Imagen del circuito de Termas de Río Hondo. / @motogp

Mundial 2022

Cancelada la primera jornada del GP de Argentina de motociclismo

Un problema logístico que no se solucionará hasta este viernes retrasa la llegada del material desde Indonesia

BORJA GONZÁLEZ Termas de Río Hondo

La logística de una competición como el Mundial de motociclismo es compleja, sobre todo cuando se trata de mover todo el material por fuera de Europa, una vez que en el Viejo Continente este transporte se hace en camiones y por carretera. Una cuestión invisible, que se da por hecha pero que por una vez se ha convertido en la protagonista del comienzo de un gran premio, o de su no inicio. Como sucede después de cada cita transoceánica, nada más finalizar el pasado Gran Premio de Indonesia, los trabajadores del campeonato aceleraron para acomodar todo el material en cajas que luego fueron transportadas al aeropuerto de Lombok, donde fueron ubicadas en cinco aviones que se debían encargar de llevarlas hasta Argentina, para un viaje que ronda los 21.000 kilómetros, con varias escalas.

En esas cajas se transportan motos, paneles para construir los boxes, material de los pilotos, proveedores de cascos, monos, cocinas, material de televisión, y un largo etcétera de lo que termina siendo una ciudad itinerante. De esos cinco aviones, dos emprendieron una ruta hasta Tucumán, el aeropuerto internacional más cercano al circuito Termas de Río Hondo (a unos 100 kilómetros de distancia), vía Catar y Ghana, y los otros tres lo hicieron parando en Kenia, Nigeria y Brasil. Uno de estos tres sufrió un problema en el aeródromo keniata de Mombasa. A estos se sumó que el primero de los que había aterrizado en Tucumán, que debía regresar a Lombok a por más material, también tuvo una incidencia técnica en una de sus paradas. Esta última contingencia pudo solventarse, aunque no así la del avión parado en Kenia.

Para este tuvieron que buscar dos piezas que tenían que llegar una desde Europa y la otra desde Oriente Medio, algo que no sucedió hasta este mismo jueves, lo que iba a hacer que el vuelo no tuviese previsto salir de Mombasa hasta última hora de este día para aterrizar en Argentina, teóricamente, el mismo viernes. «Tendremos la información más tarde. Si sale esta tarde a eso de las ocho entonces estará bien», explicaba Carmelo Ezpeleta, el máximo responsable de Dorna, organizador del campeonato, que añadía el factor de la guerra en Ucrania como una complicación más.

«Hemos aprendido mucho en estos 30 años y sabemos que la situación con los aviones ahora es muy complicada. Esto se ha complicado con la guerra de Ucrania. Muchos de los aviones de transporte son rusos, alrededor del 20%. Y eso ha hecho que hayamos perdido varios aviones. Llevamos hablando mucho tiempo de esto pero no hay más vuelos posibles. No tenemos otra solución que esperar a que lleguen las piezas y que llegue el avión en tiempo», se lamentó. Y es que Dorna calcula que ahora mismo en el mundo hay tan solo unos 140 aviones con las características para satisfacer sus necesidades logísticas. «No todos nos valen por el material que llevamos, así que no es fácil hacer cambios. Desgraciadamente, esto es así. Estamos acostumbrados a solventar muchos problemas, pero tenemos que aceptar que esto es así y que esto es como la meteorología, parte del juego».

Todo esto ha afectado a unos 16 equipos de las tres categorías, lo que ha obligado a cancelar la jornada de entrenamientos del viernes y a reconfigurar la del sábado, con dos entrenamientos libres (uno más de lo habitual) más los dos oficiales en Moto3 y Moto3; y tres en MotoGP, también con las habituales Q1 y Q2 que configurarán la parrilla de salida de una categoría en la que de nuevo Marc Márquez no será de la partida. Ni el español, aún recuperándose del nuevo episodio de diplopía (le sustituye el alemán Stefan Bradl), ni su compañero en Honda Takaaki Nakagami, baja de última hora al haber dado positivo por coronavirus. Esto en un MotoGP con Enea Bastianini aún como líder y con nueve pilotos separados por tan solo diez puntos, un grupo en el que hay cuatro españoles: los hermanos Pol y Aleix Espargaró, y los dos pilotos de Suzuki Álex Rins y Joan Mir.

Todos a la espera de sacar el máximo rendimiento a la cita argentina, la penúltima antes del desembarco en Europa, el momento que suele considerarse como el del verdadero arranque del campeonato. Un Mundial que después de Catar vivió un complicado regreso a Indonesia, con el asfalto como primer protagonista y la lluvia como el segundo, y que ahora cruza los dedos para que los cálculos temporales para solucionar este problema logístico se cumplan y que a partir del sábado las cosas vuelvan a la normalidad.