Lewis Hamilton, en el podio en el circuito de Montmeló. / AFP

GP de España

Abuso de Hamilton en la ¿última? visita a Montmeló

El británico se impone a Verstappen y a Bottas, los únicos a los que no dobló en una carrera que Sainz culminó en la sexta posición

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO MADRID

Si el Circuito de Barcelona-Cataluña puso fin con la carrera de este domingo a 30 años ininterrumpidos en el calendario de Fórmula 1, no se puede calificar ese broche como de oro. El Gran Premio de España fue un paseo triunfal de Lewis Hamilton, que además de convertirse en el piloto con más podios de la historia (156, uno más que Michael Schumacher) consiguió algo que no se suele ver mucho en la competición moderna: doblar a casi todos. Sólo Max Verstappen y Valtteri Bottas, que le acompañaron en el podio, se libraron de ser adelantados por el hexacampeón, que ya tiene a solo tres el récord absoluto de victorias, también en posesión del káiser.

La carrera se decidió en la salida. Hamilton se escapó, pero Bottas erró gravemente en la arrancada. Verstappen le quitó las pegatinas para hacerse con el segundo puesto y, en primera instancia, también lo hizo Lance Stroll al volante del Racing Point, aunque al Mercedes rosa (otra carrera, otra reprimenda inocua que recibieron por llevar los conductos de freno copiados) le duró apenas dos giros más el puesto de bronce. En cuanto Bottas recuperó el ritmo en su W11, no volvió a soltar esa posición hasta el final.

La fiesta se hizo siesta, como en casi todas las visitas a Montmeló sin lluvia o incidentes aparatosos como el de 2016, cuando se chocaron los dos Mercedes. La relativa emoción la pusieron los de atrás, con Carlos Sainz protagonista mientras buscaba volver a la zona de puntos tras la desastrosa visita doble a Silverstone. Desde la séptima posición, el madrileño se aseguró de que los problemas de sobrecalentamiento de las citas anteriores fueran un mal recuerdo y pese a superarse los 50ºC en pista, no volvió a padecerlos.

La carrera del español merece un punto y aparte. Durante las más de 60 vueltas estuvo peleando casi todo el rato con Alex Albon, que al volante de su Red Bull sigue decepcionando: mientras su compañero lucha por podios (lleva cinco seguidos), él ni los huele de lejos. Sainz demostró que iba a por todas cuando, tras la primera parada, aprovechó que llevaba neumáticos blandos y el anglo-tailandés duros para pasarle en pista. La estrategia de McLaren era tan arriesgada como satisfactoria para el español: le obligaron a adelantar en pista, pero eso implica que es porque confiaban en que lo podía lograr.

Y lo hizo. Primero se quitó de encima a Albon, y después se puso a luchar de tú a tú con un Sergio Pérez con un coche muy superior al suyo, aunque el mexicano acabó ganando la partida. La suerte esta vez estuvo de su lado en su siguiente pelea, con el campeón venido a menos Sebastian Vettel.

Nuevo fallo de Ferrari

La estrategia de Ferrari con el germano se basó en mirar al cielo: los nubarrones negros que se cernían sobre Sabadell hacían pensar que iba a llover en la cercana Montmeló. Incluso avisaron a Vettel de que así iba a ser, por lo que le pidieron estirar su segundo stint al máximo con neumáticos blandos para intentar ahorrarse una parada ante una eventual necesidad de volver a entrar para usar los de agua.

Como las previsiones meteorológicas en Ferrari suelen funcionar igual que sus estrategias de carrera, no hubo ni amago de lluvia. La consecuencia fue que Vettel pasó de ser quinto a caer a la séptima posición, siendo adelantado en última instancia por Sainz. Pueden darse por satisfechos en Maranello, ya que al menos el tetracampeón no solo completó la carrera sino que lo hizo entre los puntos habiendo salido undécimo, algo que no pudo decir un Charles Leclerc cuyo SF1000 sufrió una avería eléctrica que le obligó a abandonar.

El sexto puesto de Sainz podría haber sido un quinto sin necesidad de adelantar a nadie. Sólo le faltaron 1,5 segundos, de hecho. Sergio Pérez, una vez superado Sainz y a su compañero Stroll, fue penalizado con cinco segundos por no respetar banderas azules cuando Hamilton le estaba doblando. Ese castigo hizo que Sainz apretase los dientes al máximo para intentar neutralizar la distancia en esas últimas vueltas, pero se quedó ligeramente corto y el mexicano solo perdió posición con su compañero de equipo. El sexto puesto, visto de dónde venía, sigue sabiendo a gloria para el madrileño, que mantiene su peculiar idilio con Montmeló: es el único circuito donde ha puntuado en todos los años que lleva en Fórmula 1. Mónaco compartía ese honor, pero este año no albergará una carrera.

Tras este triplete, la Fórmula 1 se toma una semana de descanso en el que las miradas se irán hacia Indianápolis. Después, uno de los grandes premios señalados en rojo para todo amante de las buenas carreras: el Gran Premio de Bélgica, en el apasionante circuito de Spa-Francorchamps.