Víctor Gutiérrez, durante un partido. / planeta-libros cúpula

Waterpolo

La lucha de Víctor Gutiérrez por combatir la homofobia en el deporte

El jugador del CN Terrassa publica 'Balón amarillo, bandera arcoíris', un libro donde relata cómo enarbola el estandarte LGTBI

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO Madrid

«Si hay dos cosas que definen quién soy son el waterpolo y mi identidad». Estas palabras de Víctor Gutiérrez (Madrid, 1991) salen de 'Balón amarillo, bandera arcoíris' (Libros Cúpula, 2022), una obra que ha escrito casi como una catarsis. Desde los ocho años ha estado pugnando contra los fantasmas, primero internos –una educación que le hacía sentirse diferente, las propias sensaciones, las miradas de desaprobación…– y luego externos, especialmente cuando dio el salto al deporte profesional.

Uno de los mejores waterpolistas españoles de los últimos años se ha visto obligado, por conciencia, a llevar la punta de lanza de la lucha contra la homofobia. Él lo ha vivido en primera persona. Uno de los últimos episodios fue en abril de 2021, cuando Nemanja Ubovic, del CN Sabadell, le insultó y se burló de él por su orientación. «Creía que había encontrado un espacio seguro. Además, me había cambiado de equipo y estaba siendo como soy… Aquello fue como una regresión. Eso me hizo reflexionar que si eso me pasaba a mí, con 30 años y en la élite del deporte, cómo no lo iban a sufrir niños o niñas en el patio del colegio y que yo, con mi silencio, estaba siendo cómplice de esa situación», recuerda.

Por ello denunció públicamente lo sucedido, y obligó a actuar a las autoridades, que castigaron al jugador serbio con cuatro partidos de sanción y una multa de 200 euros. Aun así, para Víctor Gutiérrez no ha sido fácil y se ha llevado muchas críticas. Bien sea por temor, bien por cautela, admite que «muchas veces» se ha tenido que morder la lengua. Ahora, a través de este libro, quiere dejar patente que su caso es como el de tantos otros, solo que él tiene el altavoz del deporte de élite.

Con su ejemplo, Víctor Gutiérrez quiere ayudar a que se viva con naturalidad la homosexualidad, algo que en pleno 2022 aún cuesta en según qué sectores. Su figura no solo ha ayudado a gente ajena a él, que le ven como un foco mediático del mundo LGTBI, sino a gente que ha estado muy cerca. «Han pasado seis años desde que hice la portada de 'Shangay' y aún a día de hoy recibo todos los días mensajes de personas que me dan las gracias, que gracias a mi caso han sacado fuerzas para hablarlo con sus padres o sus amigos. Eso vale más que cualquier medalla o éxito deportivo», afirma, y pone de ejemplo lo que le ocurrió cuando estaba acabando su Grado en Comunicación Audiovisual.

Ejemplo para su tutor

«Fue cuando entregué mi trabajo de fin de Grado, con mi tutor. Tendría unos 40-45 años, y me dijo: 'Víctor, he leído tu entrevista y gracias a ella he salido del armario con mis padres. Si un alumno mío de 25 años le ha echado esa valentía, me parecía increíble que yo no lo hubiera hecho'. Me parece muy bonito, porque es el reflejo de que no solo los jóvenes tenemos ese problema de enfrentarnos a hablar de la situación en casa. Les pasa a personas adultas. Fíjate, un profesor, con su familia y su hogar… Es una historia compartida. A veces hace falta ver ese empujón para conseguir dar el paso de su vida», relata el jugador del CN Terrassa.

De un tiempo a esta parte, Víctor se tomó su reivindicación como una obligación. Más allá de su función representativa como deportista de élite, aceptó la llamada del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para asumir el cargo de secretario de Políticas LGTBI del PSOE. Fuera de la piscina, intentará que su voz no se quede solo en el ámbito de la competición, sino en toda la sociedad. «Yo no quería que mi salida del armario fuese algo anecdótico, sino que coger esta bandera arcoíris fuese más allá. He dado charlas, cursos, conferencias, etc. He procurado que el mensaje llegase a más gente que la mera noticia de un día. La política es el lugar donde se pueden cambiar las cosas y donde hay más herramientas para hacerlo», asegura.

El momento que le llevó a tomar esa decisión lo tiene claro. «Fue a raíz de las pasadas elecciones andaluzas, cuando Vox entra con fuerza y cambia el panorama político. Vi que se podía involucionar e incluso que mis derechos se pusieran en tela de juicio. No puedo estar más orgulloso. Desde la posición en la que estoy puedo ayudar a más gente y estoy en el lugar perfecto para ayudar a tanta gente que se ha encontrado en mi situación», afirma.

La publicación de 'Balón amarillo, bandera arcoíris' viene a apuntalar esa idea. Víctor Gutiérrez, boya en el CN Terrassa, político y ahora escritor, pero por encima de todo una persona orgullosa de ser y vivir lo que siente, y un espejo para los que, como él, sufren los problemas de homofobia en muchos ámbitos de la sociedad.