Fernando Aonso rueda con su Alpine en Montmeló, el pasado fin de semana. / afp

Análisis

La asignatura pendiente de Alonso en la que Ocon saca notable

El piloto francés se ha convertido en el líder de Alpine en este arranque de 2021 en buena medida por el hándicap de Alonso con los neumáticos

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

La estrategia suicida (palabras textuales de Fernando Alonso) de Alpine en el GP de España explican sólo en parte el mal resultado del español en el circuito de su casa. El 17º puesto sabe a muy poco, no solo por cómo se produjo sino porque confirma que el equipo galo aún tiene que aprender a pensar como una escudería grande que ya fue.

Tanto a Alonso como a Ocon les costó cara la decisión de ir a una parada. El francés podía haber sumado más de dos puntos en Montmeló, pero como le pasó al asturiano se quedó sin ruedas y al final prácticamente llegó con la lengua fuera. De durar un par de vueltas más, posiblemente Alpine se hubiera ido con un grosero 0 en el zurrón. Aún así, Ocon suma una nueva carrera en los puntos (van tres consecutivas) para sumar 10: exactamente el doble que Alonso.

No deja de ser irónico que el maestro ahora tenga que aprender del 'padawan'. Cuando Renault confirmó que volvía a recuperar al hombre que les hizo bicampeones para liderar el nuevo proyecto Alpine, Ocon confesó que había crecido viendo al español levantar aquellos trofeos y que para él era todo un honor tomar las lecciones que le podía dar. Ni en sus mejores sueños hubiera pensado que iba a ser al revés, y si lo pensaba no se hubiera atrevido a decirlo públicamente.

Después de las cuatro primeras carreras del campeonato, Ocon ha demostrado una consistencia mucho mayor que Alonso, y no sólo en carrera. El español siempre ha sido un piloto de domingos, pero sufriría mucho menos si en lugar de salir el 10º lo hiciera el 5º. Es pura lógica: a menos rivales a adelantar, más sencillo que lleguen los buenos resultados. Es en los sábados donde Alonso debe plantear el foco a mejorar: su compañero ha salido por delante en tres de las cuatro citas disputadas.

Pirelli, el enemigo de Alonso

Buena parte de esos problemas en clasificación y, en menor medida, en carrera se solventarán cuando Alonso vuelva a coger por la mano la gestión de los neumáticos. Desde que ha regresado a la Fórmula 1 se ha encontrado con unas Pirelli cuyo rango de rendimiento es mucho más estrecho de lo que recordaba. Conseguir la temperatura óptima de comportamiento se ha convertido en todo un reto para el español, perjudicado por ser el único de la parrilla (además de los novatos Schumacher, Tsunoda y Mazepin) que no habían rodado con estas ruedas en el año anterior.

En ese impás fuera de la F1, Pirelli ha cambiado la construcción de sus neumáticos hasta el punto de que ahora son mucho más difíciles de entender, al menos para un Alonso que en 2018 le tenía cogida bien la mano. Si a eso se une la pretemporada más corta, los libres con media hora menos y la imposibilidad de hacer entrenamientos privados, Alonso tiene que dedicar buena parte de cada Gran Premio no sólo a poner a punto el coche para esa carrera, sino a cogerle el tono a los neumáticos. Por eso, en parte, trabaja en cada sesión de libres a plan cambiado con respecto a su compañero.

Un ejemplo de que Alonso tiene dificultades con estos neumáticos se vio en un momento clave que pasó desapercibido: la resalida tras el coche de seguridad. El piloto de Alpine estaba sujetando a Lance Stroll cuando se fue largo en una curva. El canadiense aprovechó esa ventaja para echarle el lazo y, unas pocas curvas después, adelantarle. Ahí Alonso perdió la posibilidad de acabar entre los 7 primeros, que luego se consumó con la penosa estrategia. Esa pequeña salida de la trazada se debió a que los neumáticos no estaban en temperatura, tras haberse enfriado por las vueltas detrás del coche de seguridad. De haberlos tenido en su punto justo, lo más probable es que el asturiano no hubiese probado la escapatoria de esa curva en Montmeló. Ocon, en cambio, le tiene cogida la medida mucho mejor.

La solución es tan simple como lenta: sólo puede rodar. Cada fin de semana que pueda, a excepción del próximo de Mónaco por sus características, se convertirá en un banco de pruebas para ir acortando esa diferencia con Ocon. Este reto también es atractivo para Alonso, que se siente de nuevo con ilusión no por lo que puede aprender este año, sino por lo que puede conseguir en el ansiado 2022.