Imagen del Alpine de Fernando Alonso en el circuito de Suzuka. / ep

Análisis

Los renglones torcidos de Alpine

'El Plan' de Alonso pasó de ser una motivación a una agria burla hacia el proyecto del equipo francés, que hace aguas por todas partes

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

La semana del GP de Japón suele dejar imágenes diferentes de los pilotos. Solo hay que repasar sus redes sociales: sus actividades previas a la cita en Suzuka no son las mismas que las de Paul Ricard o Montmeló. Desde Yuki Tsunoda y Pierre Gasly dándolo todo en un karaoke (menos mal que son pilotos y no cantantes), pasando por Carlos Sainz y Charles Leclerc imitando el vídeo de moda en el país nipón. Ningún piloto olvida cada año su visita a las tierras del Sol Naciente.

Uno de los eventos al que menos publicidad se le dio estuvo protagonizado por Fernando Alonso. El piloto asturiano dio una charla tras la cual le pidieron que diera unas vueltas en un simulador que tenían instalado allí 'in situ'. El coche virtual que pilotaba el asturiano era el Aston Martin de esta temporada, como un prólogo al que llevará en 2023. No puede haber una metáfora más poderosa de la situación.

Alonso ya no piensa en Alpine más que en los momentos en los que está en el coche. Su energía y foco ya está centrado en Aston Martin y en esas promesas de revolución que le han hecho. Aunque las apuestas son muy poco optimistas con el coche que pueda llevar el asturiano en esta nueva travesía, qué no habrá visto en su actual equipo para huir de Alpine.

Las palabras del asturiano en Singapur aún resuenan. El enfado con el que abandonó en Marina Bay quedó patente en su mirada perdida al horizonte. En su cabeza solo resonaban esos 60 puntos que tiene estimados que han perdido. No pueden permitirse más, no tanto por su lucha con McLaren por el cuarto puesto del Mundial de constructores, algo que a Alonso le importa hasta cierto punto, sino porque le están haciendo quedar en ridículo en una de sus campañas más profusas y con mayor confianza.

Alonso se encuentra en una vorágine de sensaciones. El CEO de Alpine afirmaba en una entrevista en 'Marca' publicada este viernes, el mismo día que el español marcaba de nuevo un mejor tiempo en unos entrenamientos libres, que le consideraba el mejor de este momento. Laurent Rossi admitía de manera tácita que dejaban ir a un corredor que les podía llevar a la gloria, y que su gestión (puesta en manos de su canciller de campo, el desaparecido Otmar Szafnauer) ha sido cuanto menos nefasta.

¿Loco o cuerdo?

Mientras su cada vez más exequipo le busca un sustituto, una patata caliente que parece abocada a fichar a Pierre Gasly –enemigo declarado de Esteban Ocon desde siempre, que se vayan preparando en Alpine...–, Alonso se centra en lo suyo. Y no tiene dudas: su objetivo es dar la campanada en las carreras que quedan. Quienes le siguen de cerca ven en él un hambre de venganza inusitada, unas ganas de demostrar que en su aún equipo le han traicionado y le han obligado a irse a Aston Martin. Y no habría mejor vendetta que un elocuente: «Os lo dije».

Mientras su todavía jefe le califica como el mejor del mundo actualmente, su equipo le defrauda. Dos abandonos seguidos por problemas técnicos se pueden entender. No haber sustituido el motor antes, cuando se podía prever que se iban a producir, se explica peor. Alpine lo califica como un plan audaz y valiente, pero de estos están llenos los cementerios y Alonso no quiere llegar a ese punto.

Japón, hogar de la cultura samurái que tanto admira el ovetense, se presenta como una ocasión de oro. La lluvia que azotó este viernes sirvió para ver al Alonso más desatado, con más ganas de demostrar que, loco o cuerdo, está dispuesto a que todos los sinsabores de quienes se fiaron de la idea de 'El Plan' merecieron la pena. El año pasado, horas antes del podio de Catar, muchos miraban con suspicacia… mientras otros entonaban esa expresión que el humorista José Mota puso tan de moda en sus sketchs: «Si yo sé que no, pero… ¿y si sí?». Quizá un gran resultado, máxime si es una victoria, sirva para acabar de enderezar la historia de Alonso en su regreso a la Fórmula 1 y que esos renglones torcidos vuelvan a ser dignos de la mejor de las epopeyas.