Fernando Alonso, al volante de su Aston Martin. / Florent Gooden (EP)

Test

Estreno feliz de Alonso con Aston Martin

El asturiano dio más del triple de vueltas con su nuevo equipo que el domingo en su última carrera con Alpine: 97

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO MADRID

A Fernando Alonso le va a doler la mandíbula después de estar durante horas con una sonrisa que no se le quitaba de la cara. Pocas veces en la época reciente se ha visto al asturiano con semejante ilusión, especialmente porque lo que ha encontrado le ha dado muchas esperanzas.

No solo porque empezar en un nuevo equipo supone un golpe de moral, sino por cómo fue el día. Alonso llegó de los primeros al box de Aston Martin, vestido con un discreto mono negro sin ningún patrocinador por cuestiones contractuales (Alpine le ha 'prestado' en estos test, ya que tiene contrato hasta el 31 de diciembre), y enseguida se acomodó al volante del AMR22, que también iba sin ninguna pegatina. Acompañado por un Pedro de la Rosa que ejercía también como embajador por primera vez, Alonso comenzó su labor como piloto oficial del equipo de Silverstone con muy buenas sensaciones.

Y es que el dato es evidentemente positivo: dio 97 vueltas. Esto es el triple de las que sumó el domingo en su despedida con Alpine, cuando una presunta fuga de agua le mandó al box a hacer las maletas antes de tiempo. La sensación de que esto ha empezado mucho mejor se confirmó en la prueba.

Más allá de los tiempos logrados (marcó el tercero de la sesión matinal), que evidentemente no valen para nada, lo mejor para Alonso y para Aston Martin es que se completaron con mucho mejor rendimiento del que el piloto esperaba. «Cuando me dijeron el kilometraje del motor ayer por la noche, me preocupé, porque pensé que ese número es un poco alto para mis estándares, pero dimos 97 vueltas sin problemas, así que es sobresaliente sin duda», analizaba el español tras dejar su mañana de trabajo en manos de su nuevo compañero (e hijo del jefe), Lance Stroll.

Además de calificar como «un honor» competir con una marca de la enjundia de Aston Martin, Alonso destacó que es una muy buena manera de comenzar el que, probablemente, será «el último» proyecto de su carrera. Lo visto en pista y en el garaje le dejó tan buenas sensaciones que se le ve motivadísimo. «Ahora soy mucho más optimista», confesó. «Cuando firmé con Aston Martin, estaba contento al 90%, cuando empezaron a mejorar y terminaron la temporada en lo más alto, estaba al 100%. Esta mañana estaba al 100%, y ahora lo estoy más», sonrió.

El objetivo de este primer día fue sencillamente de adaptación. De hecho, Alonso no rodó rápido ni mucho menos porque se quedó a tres décimas del mejor tiempo logrado este fin de semana. Sin embargo, él considera que su adaptación ya está muy avanzada. «Tendremos que ver los nuevos coches en Baréin y tener una comparación directa. Para mí, se trata más de acostumbrarse a la escudería y al nuevo monoplaza, trabajar duro este invierno, muchas horas en el simulador, todos los controles del volante, los procedimientos, son muy diferentes en comparación con lo que estoy acostumbrado», advirtió. Incluso pudo modificar algunas cosas en la configuración del coche, por lo que los datos y las respuestas de Stroll por la tarde también fueron importantes de cara a la preparación para 2023.

Veinte años después, otra vez de verde

Alonso se sintió un poco nostálgico cuando entró en el box. Y es que hace 20 años, en Silverstone, el asturiano entró también para hacer una prueba con un equipo verde, en aquella ocasión Jaguar. Entonces él era un prometedor jovenzuelo que apuntaba altísimo, y el piloto titular era Pedro de la Rosa. «Entramos Pedro y yo juntos al garaje y había un coche verde, como el de Jaguar en Inglaterra hace 20 años. Me tuve que reír un poco», rememoraba. De aquel Jaguar acabó naciendo tiempo después lo que hoy es Red Bull.

Las sensaciones del primer día con Aston Martin fueron netamente positivas, pero hay mucho que cambiar. «Todo es diferente: la posición del asiento, las funciones del volante, la dirección asistida, la radio, los procesos en el equipo, pequeñas cosas como el tono de advertencia cuando necesitas cambiar de marcha. Hay innumerables cosas que ordenar, pero pudimos hacer mucho y crear una buena base», señaló. Incluso el asiento, porque es muy diferente a lo que esperaba. «Necesito otro (asiento), porque me duele el lado izquierdo. Estaba preocupado por la dirección, también. En Alpine cuando llegué me llevó cinco meses adaptarme mejor a la dirección, pero el punto de partida es mejor», se alegró.

Alonso no se volverá a montar en el Aston Martin hasta que estrene el de 2023 en los test, pero tendrá que mantenerse al 100% de trabajo en estas vacaciones. Jornadas de simulador, de aprenderse nuevos protocolos, de adaptarse a una nueva filosofía de trabajo. Viene un invierno con mucho que aprender.