Bagnaia celebrando tras ganar el Mundial / eFE

GP de la Comunidad Valenciana

Álex Rins se cuela en la fiesta de Pecco Bagnaia

El piloto español triunfa en la despedida de Suzuki de MotoGP, mientras que el italiano se proclama campeón en Valencia

JESÚS GUTIÉRREZ Cheste

Más de 92.000 personas vivieron en las gradas del circuito Ricardo Tormo la última carrera de la temporada y la coronación de Pecco Bagnaia. El italiano hizo buenos los pronósticos que le situaban como campeón, aunque no faltaron ciertas dosis de emoción, especialmente en las primeras vueltas, cuando protagonizó un agresivo duelo por la quinta posición con su gran rival por el título, Fabio Quartararo.

Se llegaron a tocar e incluso un alerón de la Ducati saltó por los aires. La batalla duró tres vueltas donde se repasaron varias veces hasta que el francés se deshizo finalmente del italiano. Pero esas tres vueltas a la postre fueron definitivas, porque en el fragor de la batalla, el tren de la victoria se le escapó a Quartararo y solo contaba con esa bala para reeditar la corona. Necesitaba ganar y esperar el fallo de Bagnaia, pero la victoria por entonces ya se antojaba imposible.

Bagnaia vivió su propio tormento en carrera, lastrado por la ausencia de esa pieza aerodinámica que hacía inconducible su Ducati. Con el paso de las vueltas perdía posiciones y echaba mano de la calculadora: En caso de victoria de Quartararo le valía con ser 14º. Es verdad que en las últimas vueltas encontró un aliado en la figura de su amigo Franco Morbidelli (compañero de Quartararo en Yamaha, por cierto), que llegó a su rueda y le 'escoltó' hasta línea de meta. Bagnaia cruzó en novena posición y se quitaba toda esa presión de golpe.

En la celebración, televisada y guionizada al milímetro, no faltó Valentino Rossi, su mentor. El campeón recordaba las palabras que le había dicho antes de empezar la carrera: «Hablé con Vale y me dijo 'te tienes que sentir orgulloso de tener esta de tener toda esta presión y esta ansiedad, que muy pocas personas en el mundo sienten en su vida'. Es lo que he intentado hacer pero no me ha funcionado».

Con el título de Bagnaia el motociclismo italiano pone fin a una sequía de trece años sin reinar en MotoGP Ducati recupera una corona que solo había logrado en 2007 y se vuelve a dar una combinación que no sucedía desde hacía medio siglo. Y es que el título de Giacomo Agostini sobre la MV Agusta en 1972 era el último de un campeón italiano sobre una moto italiana. «Sentía todo el peso de la historia sobre mis hombros», confesaba el nuevo rey de MotoGP, con una obesión: «Ser capaz de devolver toda la confianza que habían depositado en mí». El joven piloto turinés lo ha conseguido con creces.

Un adiós en todo lo alto

Hubo dos carreras en Valencia: la del campeonato entre Quartararo y Bagnaia y la que perseguía triunfar en la última cita de la temporada. En la segunda, Álex Rins tampoco tuvo rival. Partía quinto en parrilla y tras una salida fulgurante se situó primero en la curva uno. No soltó esa posición en toda la carrera y logró una de esas victorias inesperadas de semáforo a bandera. Rins puso el epílogo perfecto a la andadura de Suzuki en el Mundial. A mitad de temporada la fábrica japonesa anunció que cerraba el proyecto de MotoGP al acabar el 2022. Suzuki se va por la puerta grande, ganando dos de las últimas tres carreras, pero demostrando que su decisión es más incoherente todavía.

«Quizás lo sea, pero es una decisión que tomaron porque tienen planes de futuro con el medio ambiente y es cien por cien respetable», explicó Rins, al que no le quedaba otra que aceptar la decisión y que competirá la próxima temporada con Honda. A Rins le acompañó en el podio el sudafricano Binder y Jorge Martín, que comenzaba desde la pole y fue el que le puso en mayores aprietos. La configuración del trazado de Valencia, uno de los circuitos más ratoneros del campeonato, no le ayudó y en las últimas vueltas se quedó sin neumático y se vio superado por Binder.

El domingo de Márquez no acabó como esperaba. o tal vez sí. Escuchando sus palabras tras la carrera parecían claras sus expectativas: «No me valía otro resultado que no fuera el podio. Era o podio o donde he acabado.». El de Cervera acabó por los suelos cuando rodaba cuarto. Se escapó con el grupo delantero en la salida pero no tenía el ritmo para estar ahí y llegó la caída. Por suerte Márquez no tenía nada que perder, todo lo contrario que Aleix Espargaró, que se jugaba la tercera posición final en el campeonato y perdió en favor de Bastianini después de retirarse de la carrera por un problema técnico en su Aprilia. Un duro final de temporada para el de Granollers, al que tocará hacer borrón y cuenta nueva para 2023. La próxima temporada comienza mañana con los primeros test postemporada, donde se estrenan las motos del próximo año. Será con un nuevo rey en MotoGP: Pecco Bagnaia.

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