Cómo mantener el coche fresco

03/09/2018

En la época estival es frecuente que se produzcan más desplazamientos por carretera debido a las vacaciones, por lo que es necesario extremar las precauciones al volante.

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Los factores de riesgo de accidentes son el exceso de velocidad, el alcohol, etcétera, pero se une el de las excesivas temperaturas, que es un elemento importante.

Así, cuando tenemos aparcado el vehículo en verano en la calle, el sol eleva la temperatura en el habitáculo interior entre 10 y 20 grados, por lo que si en el exterior hay 35 grados, puedes encontrarte al entrar hasta cerca de 50. En ese caso, los asientos queman, al igual que el volante y los cinturones pero, además, el ambiente puede ser irrespirable. Esto es, un pequeño infierno que conlleva que, sobre todo en los primeros minutos, la conducción sea mucho más dificultosa.

Y es que el calor influye en la capacidad física del conductor y en su actitud, que pueden llevarle a mermar su tiempo de reacción ante un imprevisto y, por consiguiente, a incrementar los errores que puedan causar un accidente. De ahí que sea fundamental que el coche esté a una temperatura adecuada. Pero ¿cómo lograrla?

Los peligros de conducir con calor

Los efectos del calor en el cuerpo del conductor pueden equipararse a los producidos por el alcohol -una tasa de alcoholemia de aproximadamente 0,5 gr/l. de alcohol en sangre-. Asimismo, si en el interior del coche hace entre 35 y 40 grados de temperatura, aumentan las posibilidades de sufrir cansancio, fatiga, somnolencia, agresividad y, por supuesto, falta de atención.

Como no es posible evitar el verano y el calor, nuestro objetivo deberá ser el de adecuar el coche a estas circunstancias. Para ello es necesario realizar una serie de acciones para mantenerlo fresco, ya no únicamente por comodidad sino también por responsabilidad. Esto significa que está en nuestra mano impedir un accidente, cuyo riesgo es entre un 11% y un 22% mayor cuando en el interior se rondan los 30 grados.

Consejos a tener en cuenta

En la actualidad, la gran mayoría de los coches que conforman el parque automovilístico tienen aire acondicionado, que hace que la temperatura interior no se dispare con el calor. No obstante, te ofrecemos una serie de pautas con las que hacer que el vehículo se mantenga fresco en verano o, al menos, con menos intensidad de calor.

Es conveniente buscar un aparcamiento para el coche con algo de sombra o a cubierto y, si es subterráneo, mejor. De esta manera, además de conservar la temperatura, protege la pintura.

Otro socorrido remedio es abrir inmediatamente las puertas y las ventanillas para que salga el aire caliente. No obstante, esto debe hacerse con mucho cuidado: al abrir las cuatro ventanillas a la vez no es posible que entre toda la corriente. Así, lo más adecuado es hacerlo en cruz, es decir, abrir la delantera izquierda a la vez que la trasera derecha o al revés.

Además, en el caso de hacer la apertura en marcha, se deberá tener en cuenta que no solo no entrará aire sino que el ruido también será elevado. Otro truco consiste en abrir totalmente una ventanilla y, a continuación, realizar movimientos rápidos -de abrir y cerrar- con la puerta opuesta.

Cómo mantener el coche fresco

Por su parte, algunos conductores prefieren dejar una pequeña rendija de alguna ventana y el techo solar -de uno a dos centímetros- abierto en todo momento que hace que circule el aire, pero esta situación es peligrosa para el robo.

La utilización de parasoles, cortinillas y láminas ayudarán a que la temperatura no se eleve. Actualmente, en el mercado existe una gran variedad de sistemas que se colocan en todos los cristales del coche para evitar o, incluso, bloquear los rayos UV del sol.

Una de las tradiciones más frecuentes es colocar un elemento en la parte delantera, pero en realidad es igual de conveniente utilizar también parasoles traseros y laterales. Asimismo, se puede usar un protector del volante y tapar los asientos, sobre todo si son de cuero.

Tener lunas tintadas en el coche es otra opción viable pero hay que tener en cuenta que en España no se permite ni laminar ni tintar los cristales delanteros -parabrisas y ventanillas de conductor y copiloto-, es decir, aquellos que estén en un ángulo de 180 grados alrededor del campo de visión del que conduce.

Otra de las soluciones más significativas es el aire acondicionado o climatizador. Gestionar correctamente este elemento puede ser crucial, por lo que es importante saber que los técnicos recomiendan colocarlo a 23 grados. Además, antes de nada, es necesario abrir ligeramente las ventanas porque así el aire caliente subirá y saldrá hacia el exterior hasta que por la ventilación llegue el aire más frío.

Por otro lado, se deben dirigir las salidas de aire en todas direcciones pero no hacia los ocupantes. Con esto evitaremos también grandes contrastes térmicos y resfriados. En cualquier caso, habrá que revisar antes de verano si el vehículo se encuentra en condiciones óptimas y tiene carga suficiente de gas del aire acondicionado así como si todos los filtros están limpios.

Hay personas que se decantan por una sencilla acción: colocar un trapo o toalla húmeda en la rejilla central del salpicadero para que, en un principio, el aire no salga tan caliente.