Carlos Sainz celebra la pole sobre el podio del Circuito de Silverstone. / Reuters

GP de Gran Bretaña

Histórica primera pole de Carlos Sainz

El madrileño saldrá líder en el GP de Gran Bretaña tras una clasificación en la que la lluvia determinó el resultado y Alonso acabó séptimo

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO Madrid

Los que presumen de ser bailarines saben que deben adaptarse al ritmo que hay en la pista. No es lo mismo un sonido de bachata, uno de merengue o uno de rock, si es que este último tiene alguna manera de moverse. Adaptarse a las condiciones, al contexto, es clave para que el baile salga bien o en modo patoso.

Carlos Sainz demostró que, bajo la lluvia, sabe bailar muy bien. La primera pole española en diez años se la llevó él, algo que iba a caer tarde o temprano, y la logró en un momento crítico. Cuando más cuestionado estaba siendo, en un Silverstone que amaneció incómodo y lluvioso, casi siendo un cliché de la meteorología británica, el madrileño logró un crono que le vale para estrenar su casillero de poles. En su Gran Premio número 150 en la Fórmula 1, el español se convirtió en el 104º poleman de la historia de la competición.

La lluvia lo marcó todo. No se puede negar que sin ella es más que probable que Sainz hubiera sufrido mucho más, especialmente viendo el ritmo que había impuesto Max Verstappen desde el primer momento. Pero en una pista que mejoraba por momentos, la inteligencia iba a ser el arma perfecta. Saber cuándo salir a pista, cuándo apretar y cuándo no, podía suponer la diferencia entre pasar cada una de las rondas y hacer grandes tiempos o consumar un desastre. Entre los que lo hicieron bien, un sorprendente Nicholas Latifi, que estuvo a punto de ni siquiera estar en Silverstone porque le iban a levantar su asiento para subir a Oscar Piastri, y sin embargo acabó firmando su mejor sábado en mucho tiempo: pasó por primera vez a la Q3.

Tras una Q2 en la que a mitad de la tanda nadie pudo mejorar porque arreció un poco la lluvia, en la tanda definitiva ocurrió algo similar. Verstappen venía muy fuerte, e incluso con dos fallos (un trompo completo y una salida de pista) había marcado un tercer y un mejor tiempo momentáneo. La pista mejoraba por instantes conforme se hacía carril más seco, pero también se avisaba de lluvia: hacer la vuelta buena en el momento crítico era clave. Y ahí apareció Sainz. Pese a tener problemas con la batería, según contaría después, logró mejorar el crono inicial del líder y vigente poseedor del campeonato del mundo, lo que le permitió auparse al primer puesto de la tabla de tiempos. Que no soltaría.

Sainz es el segundo piloto español que encabeza una parrilla y lo hace diez años después de la última de las 22 poles conseguidas por Fernando Alonso

«¿Cómo lo he conseguido?», se preguntaba entre risas cuando entró por la meta. «Ya tocaba una alegría con esta pole en condiciones complicadas, pero que siempre me han gustado y en las que siempre he ido bien. Así que, qué mejor sitio que Silverstone con lluvia para lograr la primera pole», decía un satisfecho Sainz que, de esta manera, se reivindica.

Tendrá que completar la faena el domingo, y no será sencillo. Debe resistir los eventuales ataques de Verstappen y del propio Leclerc, amén de tener que dar el do de pecho para lograr al menos sostener un podio. Si hay un momento para ganar por primera vez, ese es este domingo.

Alonso se queda corto

Para Fernando Alonso fue un sábado complejo de gestionar. En los libres de la mañana detectaron que tanto en su coche como en el de Esteban Ocon se producían grietas en los nuevos pontones que llevaron a Silverstone, debido en buena medida al 'porpoising' y sus vibraciones derivadas. Este traqueteo desapareció casi por completo en los Mercedes, que notaron un aumento neto de rendimiento, lo que era una mala noticia para Alpine.

La lluvia de la clasificación supuso una gran noticia. Alonso pasó los dos primeros cortes sin mayores dificultades, sobrado incluso, y en la Q3 llegó a ponerse primero. Los tiempos empezaron a bajar y le pilló en el peor momento el regreso de la lluvia. Aunque el séptimo puesto de la parrilla más que decente, Alonso aspiraba a algo más y vuelve a mirar al muro.

«Me he sentido bien, cómodo bajo la lluvia desde el comienzo. Hemos pasado la Q1 con un sólo juego de neumáticos y en la Q2 también me he sentido cómodo. En la Q3 creo que teníamos más rendimiento, así que termino con un sabor agridulce. Hemos pasado la meta los primeros, hemos calculado mal en ese sentido y me ha sorprendido, pero es lo que hay. Un cuarto o quinto puesto era posible, pero tampoco hubiese cambiado mucho la situación de carrera», concedía. Hay músicas que, se bailen como se bailen, siempre suenan igual.

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