasificación del GP de Tailandia. / efe

MotoGP quiere ser global

El Mundial de motociclismo está en plena expansión por nuevos y emergentes mercados lejos del continente europeo y España perderá peso en el calendario

JESÚS GUTIÉRREZ

Durante el fin de semana del Gran Premio de Tailandia, la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) hizo público el calendario provisional del Mundial de MotoGP 2023. Será la temporada más larga de la historia, con 21 carreras entre marzo y noviembre, una más que este año. Se sumarán al campeonato dos territorios hasta ahora inexplorados. Por un lado, Kazajistán, que en los últimos años ha construido con la supervisión del promotor del campeonato, Dorna, todo un complejo del motor a las afueras de Almaty, la ciudad más grande del país. Y por el otro, la India, que reacondicionará el circuito internacional de Buddh, junto a Nueva Delhi, que en el pasado ya acogió carreras de la Fórmula 1. El ingreso de estos dos grandes premios supondrá la salida de una de las cuatro citas que se disputan en suelo español, el GP de Aragón.

No es ninguna sorpresa. Durante la última década España ha disfrutado de grandes premios en Jerez, Cataluña, Aragón y Valencia. Los años dorados del motociclismo nacional y el apoyo de las instituciones hacían posible esta bendita anomalía, que sin embargo no era bien vista fuera de nuestras fronteras. Y más ahora, cuando hay países haciendo cola para entrar en el calendario. El máximo mandatario de Dorna, Carmelo Ezpeleta, ya avisó hace años que los circuitos españoles y el de Portimao en Portugal rotarían y que anualmente no se disputarían más de tres grandes premios en la península ibérica. La pandemia retrasó este plan que entrará en escena a partir del próximo año, en un campeonato que quiere ser más global.

El corazón del Mundial de motociclismo siempre ha estado en suelo europeo. Pero mientras que la Fórmula 1 ha tenido un marcado acento británico, MotoGP ha estado tradicionalmente más arraigado en los países mediterráneos, especialmente en España e Italia. Sus canteras exportan no solo la mayor parte de los pilotos del campeonato, sino también de los equipos y de buena parte de los patrocinadores. Durante muchos años, en un calendario de 18 grandes premios, un tercio se disputaba entre estos dos países y la gran mayoría se repartía en terreno europeo. En 2023 todavía habrá más eventos en Europa (once) que en el resto del mundo (diez), pero el núcleo del motociclismo se va moviendo poco a poco hacia otros continentes.

En la actualidad, el mercado más importante del sector de las dos ruedas es el sudeste asiático y con diferencia. Las marcas venden millones de motocicletas en esta región, ya que es el medio de transporte predilecto de la población y MotoGP es un deporte de masas donde los pilotos son tratados como estrellas del rock. El próximo año se disputarán en esta zona cuatro grandes premios (Malasia, Tailandia, Indonesia y la India), con sus gradas a rebosar. Un panorama muy diferente al que se percibe en la actualidad en los mercados tradicionales, donde la afluencia a los circuitos baja y se han vendido menos entradas que nunca. El cambio de paradigma de la televisión en abierto al pago por visión ha provocado que las audiencias estén bajo mínimos. Y no hay que olvidar que en los últimos años el campeonato ha perdido a sus grandes referentes, Valentino Rossi, Jorge Lorenzo o Dani Pedrosa, y la larga ausencia de Marc Márquez por lesión no ha ayudado. La tormenta perfecta.

«Es el inicio del apocalipsis»

El nuevo calendario de MotoGP ha tenido una acogida dispar. La progresiva ampliación del número de carreras y los viajes cada vez más lejos y seguidos hacen muy difícil la tan manida conciliación familiar dentro del paddock. Así se expresaba un peso pesado del actual campeonato como es Aleix Espargaró: «Yo tengo la gran suerte de ser piloto de MotoGP y de estar en un equipo como Aprilia, que me permite que acompañe la familia. Es más jodido para los mecánicos y demás miembros del equipo que estarán muchos días fuera de casa». En el otro extremo se posicionaba Marc Márquez, al que le motivaba la idea de más carreras y más circuitos: «Estoy a favor de ir a diferentes países, conocer otras culturas y llevar MotoGP a más aficionados, porque es importante para las marcas y para el campeonato, pero nunca por encima de 22 carreras».

Ese es el techo que se ha marcado MotoGP en el futuro, 22 carreras. Todavía serían dos menos que las que tendrá la Fórmula 1 en 2023, y en el que solo nueve citas se disputarán en suelo europeo. Hacía ese escenario va el Mundial de motociclismo en el futuro. Ya tiene firmado un memorando con Arabia Saudí para formar parte del campeonato en los próximos años. Y en el horizonte hay prevista una expansión por Latinoamérica (con México y Brasil en el punto de mira), más carreras en Estados Unidos y la vuelta al continente africano, con el retorno de GP de Sudáfrica. Ante este panorama, Aleix Espargaró vaticinaba un futuro oscuro para el campeonato: «Esto es solo el inicio del apocalipsis».