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Hyundai i30 Fastback: coupé, compacto y con personalidad

21/05/2018

El recurso estilístico “Fastback” se había implementado hasta ahora en el segmento D de las berlinas medias, cuyos ejemplos más recientes son Peugeot 508 y Volkswagen Arteon. El porqué no había llegado a la categoría C o compacta lo desconozco, pero estoy seguro que tras ver el resultado en el i30, la competencia se lo va a replantear, pues abre un interesante campo de versatilidad y diseño.

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Hyundai no para de sorprender con su tenaz capacidad de creación, llegando a lanzar hasta cuatro variantes de una misma familia, como es el caso de la serie i30, compuesta por la carrocería 5 puertas, el familiar Crosswagon, el deportivo N y ahora el original Fastback, que por dimensiones (4,45 m de longitud) se sitúa entre el 5 puertas (4,34 m) y el CW (4,58 m), llegando incluso a fijar su punto de mira en uno de los intocables de la gama, como es el Elantra, que con sus 4,57 m de longitud queda cerca del radio de acción del nuevo modelo, aunque la presencia de 4 puertas en el Elantra por las 5 del Fastback podría condicionar la decisión de compra del usuario.

Un segmento tan heterogéneo y variopinto como el compacto, hasta ahora no había apostado decididamente por el estilo Fastback, un dos volúmenes y medio de marcado carácter coupé, que a priori irradia cierto exotismo visual pero que comienza a seducir una vez lo observamos con detenimiento.

Su rasgo principal viene dado por la caída del techo y el estrechamiento del 3/4 trasero, rematado por un alerón posterior arqueado que se integra en el portón y continúa hasta los grupos ópticos. La altura de techo del Fastback respecto al 5 puertas ha disminuido en 25 mm, mientras su longitud total ha aumentado en 115 mm, lo cual realza sus proporciones estilizadas y dinámicas.

Como colofón al espléndido trabajo realizado en la zaga, el pilar C y la luneta del portón han sido diseñados con formas refinadas, poniendo en valor la línea de cintura cónica del vehículo y su sensación de dinamismo, incluso en parado.

Amplio volumen de maletero

La nueva morfología de carrocería que luce el i30 Fastback implica una serie de ventajas y algún que otro inconveniente. Comenzando por los pros, el que emerge como principal beneficiado es el volumen del maletero, que se incrementa en 55 litros, hasta los 450 respecto a la variante 5 puertas, con posibilidad de ampliar la capacidad hasta los 1.351 litros con la segunda fila de asientos abatida.

Bajo el suelo del maletero encontramos una útil bandeja plástica compartimentada que viene muy bien para guardar objetos de forma organizada. Bajo ésta se encuentra la rueda de repuesto tipo galleta.

Como hándicap principal encontramos la reducción en altura libre de la cabeza hasta el techo que afecta a los pasajeros posteriores, de especial incidencia si se solicita como opción el techo solar panorámico. Por otro lado, la visibilidad posterior a través de la luneta trasera se ve igualmente afectada.

La cabina delantera es gemela a la versión 5 puertas, presidida por el display del sistema de infoentretenimiento que emerge sobre el salpicadero, con una diagonal de 5” en la versión básica Trend (desde 14.990 euros), y de 8” en los siguientes acabados, es decir, Style, Sport y Premium.

Este último acabado, el tope de gama, es el que nos ha cedido Hyundai Canarias para esta prueba, incorporando un importante arsenal de sistemas de confort y seguridad propios de segmentos superiores, entre los que destacan los asientos en piel (el del conductor con ajuste eléctrico), control de arranque en pendiente, detección de tráfico trasero, cuadro de instrumentos con pantalla LCD de 4.2”, climatizador bizona, sensor de lluvia, volante multifunción, bluetooth con reconocimiento de voz, cámara de visión trasera, sensor de aparcamiento delantero y trasero, botón de arranque, freno de mano eléctrico, además de Android Auto y Apple Car Play.

Chasis más firme

Otra de las agradables sorpresas que nos depara el i30 Fastback es el ajuste de suspensión deportivo que le han implementado los ingenieros de chasis, dando continuidad empírica a la percepción visual de dinamismo que nos transmite este vehículo.

En conjunto, los reglajes de amortiguadores, muelles y barras estabilizadoras han visto aumentada su rigidez en un 15%, a lo que se suma la reducción de altura de casco en 5 mm, lo cual redunda en una menor inclinación de la carrocería y una espléndida precisión de conducción, es decir, una manejabilidad sobresaliente que ha tenido el icónico circuito de Nürburgring como laboratorio de ensayo.

Una de las dudas que surgieron antes de tomar contacto con el i30 Fastback radicaba en el nivel de rumorosidad derivado del endurecimiento de los reglajes, pero ni atisbo de vibraciones, asperezas o cualquier otra onda parásita que afecte a los ocupantes, lo cual es muy de agradecer.

1.4 T-GDI, 140 CV

La gama i30 Fastback queda compuesta por dos unidades propulsoras, ambas gasolina turboalimentadas y con inyección directa, pero con diferentes arquitecturas: la 1.0-120 CV es tricilíndrica, mientras la superior, 1.4-140 CV presenta configuración tetracilíndrica, que es la que hemos probado.

Sus 140 CV y 242 Nm de par desde tan solo 1.500 rpm son capaces de aportar un brío a este vehículo que sorprende, con la particularidad de que puede rodar con una dulzura extrema a bajas revoluciones, o sacar todo su carácter cuando se le solicita, sin casi demora en la respuesta, a pesar de que el turbo es de geometría fija.

La unidad de pruebas monta un cambio manual de 6 relaciones, cuyo manejo y escalonamiento es sobresaliente, pero se puede solicitar una opción más que aconsejable como es el cambio 7DCT de doble embrague.

El fabricante anuncia para la combinación 1.4 T-GDI y cambio manual de 6 marchas un consumo medio de 5,7 litros/100 km, pero lo cierto es que en conducción normalizada resulta complicado bajar de 7,2 litros.