Verstappen al frente de su Red Bull en el circuito de Spa / ep

GP de Bélgica

Verstappen, la pole; Russell, el brillo; Norris, el susto, y los españoles, la decepción

La lluvia marcó el devenir de una clasificación que tuvo un serio accidente y un inesperado segundo puesto como puntos culminante

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

En la clasificación del GP de Bélgica sólo hubo dos datos relativamente fáciles de prever: que Max Verstappen iba a hacer la pole y que Lewis Hamilton iba a ser uno de sus rivales. Hasta ahí acabó lo normal en una sesión en la que la lluvia agitó todo lo posible lo previsible.

En un circuito tan poco dado a claudicar ante los errores, añadir el agua supone un factor determinante. En la Q1 y la Q2 hubo relativa normalidad, con todos los competidores con más miedo que otra cosa a tener un accidente que lastrase sus opciones para la carrera del domingo. Adaptar las condiciones de la pista a un rendimiento óptimo no es fácil, especialmente para equipos que ya van con el gancho al cuello en cuanto surgen fines de semana un poco especiales, algo que sufrieron Carlos Sainz y Fernando Alonso. En Ferrari no acaban de sentirse cómodos con la pista tan fría, y menos con la lluvia, lo que les dejó a ambos fuera de la pelea por la Q3. En el caso de Alonso, algo similar. si bien Esteban Ocon sí se metió en el 'top 10'.

Fue en esa tanda definitiva cuando aconteció el primer gran titular: el fuerte accidente de Lando Norris. Entre la Q2 y la Q3 empezó a jarrear de nuevo sobre Spa-Francorchamps. Algunos pilotos, como Sebastian Vettel, se apresuraron a advertir por radio que la situación de la pista no era segura, y menos con el precedente del día anterior con el accidente múltiple de las WSeries en el que seis pilotos se vieron involucradas. Dirección de Carrera no hizo caso, y la consecuencia vino enseguida: Lando Norris perdió el control de su McLaren al pisar la línea blanca de la subida al Eau Rouge y, prácticamente en el mismo punto que las mujeres el día antes, se estrelló con violencia contra las protecciones.

«¡Os lo dije! ¡Había que sacar bandera roja!», estalló Vettel por la radio justo antes de detener su coche en el punto del accidente de Norris para preocuparse por su estado. El de McLaren salió por su propio pie, con el codo algo magullado y dolor por el impacto, pero estará hoy en la parrilla de salida.

El debate sobre la reforma de Eau Rouge y su salida en el Raidillon está vigente desde hace años. Aquí en 2019 murió Antoine Hubert, cuando Juan Manuel Correa le embistió sin poder hacer nada para esquivarle, y el año anterior en las 6 horas de Spa fue Pietro Fittipaldi el que se rompió las dos piernas por un golpe similar. En todos ellos, el mismo problema: el exceso de velocidad, perder el punto exacto de tracción y contra el muro. Pese a todo, desde la FIA sólo dicen que «desde su punto de vista» sigue siendo un punto lo suficientemente seguro.

Russell pone a Mercedes en un brete

Una vez recuperados del susto por el accidente de Norris, la clasificación se reanudó con ocho minutos por delante y mucho por decidir. Conforme el agua caída sobre el asfalto se filtraba se fue haciendo carril, lo que obligó a los pilotos a tirar de inteligencia para saber cuándo salir a pista.

Las manos y la cabeza de los corredores tomaron la delantera en el planteamiento, y aquí hubo dos ganadores. El primero, obvio, el poleman Max Verstappen. Lograr el primer puesto de salida en Spa no suele ser garantía de victoria, pero sí ayuda mucho en un contexto de lluvia como el que se prevé, ya que no tendrá que sufrir el 'spray' que van dejando los coches precedentes. El otro gran vencedor, y posiblemente con más mérito, fue George Russell. El piloto de Williams le dio al equipo su mejor clasificación en cuatro años y lo hizo por delante del mismísimo Lewis Hamilton. El heptacampeón se ha convertido, irónicamente, en su mejor aliado y su peor enemigo a la vez: si Russell es capaz de ganarle en carrera, le demostrará a Mercedes que está más que capacitado para sustituir a Valtteri Bottas -sólo fue octavo, lo que sumado a su sanción de cinco posiciones le hará salir 13º- al lado del '44' en 2022. Por el contrario, Hamilton es consciente de que Russell no va a ser tan dócil como el finlandés y por eso está haciendo campaña a favor de mantener el actual statu quo en el equipo.

El joven de Williams tiene hoy un auténtico examen. Un buen resultado será una carta de presentación perfecta para convencer a Toto Wolff, que ya ha avanzado que la decisión sobre sus pilotos se tomará «cuando toque». Quizá solo necesita ver la joya que tiene 'desperdiciada' en un equipo que, en otras manos, pelea por pasar a la Q2 y gracias.