Lewis Hamilton y Max Verstappen. / REUTERS

GP de Turquía

Hamilton y Verstappen anticipan la batalla del Bósforo

La lucha entre los candidatos al título después del emocionante GP de Rusia se traslada a Turquía, donde Alonso buscará los puntos y Sainz tendrá que penalizar

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO Madrid

Este fin de semana tocaría tirar de tópicos y clásicos sobre Suzuka: que si las peleas entre Senna y Prost, la 130R y la batalla entre Schumacher y Alonso, el ambiente siempre festivo de los fans… Pero si algo ha enseñado el destino en los dos últimos años es que planificar se ha convertido en un deporte de riesgo, algo que afortunadamente cada vez se produce menos. Sin salir de Asia (del todo), hay que mirar a Estambul para un nuevo GP de Turquía.

El Istambul Park ha sido escenario de grandes peleas. Lewis Hamilton logró su séptimo campeonato con una victoria sin paliativos aquí en 2020, por lo que tiene muy claro que después de alcanzar su 100º triunfo en un GP puede dar un golpe en la mesa en este circuito. Esta vez no tendrá tanta fortuna: Max Verstappen ya cumplió penalización en Rusia y llega pleno de confianza tras una remontada del último al segundo puesto, merced a esas 10 últimas caóticas vueltas en el circuito de Sochi. Dos puntos entre los 'morlacos' del campeonato auguran lo que puede ser otra carrera memorable.

Si la pelea por arriba está emocionante, no menos en la zona media. Todo lo contrario: será mucho más apretada, máxime cuando este año se ha reasfaltado la pista y, además, hay una ligera amenaza de lluvia. Quien rememore lo ocurrido en Rusia se debe estar relamiendo al pensar lo que eso puede suponer en un circuito de carreras de verdad.

Alonso, «el idiota de la primera curva»

En la previa al GP de Turquía comparecieron todos los pilotos, como es habitual, y una de las preguntas dirigidas hacia Fernando Alonso volvió a sacar a la luz el carácter sin complejos del asturiano. Desde hace varios Grandes Premios, el asunto de los límites de pista (especialmente en las primeras vueltas) se está convirtiendo en tema candente. La FIA es incapaz de contener a los pilotos que se las saltan una y otra vez, lo que perjudica a los que sí se mantienen en la trazada correcta. Sin castigo a los infractores se fomenta que abusen de esta permisividad, y a su vez que otros corredores les imiten.

Es lo que avisó Fernando Alonso hace ya varias carreras y cumplió en Rusia. En la curva 2, no se lo pensó: tiró por la calle de en medio. Algo que había sufrido en otras carreras, pero que nadie había puesto en el foco hasta que él lo denunció. Ahora que ha sido el ejecutor, sí se le ha cuestionado. Cosas del anglocentrismo galopante que campa, domina y fagocita el ambiente en la Fórmula 1. «Si me salgo yo, el tratamiento (mediático) es distinto y me preguntan. He sido el idiota de la primera curva en pista durante casi todo el Mundial, muchos me han adelantado por fuera y nadie preguntó nada. Ahora a mí sí», apuntó el español, que después del 'tantarantán' a los periodistas apuntó, esta vez sí, a la FIA: «Hay normas diferentes en función de a quién se juzga».

No es algo nuevo, y Michael Masi ha sido señalado de manera constante: la falta de consistencia en la aplicación de la norma convierte cada GP en un lanzamiento de dados.

A Sainz le toca remar

Las carreras que quedan del calendario será una sucesión de citas en las que, quien más quien menos, tendrá que salir el último haga lo que haga los sábados. La limitación de motores convierte cada gran premio en una ruleta rusa, por lo que minimizar daños primará sobre conseguir un buen resultado.

Turquía no es el escenario perfecto para Ferrari, sobre el papel. Después de que a Charles Leclerc le tocara en Rusia, a Carlos Sainz le pondrán el nuevo motor en el Istambul Park, tal y como estaba agendado desde hace meses. Ello implica que saldrá último y, por tanto, para mantener su buena línea de resultados deberá protagonizar una remontada épica.

Sainz ya preveía Turquía como el punto de inflexión para tomar aire antes de la recta final del campeonato, y aunque no lo diga públicamente, es muy consciente de esos 112,5 puntos que tiene en su haber, ocho y medio más que su compañero Charles Leclerc. Si el domingo acaba por delante del monegasco, el golpe moral puede ser casi definitivo.