AFP

Ryder Cup 2020

Jon Rahm, líder de Europa en la Ryder

El número uno del mundo debe ser desde mañana el guía del Viejo Continente para reeditar en Wisconsin el triunfo ante EE UU de 2018

IVÁN ORIO

Jon Rahm, número uno del mundo, liderará desde mañana a Europa en el gran desafío de la Ryder Cup en Wisconsin, la casa elegida por Estados Unidos para tratar de vengar la dolorosa afrenta de París de 2018, cuando el Viejo Continente se impuso con holgura al equipo americano.

La cita en el Whistling Straits Course, junto al imponente lago Michigan, tenía que haberse celebrado el pasado año, pero la pandemia obligó a posponerlo y ambas escuadras tienen ganas de volverse a ver las caras después de un largo periodo de tiempo en el que han cambiado muchas cosas en los campos de golf. El de Barrika es sin lugar a dudas el jugador del momento -por ránking y resultados y también por el espectáculo que brinda cada vez que golpea a la bola- y Tiger Woods, el icono de las barras y estrellas, se recupera de una grave lesión. Será simbólicamente el jugador número trece de EE UU en este duelo sin igual.

La Ryder es especial en muchos aspectos. El golf, un deporte individual como ninguno, pierde durante tres días esa condición para convertirse en una disciplina de equipo en la que debe primar el interés colectivo sobre el particular. Parece una tarea fácil, pero no lo es. Resulta complicado impregnar esa cultura del bien común en profesionales acostumbrados a arriesgar, a elegir a veces el camino difícil porque un approach y un putt pueden modificarlo todo en su tarjeta y en su clasificación.

  • 71 golpes configuran el par del campo, con once pares cuatro, cuatro pares cinco y tres pares tres

  • 6.757 metros en un recorrido espectacular plagado de dunas que le confieren una personalidad muy particular

  • 5 banderas integran el equipo europeo, con siete ingleses, dos irlandeses, dos españoles, un noruego y un austriaco

  • 17 puntos y medio consiguieron los europeos en la cita de 2018 en París frente a los diez y medio de los americanos

Hay jugadores 'nacidos' para la Ryder por su personalidad y capacidad para hacer grupo al margen del talento. Europa necesita incluso más que los estadounidenses un perfil así porque la defenderán en Wisconsin cinco banderas diferentes -España, Inglaterra, Irlanda, Austria y Noruega-. Y en este sentido emerge la figura de Sergio García, llamado a ser el 'otro yo' del capitán, Pedraig Harrington, si las cosas se tuercen.

El idilio del castellonense con la Ryder es tan fuerte que renunció a los Juegos Olímpicos de Tokio para participar en varios torneos que le permitieran obtener el pasaporte directo al combinado europeo. La posibilidad de que pueda hacer pareja con Rahm en los foursomes o fourballs de mañana o pasado es otro de los puntos de interés de esta cita intercontinental de proyección mundial.

El rol del vizcaíno es muy diferente al de 2018, cuando llegó a Francia como una de las sensaciones del circuito con sus victorias en el Memorial y en Irlanda pero todavía con el cartel de novato en la Ryder. Rahm lo acusó de inicio, pero se resarció en la última jornada con su histórica victoria contra Tiger. Aquella presión del debut ha dado paso a otra diametralmente opuesta, la de quien se sabe el centro de todas las miradas tras deslumbrar con su triunfo en el US Open, su primer Grande, y opositar hasta el final en el British.

Un curso para enmarcar

La afición estadounidense ya calienta motores para meter presión a los europeos en las tres jornadas de la Ryder junto a la localidad de Sheboygan (Espíritu del lago). Será curioso comprobar su reacción con Rahm, que se ha metido en el bolsillo a los seguidores norteamericanos hasta incluso 'adoptarle' después de firmar un curso para enmarcar con exhibiciones en el Memorial -que tuvo que abandonar al dar positivo por coronavirus cuando lo tenía prácticamente ganado- y en Torrey Pines, su campo fetiche de San Diego, en California, donde alcanzó el Olimpo del golf al conquistar su primer 'Major' -el único español en adjudicarse el Abierto de EE UU-.

El potencial de los dos equipos en inmenso, con la creme de la creme resumida en 24 nombres que resuenan en todos los campos del planeta. El eco de Rahm ya es gigantesco y Europa debe aprovecharse de ello. A falta de Woods, en Estados Unidos emerge la figura de Collin Morikawa, secundado por Johnson, Dechambeau, Koepka, Thomas... El desafío es mayúsculo.

Whistling Straits, un homenaje a los links de Irlanda

El campo que ha elegido Estados Unidos para su revancha ante Europa tres años después de su enfrentamiento en París es una auténtica joya que a primera vista no parece norteamericano por lo escarpado del paisaje que protege las calles y los greenes. Los 6.757 metros del recorrido del Whistling Straits de Wisconsin recuerdan a los links de Irlanda, o eso es lo que intentaron sus creadores. El lago Michigan emerge casi como un elemento más del juego porque se puede ver desde todos los hoyos que conforman su par 71. La espectaculares dunas, todas creadas por el hombre, dotan de personalidad a un campo que se cobra la pieza cada vez que un jugador falla.