Max Verstappen celebra su victoria en los más alto del podio en Monza. / afp

GP de Italia

Verstappen conquista Monza y Sainz remonta hasta rozar el podio

El líder del Mundial logró su 30ª victoria en una carrera que acabó con el coche de seguridad y Alonso abandonó tras diez pruebas en los puntos

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO Madrid

A Max Verstappen le sale todo a la perfección, y ya no es noticia. El líder del Mundial ya hace cuentas, porque con los 115 puntos con los que ha salido de Monza de ventaja le permiten tirar ya de calculadora. Si gana y hace la vuelta rápida, y Charles Leclerc no es más que noveno, se convertirá en bicampeón del mundo en la próxima batalla del 2 de octubre en Singapur

Esta vez no se puede achacar solo a la mala estrategia de Ferrari o a la mala suerte que Leclerc no ganara el GP de Italia. El monegasco y Ferrari lo hicieron casi todo bien, tanto en pista como en el muro y boxes, donde no falló nada. Las paradas en el 'pitlane' salieron, el rendimiento fue el esperado y los pilotos no cometieron errores. Sin embargo, un controvertido final del que se hablará mucho dio una ventaja letal para las opciones de la Scuderia y permitió que Verstappen ganase con una comodidad que ni él mismo esperaba.

La carrera comenzó con un Leclerc que se escapó pronto. Verstappen, que debía remontar desde el séptimo puesto, pronto se colocó segundo tras dejar fuera de juego a un George Russell que se conformó con pelear por el cajón y gracias. La lucha estratégica fue a dos bandas, con Ferrari por un lado y Red Bull por otro, pero sin asumir grandes riesgos. ¿Qué Leclerc montaba medios? Verstappen hacía lo mismo. ¿Que adelantaban su parada los mecánicos de amarillo? Los de azul se mantenían según el plan previsto, conscientes de que el ritmo de carrera de su líder era más que destacado.

Parecía que la carrera se iba a decidir en una pelea final entre los dos rivales, pero un inesperado incidente lo cambió todo. Daniel Ricciardo se quedó tirado entre las dos curvas de Lesmos, lo que obligó a dirección de carrera a sacar una grúa y, con ello, el coche de seguridad. La dificultad para retirar el McLaren averiado y que solo quedaban cinco vueltas hizo que los directores asumieran la difícil decisión de no reanudar la carrera. Justo lo contrario de lo que hizo el ahora añorado Michael Masi en el recordado GP de Abu Dabi, cuando dejó que el Mundial se decidiese en una última vuelta que ya es historia. Los fans de Ferrari claman al cielo por la decisión. Los de Verstappen, como es lógico, no tanto.

Remontada y decepción

La sensación de oportunidad arrebatada no solo queda por el lado de Leclerc, sino también de Carlos Sainz. El piloto madrileño salía decimoctavo y pronto se vio que el sueño del podio era no solo posible, sino más que probable. El madrileño cuajó una carrera casi perfecta, las paradas en boxes salieron bien (y esto ya es noticia) y llegó al final de la prueba con opciones serias de pelearle la tercera posición a un Russell que se quedó con un podio que, en justicia, no le hubiera sido tan fácil.

Si lo de Sainz fue una decepción, mucho más para Fernando Alonso. El piloto asturiano ya advertía antes de la carrera que iba a tener que plantear una prueba a la defensiva, ya que no tenían la potencia esperada ni mucho menos. A mitad de la carrera se confirmó que ese temor iba a ser mucho peor cuando advirtió que tenía serias dificultades no solo para pasar al ataque sino para mantener la posición. Prueba de ello fue cómo dejó pasar a Lewis Hamilton con una facilidad impropia.

Mucho peor fue lo ocurrido en la vuelta 33. El Alpine dijo basta y, ante el temor de una rotura que dejara esa unidad de potencia totalmente impracticable, ordenaron al español entrar en boxes para abandonar definitivamente. Diez carreras después en los puntos y el día que igualaba los 349 GPs disputados de Kimi Raikkonen, Alonso veía cortada su progresión como colofón a un fin de semana muy mejorable.

Con el fin de este triplete, habrá que esperar unas semanas hasta el GP en el trazado de Marina Bay, donde Verstappen ya tiene la primera bola de partido. Será una carrera en la que se puede decidir o estirar lo que parece imparable: que el neerlandés ganará su segundo Mundial consecutivo.

Sainz: «Hemos rodado más rápido de lo que esperaba»

Carlos Sainz se quedó con la sensación de que en Ferrari perdieron una oportunidad de oro en el GP de Italia. Tanto él como Charles Leclerc podían haber ganado, especialmente su compañero, pero el final tras el coche de seguridad y su propia sanción les lastraron. «Hemos rodado más rápido de lo que esperaba, íbamos muy rápido y podía adelantar prácticamente a un coche por vuelta y eso me ha permitido perder poco tiempo y colocarme rápido detrás de Russell, que era mi objetivo», relataba el madrileño. «Le íbamos recortando mucho en esas últimas vueltas hasta que al final ha salido el 'safety car' y no ha podido ser, pero íbamos muy rápido. Hemos hecho muchos adelantamientos y ha sido divertido», resumió. En resumen, fue un gran fin de semana para ellos. «Hemos estado mucho más cerca. Si no hubiese tenido una penalización este fin de semana hubiésemos tenido los dos coches para hacer una estrategia mixta y hubiésemos puesto a Max (Verstappen) en mucha más presión y hubiese sido una mejor opción para los dos, pero al final yo no he estado ahí y Max ha podido replicar a Leclerc», zanjó.

Por su parte, Fernando Alonso igualó el récord de grandes premios disputados, pero no pudo celebrarlo agrandando su racha entre los puntos. Un inoportuno fallo en la unidad de potencia le obligó a abandonar, temiendo que fuera a ir a más. «Llevaba toda la carrera con algún problema de energía en el motor, cortaba muy pronto en las rectas y era difícil mantener alguna batalla. Al final hemos retirado el coche por no sé qué problema exactamente, pero algo del motor también. Esperemos que no esté muy roto para poder usarlo en las próximas carreras», deseó el asturiano. El fallo en concreto parecía eléctrico. «La energía cortaba antes de terminar la recta, en la radio no quieres que escuchen que tienes un problema, pero yo sabía que tenía algo», aseguró.

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