Fabio Quartararo, en el circuito de Silverstone. / afp

GP de Gran Bretaña

Quartararo impone su poderío con las Aprilia a buen nivel

La acción regresó a MotoGP con diez pilotos en menos de medio segundo en una jornada dominada por el francés y Joan Mir a la zaga

BORJA GONZÁLEZ Silverstone

«Esta pista es de mucho 'flow'», explicaba de una manera gráfica Joan Mir, segundo en el comienzo del Gran Premio de Gran Bretaña en un circuito, el de Silverstone, en el que su Suzuki ganó en manos de Maverick Viñales en 2016 y de Álex Rins en 2019. «La Suzuki es una moto que está muy bien equilibrada. Y creo que esto es un gran punto a favor nuestro», continuaba el mallorquín, que se quedó a 154 milésimas de Fabio Quartararo. El francés es otro que pilota una moto que bien llevada, porque en estos momentos es el único que lo hace, también tiene ese 'flow', la capacidad de ir enlazando curvas de manera fluida, una cualidad tradicional de estas dos motos japonesas. También de la Aprilia, el prototipo con el que Aleix Espargaró pretende plantar cara al actual campeón del mundo y ganador en Silverstone en 2021.

«He tenido muy buenas sensaciones, sobre todo con el neumático de carrera, con el que hemos sido muy competitivos», analizaba Aleix Espargaró, quinto a poco más de dos décimas de su rival en una jornada en la que los diez primeros terminaron en menos de medio segundo. «Con el blando no he sido muy brillante, pero ya habrá tiempo mañana. Parece que hay mucha igualdad y eso es bueno y nos favorece a nosotros, a Aprilia», añadía. Una buena señal sobre el potencial de la moto italiana corroborado por el tercer puesto de Maverick Viñales, que desde que se estrenó en el podio en Assen no esconde que uno de sus objetivos es ayudar a que su marca sea campeona, lo que conlleva ayudar a Espargaró.

«En 24 curvas habrá alguna que haga mejor que Aleix, habrá otras que Aleix las haga mejor que yo, y por eso es importante trabajar en equipo, para mejorar esos puntos. No se es siempre fuerte en todos los puntos del circuito, pero si en los puntos en los que no eres fuerte tu compañero de equipo es fuerte puedes aprender de él y esa es la décima extra que tienes ahí. Eso yo creo que nos puede beneficiar mucho. Quizás en una carrera no funcione, pero en otra sí. Hay que ser muy disciplinado en ese aspecto», señalaba Maverick Viñales, al que se vio en el segundo entrenamiento salir justo delante de su compañero para tratar de hacer un trabajo entre los dos. Un modo de trabajar difícil de ver en un deporte básicamente individual como es el motociclismo, pero que en el caso de Aprilia es el reflejo de la química entre los dos pilotos españoles, una vez que Espargaró fue una pieza fundamental para la llegada de Viñales a este garaje.

Pedro Acosta se lo pierde

«No me preocupa», zanjaba Quartararo sobre el problema que le pueda resultar defenderse en soledad como única Yamaha ante el buen hacer de sus rivales. «Yo tengo una idea clara y no me fijo solo en Aleix; hay más gente. En este gran premio no me focalizo en Aleix ni en otro piloto, me focalizo en mí mismo, en intentar ir lo más rápido posible en cada vuelta y hacer el mejor ritmo, y en carrera ya veremos lo que pasa», explicaba el galo. El francés contará con el hándicap de cumplir con una sanción de vuelta larga en el inicio de la carrera, lo que le obligará a tomar la zona exterior (marcada) situada en la curva 14, un paso que empezó a practicar el jueves y en el que se calcula que perderá poco más de un segundo. Esta pérdida tendrá mayor o menor peso en función de la situación de carrera de ese momento, desde qué posición lo afronte y en cuál retorne a la pista.

La jornada dejó también un buen resultado en Moto3 para Izan Guevara, el segundo de la general, que terminó también segundo y, lo más importante para sus aspiraciones, con el líder Sergio García muy retrasado en el puesto 18. Mientras tanto, en Moto2 mandó Augusto Fernández, colíder y que viene de ganar en Assen, en un día marcado por la confirmación a primera hora de la ausencia en el gran premio de Pedro Acosta, que finalmente no recibió el permiso de los médicos para competir este fin de semana una vez que en la última radiografía que se le practicó a primera hora de este viernes los galenos no vieron clara la consolidación del callo de la fractura de su fémur izquierdo. El murciano decidió regresar de inmediato a casa para tratar de apurar los plazos para la próxima cita del calendario, el Gran Premio de Austria.