Acosta: «He empujado y sacrificado mucho para llegar hasta aquí»

12/10/2018

El Ingeniero Superior Industrial por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Fernando Acosta, que comparte equipo con Fernando Alonso en McLaren, analiza las claves de su éxito e invita a todos los estudiantes isleños a que no dejen de soñar si quieren trabajar algún día en la Fórmula 1. «Hay que ser ambiciosos y apuntar alto, el conocimiento no viene solo», asevera el grancanario.

— ¿Cómo ha sido el camino hasta llegar a la Fórmula 1?

— Yo estudié ingeniería industrial en la ULPG y, ya llegando hacia el final de la carrera, aproveché algunos de los programas de intercambio que había en el año 2007. Por aquel entonces me fui a la Politécnica de Madrid y participé en un equipo de competición que se organizaba allí, donde diseñábamos y fabricábamos coches de carrera para competir en la Fórmula Sae, por ejemplo. Y de ahí pues empiezo a iniciarme en la ingeniería de competición. Seguí dentro de esa área hasta que llevé a cabo mi proyecto de final de carrera. Ya cuando termino, realizándolo entre mi Erasmus y Gran Canaria, lo presento y, al mismo tiempo, presento una mejora que me sirve para competir en otro concurso, el Altran Academy. Concluyo como ganador en España y como representante español en la competición internacional. Cada representante de cada país iba con un proyecto innovador a la sede de Renault de Fórmula 1, en Inglaterra, y presentaba su proyecto. El ganador se quedaba allí seis meses.

— La beca de Fernando Alonso, después de tanto trabajo, fue clave...

— Cuando acabo el concurso, que lo gana una chica británica, yo quedo como finalista español y luego vuelvo a España para trabajar en el Instituto de Investigación del Automóvil en Madrid. Un año más tarde sale la oportunidad de la beca de Fernando Alonso y Cajastur, en el año 2010. Me llevo la beca y me voy a Inglaterra, a estudiar un máster de competición en la Universidad de Oxford Brookes.

— ¿Qué aprende en la Universidad de Oxford Brookes?

— Realmente me otorga una base bastante sólida en las diferentes áreas que componen la ingeniería en Motosports y, a partir de ahí, decido orientar mi carrera dentro de esa industria. Poco después del máster trabajé en HRP de Fórmula 1, que era aquel equipo español que existió hasta el 2012. Estuve ahí un tiempo hasta que terminó. Luego me traslado de nuevo a Inglaterra y me voy a trabajar a Land Rover, algo más especializado dentro de la automoción, controlando sistemas híbridos y demás. Fueron cuatro años y medio en la empresa. Después pasé una oportunidad para McLaren Racing en Fórmula 1, trabajando como ingeniero de control de sistemas y fue satisfactorio. Así fue como empiezo en McLaren y hasta la actualidad aquí sigo, trabajando en el departamento de control de sistemas. Es un departamento que te da una visión muy general del coche. Todas las áreas de análisis (suspensión, caja de cambios, aerodinámica...). Es decir, nosotros somos como una especie de grupo de ingenieros que nos dedicamos a cuidar todos los sistemas que están dentro del coche, como la caja de cambios, el embrague, el sistema de combustible o la propia centralita.

— Entonces, su misión es optimizar el coche para que siempre esté en plenas condiciones.

— Exacto, nosotros nos encargamos de todos esos algoritmos y cerebros que se encuentran dentro del coche y los optimizamos en cada carrera. Siempre, de una carrera a otra hay alguna mejora distinta, otro algoritmo o alguna forma de calcular algún dato mejor para que cada vez el coche sea más eficiente. Es decir, en aerodinámica en cada carrera hay nuevos paquetes para que el coche vaya más rápido. Todos los departamentos que trabajamos en los equipos de Fórmula 1 nos encargamos de ir mejorando poco a poco el coche. Por eso cada vez se van batiendo nuevos récords. Estoy disfrutando mucho con mi trabajo y es un escaparate. La calidad de trabajo que hay dentro de cada equipo es muy importante, ya luego quedar más arriba o más abajo depende también de la inversión de cada uno.

— ¿Cómo vive los Grandes Premios? ¿Son los momentos de mayor intensidad y responsabilidad dentro de su trabajo?

— La verdad es que la palabra es intensidad. Desde dentro todo es mucho más intenso. El jueves por la tarde es cuando empieza el fin de semana para nosotros. Aun así, el viernes es el día más duro porque es cuando realmente tienes una oportunidad para mejorar el coche. Tenemos una hora y media, que parece que no es mucha, pero el coche no deja de entrar y salir del garaje para probar muchas cosas, como alerones o distintos sistemas. Es el día del análisis profundo. Empezamos muy temprano y terminamos tarde. El sábado ya es el último día de la última práctica, pero ya por la tarde es la clasificación y después no puedes tocar nada. Con lo que estés el sábado, tienes que correr el domingo. Yo suelo vivir los Grandes Premios normalmente dentro de la sala de control, dando soporte técnico. Es como una sala, en cuanto a estética, parecida a la NASA. Con las pantallas, radios y demás delante. Si el coche está corriendo en Australia o Japón, nos llegan los datos como con unos seis o siete segundos de retardo, casi en tiempo real, a nuestros ordenadores. Y nosotros los comprobamos sobre la marcha para hacer análisis productivos y avisar a los ingenieros de pista.

— ¿Considera que su presencia en la Fórmula 1 evidencia la existencia de una buena cantera de ingenieros en Gran Canaria?

— Por su puesto. En Fórmula 1 conozco a otro canario, que trabaja en Toro Rosso. En Inglaterra también conozco a otros canarios que están expandiendo sus carreras por allí y no tengo dudas de que el día de mañana habrá algún otro en la Fórmula 1.

— Después de tanto sacrificio y tiempo invertido, ¿esperaba llegar algún día a un equipo como McLaren?

— Casi diría que cumplo un sueño. Sacrificio ha habido bastante. Siempre tenía claro que llegar a la Fórmula 1 era un objetivo pero nunca me lo tomé como algo factible hasta que entré en el máster y vi que la gente de mi entorno llegaba. Entonces fue cuando pensé que tarde o temprano lo conseguiría yo también. Al final fue así. No sabía si iba a llegar, pero puedo decir que he empujado mucho para que sucediera. En la vida hay personas que se rinden porque no están dispuestas a sacrificar tanto tiempo. Puedo decir que empujé bastante y lo hice con fuerza para que saliera.

— ¿Cómo es la relación con Alonso?

— Agradezco mucho aquella iniciativa. Desde luego fue muy importante para mí y muchos ingenieros españoles. Es cierto que Fernando pasa poco por la fábrica, a él no le gusta mucho el simulador. Pero las veces que lo he visto ha sido bastante agradable. Dentro de la pista ya cada uno lo conocemos. Fuera, siempre ha sido muy correcto conmigo, con mucha educación. Él es consciente del trabajo que hay detrás de ese coche. Sabe que cada vez hay más ingenieros españoles dentro de este deporte.

— ¿Qué le diría a esos jóvenes que deciden tirar la toalla durante el proceso?

— Desde mi experiencia les diría que no se rindan nunca. Yo también he tenido momentos en los que no he estado contento, con pequeños fracasos y en los que acabas frustrado, pero siempre que sigan empujando fuerte y trabajando duro, la recompensa llega. Es evidente que hay que hacer muchos sacrificios. En Inglaterra es donde más equipos de Fórmula 1 hay, entonces si sabes que quieres acabar en la Fórmula 1 tienes que formarte y vivir un tiempo fuera. Apostar mucho por tu educación. El conocimiento no va a venir solo. La universidad te ayuda a prepararte, pero necesitas un pequeño salto para llegar a los conocimientos técnicos para trabajar en Fórmula 1. Hay muchas opciones. Este es un mundo cerrado y no es fácil entrar porque se requieren unos conocimientos específicos. Mi consejo es que siempre se tenga la ambición alta, mirando hacia arriba y apuntar duro.