Aleix Espargaró. / Manan Vatsyayana (Afp)

GP de Tailandia

Aleix Espargaró quiere «follón» en Tailandia

Después de no puntuar en el pasado Gran Premio de Japón, el piloto español no oculta que le conviene un fin de semana con lío y pasado por agua en Buriram

JESÚS GUTIÉRREZ BURIRAM

El circuito internacional de Chang, en la región de Buriram, a unos 400 kilómetros al noreste de Bangkok, acoge este fin de semana el Gran Premio de Tailandia. Será la tercera vez que MotoGP dispute una carrera en el país asiático, que no visitaba desde 2019 por mor de la pandemia. El calor en esta parte del planeta se hace notar en cuanto se pone un pie en el circuito, salvo que la lluvia ayude a rebajar las temperaturas. Y este fin de semana, según las previsiones, va a caer en abundancia.

El agua no gusta a nadie. Todos los pilotos prefieren correr sobre asfalto seco por una cuestión básica de seguridad, pero también iguala mecánicas y siembra de incertidumbre la pista. «Al campeonato le vendría bien un fin de semana con lluvia. Tengo poco que perder y creo que soy más rápido que Pecco (Bagnaia) y Fabio (Quartararo) en agua», comentaba Aleix Espargaró en la rueda de prensa oficial del gran premio, al tiempo que añadía: «En la situación en la que estoy ahora en la clasificación, cuanto más follón, mejor».

El piloto de Granollers afronta la cita tailandesa con 25 puntos desventaja con respecto al líder Quartararo. Un error humano en el box de Aprilia le condenó en la cita de Japón y le obligó a cambiar de moto antes de la salida, cuando ya se habían apagado los semáforos. Después de aquello tocaba hacer borrón y cuenta nueva. El pasado lunes, un día después de la carrera, el piloto hizo piña con su equipo y se los llevó a comer a un restaurante de Tokio. Aleix es el líder del proyecto Aprilia en MotoGP. Il Capitano, como le llaman dentro del box. E hizo lo que se espera de un líder: «Ya está olvidado y no ocurrirá nunca más», comentaba el español dando por superado el tema.

El de Espargaró no fue el único cero de un candidato al título en Japón. La caída de Bagnaia en la última vuelta dio un respiro a Quartararo, que tras cinco carreras viendo cómo se acortaba su ventaja en la general vuelve a ampliar el colchón a 18 y 25 puntos. Y por si fuera poco, los errores ajenos han permitido que haya un cuarto elemento en la batalla por el título: Enea Bastianini. El italiano está a 49 puntos, con 100 todavía en juego y ya ha dejado claro que todavía corre pensando en sí mismo y no en hacer labor de equipo con su teórico jefe de filas en Ducati.

La bola 8

Si hay alguien al que Tailandia le traiga muy buenos recuerdos es a Marc Márquez. Ha ganado las dos carreras de la categoría reina que se han disputado aquí y en 2019 se proclamó campeón del mundo en este circuito. Su club de Fan Club le preparó entonces una celebración que incluía una partida de billar en la que tenía que meter la bola negra con el número 8. «Fue una celebración especial en un circuito que me gusta mucho. Este año no llegaremos en la misma situación porque han pasado muchas cosas desde entonces…», recordaba el piloto español. Aquella bola 8 simbolizaba el octavo título en un palmarés que parecía no tener fin hasta que llegó la maldita lesión en el brazo.

Ahora está en otra realidad. Cada gran premio es una oportunidad para hacer kilómetros, aunque viene de ser cuarto en Japón. Pero lo realmente importante para Márquez es que estas carreras son como una pretemporada, tanto a nivel deportivo como técnico. Ya ha avisado de que este fin de semana Honda traerá novedades pensando en la moto del año que viene. No es la mejor manera de trabajar para lograr resultados a corto plazo (Tailandia), pero sí para preparar su objetivo final: su asalto al título en 2023.

Quien no estará en Tailandia será el campeón de 2020, Joan Mir, que se pierde su cuarta carrera consecutiva por una complicada lesión en su tobillo derecho. Suzuki ha pensado en un viejo rockero para sustituirle, Danilo Petrucci, que se despidió el año pasado de MotoGP en Valencia para embarcarse en la aventura del Dakar, donde llegó a ganar una etapa en el rally más duro del mundo. «Habría venido nadando para poder pilotar esta moto», comentaba el simpático piloto italiano, dejando claro que este fin de semana a ganas no le vencerá nadie.