El Red Bull de Max Verstappen, en el circuito de Losail. / AFP

GP de Catar

Guerra total entre Red Bull y Mercedes

La noticia de que la FIA no va a revisar lo sucedido entre Hamilton y Verstappen ha elevado aún más las hostilidades

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO Madrid

El viernes del Gran Premio de Catar, donde se estrena la Fórmula 1 (y donde volverá a partir de 2023), debería estar centrado por lo sucedido en pista, pero el contexto convirtió una sencilla sesión de entrenamientos libres en casi una anécdota durante un día cargado de tensión. El trazado de Losail abrió sus puertas por primera vez a una carrera de la máxima competición automovilística de monoplazas, y había muchas ganas por parte de todos para dar las primeras vueltas. El más rápido fue Valtteri Bottas, después de dos sesiones disputadas en condiciones cambiantes, dado que la matutina fue bajo el sol y la vespertina bajo los focos. Como ocurre en las visitas de las motos, el GP de Catar se disputará de noche en esta parte del mundo.

Fue una jornada en la que los DRS tuvieron su protagonismo, pero no fueron los de Mercedes, que a priori, son legales. La imagen de la lámina superior del alerón trasero de los monoplazas de Red Bull cimbreando deja bien a las claras dónde están intentando ganar ventaja técnica a sus rivales. No les salió bien, ya que tanto Max Verstappen como Sergio Pérez tuvieron que entrar en boxes para que sus mecánicos apretasen las tuercas, literalmente, de su coche.

Verstappen acabó el día tercero, con apenas tres décimas de desventaja sobre Bottas y el sorprendente Pierre Gasly en segunda posición, mientras que Lewis Hamilton se conformó con el cuarto crono de la sesión. Apenas les separaron siete centésimas, lo que da buena muestra de la igualdad que hay entre ambos… aunque ninguno mostró su potencial completo.

Los entrenamientos del GP de Catar quedaron en un segundo plano desde primera hora del día. Todas las miradas estaban puestas en la FIA, que puso como fecha tope este viernes para dirimir la protesta sobre el incidente entre Hamilton y Verstappen en Brasil. La decisión que tomaron fue… que no van a decidir nada. Ni siquiera aceptaron la petición de investigar las imágenes que presentó Mercedes, dado que no se cumplía una de las cuatro premisas que establece el artículo 14 del Código Deportivo Internacional: que las nuevas pruebas fueran nuevas, que no estuvieran disponibles en el momento de la acción a discutir, relevantes y significativas.

Los vídeos de las cámaras de las cámaras del coche de Verstappen, en concreto la de 360º, cumplía las tres primeras, pero no la última. La FIA no consideró «significativo» el nuevo ángulo de visión sobre la defensa del neerlandés frente a Hamilton por fuera del circuito, por lo que decidió zanjar el asunto. Así, Verstappen mantiene el segundo puesto, Hamilton la victoria y los 14 puntos entre ambos tendrán que dirimirse en la pista.

«Peleamos sin guantes»

Que se acepte la decisión de la FIA no significa que se haga con buen gusto. Las relaciones institucionales entre Red Bull y Mercedes están totalmente rotas y los respectivos jefes de equipo tampoco ayudan a calmar los ánimos. La rueda de prensa que compartieron ambos -la Fórmula 1 sabe muy bien cómo dar espectáculo fuera del asfalto- se convirtió en un intercambio mutuo de pullas, sin llegar a los insultos directos por muy poco. «El boxeo olímpico pasó al boxeo profesional y ahora es MMA. Ahora los codos están permitidos porque las reglas así lo dicen y peleamos sin guantes», ejemplificó Toto Wolff, de Mercedes.

«Si creemos que el coche no cumple con la reglamentación, protestaremos. Las velocidades en recta que hemos visto en México y en Brasil... creo que todos pudieron ver que Brasil no era una situación normal», terció Christian Horner, de Red Bull, sobre esa sanción que impusieron a Hamilton para la clasificación al sprint de Interlagos que obligó al británico a su primera remontada de las dos que hizo.

A la postre, el resumen es que entre ambos ya «no hay relación, sino competición». Todo apunta a que la clasificación de este sábado será a cara de perro, pero sin duda la carrera lo será más. La FIA, por si acaso, ya ha advertido que no medirá los límites de pista en unas cuantas curvas como estaba previsto, sino en todo el circuito. Ahora solo queda lo más difícil: que cumplan con esa promesa y, si es necesario, investiguen y sancionen sea quien sea el infractor.