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José Rodríguez, Faro de Maspalomas, en una imagen fechada en 1983 en su domicilio de Telde. C7
Derecho de réplica de la familia de José Rodríguez, Faro de Maspalomas

Derecho de réplica de la familia de José Rodríguez, Faro de Maspalomas

Lucha Canaria ·

Sobre el reportaje publicado el pasado 28 de abril en las páginas de este periódico

CANARIAS7

Las Palmas de Gran Canaria

Sábado, 18 de mayo 2024, 13:13

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En relación al reportaje publicado en CANARIAS7 el pasado domingo 28 de abril, titulado «Confidencias, anécdotas y vivencias del Faro de Maspalomas», firmado por Pedro Reyes y en el que se recogen varios testimonios que aportaron informaciones al respecto, la familia del legendario luchador, encabezada por su nieto Santiago Santana, ha pedido a este periódico su derecho a la réplica al considerar que en el escrito mencionado «hay varios datos que no son reales», además de afectar «al honor» de sus miembros, quienes mantienen viva la tradición del levantamiento del arado.

«Hemos leído con sorpresa e indignación, casi a partes iguales, un reportaje en el que se contienen afirmaciones que faltan a la verdad y que nos han dolido muchísimo. En ningún momento se nos consultó a los familiares, por parte del autor, acerca de la autenticidad o no de lo que decían personas que decían tener una amistad con mi abuelo que no es tal», dice Santiago Santana, «caso del señor Juan Cubas, a quien nunca pude ver en la casa familiar de El Ejido y ni mucho menos en el lecho de muerte de mi abuelo tal y como él asegura».

Por ello, continúa, «todo lo que dice lo ponemos en duda porque, fundamentalmente, habla de circunstancias y situaciones que jamás se dieron».

A continuación se detallan las correcciones e inexactitudes que, desde la familia de José Rodríguez Franco, Faro de Maspalomas, se desean hacer explícitas:

*Según Juan Cubas, durante su estancia en un hospital de Madrid para ser intervenido de un cáncer de garganta, el Faro «estaba nervioso, porque le daban poca leche en la clínica para lo que él tomaba», por lo que él «hizo una llamada» y «terminaron ofreciéndole cuatro litros de leche al día». Santiago Santana desmiente tal extremo: «A mi abuelo jamás le faltó de nada en su ingreso en Madrid y ni mucho menos le dieron más leche u otras condiciones porque ese señor hiciera supuestamente lo que hizo. En un hospital, y más por un problema tan grave de salud como el que tenía, se debe seguir un tratamiento y no porque alguien ajeno a los médicos haga una llamada se van a cambiar las condiciones. Eso es un disparate».

Imagen principal - Derecho de réplica de la familia de José Rodríguez, Faro de Maspalomas
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*Según Juan Cubas, el Faro «tomaba ron en cantidad» y «podía beberse dos botellas como quien se toma un refresco». Santiago Santana considera que es «de muy poca elegancia» dar este tipo de detalles de su abuelo «porque puede proyectar una imagen que no es» del mítico luchador. «Hay que contextualizar las cosas y se da a entender que bebía mucho cuando no es así. Nos parece un detalle insignificante y que no aporta nada acerca de la historia en la lucha que tuvo mi abuelo», asegura.

*Según Juan Cubas, dos semanas antes de morir el Faro, fui a visitarle al Ejido, con Eligio Hernández: «Me hizo señas de que quería hablar conmigo. Me contó que me apreciaba mucho y lo tomaba como una despedida, porque sabía que le quedaba poco tiempo. 'Eres un buen amigo', me dijo, se levantó, me dio un abrazo y se despidió en la puerta, jamás olvidaré ese instante». Santiago Santana niega este extremo: «No sé si este señor estuvo allí entonces, pero eso de levantarse y darle un abrazo, si acaso fue a Eligio Hernández, no a él».

*Según Juan Cubas, el Faro «le hizo un sacón de aire a su hijo, no midió bien y se le rompió el cuello en la caída. Eso le llevó a dejar la lucha muchos años, cogió una depresión y costó mucho que regresara. Incluso no defendió su título regional que ostentaba desde 1944, aunque regresó años más tarde, fue de manera intermitente y sin ser el mismo de antaño. Me lo contó personalmente». Santiago Santana desmiente «de manera categórica» tal incidente: «Para empezar, mi abuelo jamás agarró con el que era mi tío. Digo jamás porque fue así. Le podría enseñar mañas, pero nunca luchando entre ellos. Y eso de que provocó de manera accidental su fallecimiento es una falsedad de muy mal gusto y que a la familia nos ha causado un gran enfado e impotencia. Mi tío José Santiago Rodríguez Valido falleció de tuberculosis en el año 1950. De hecho estuvo ingresado en el El Sabinal, en el hospital en Tafira, para tratar de curarse de una enfermedad que, entonces, tenía un gran índice de mortalidad. Mi abuelo, desesperado por tratar de conseguirle la penicilina, pidió por adelantado un dinero y fue a comprar ese medicamento al muelle de Las Palmas, a los cambulloneros, que eran los únicos que la podían tener. Pero llegó tarde. El fallecimiento de su hijo le causó a mi abuelo tristeza, pero el motivo de esa muerte fue una enfermedad, ni mucho menos lo que este señor dice. Es rotundamente falso».

*Según Juan Cubas, había un problema familiar: «Crió a un nieto, ya que la situación de esa hija era difícil y había una persona que quería que se lo entregara. El Faro la convenció para que el nieto se quedara con él». Santiago Santana matiza: «Me crié con mi abuelo porque fui el primer varón que tuvo mi madre, antes vinieron seis hembras, y mi abuelo me vio como un hijo. Y, claro, mi madre no se negó. Nada tiene que ver con una situación difícil ni nada por el estilo o que me fueran a entregar a otra persona. Es una vergüenza que ese señor hable de temas familiares que desconoce y con ese desprecio».

*Según Juan Cubas, el Faro «tenía una finca con vacas y eso le ponía a veces nervioso por las cosechas o los animales». Santiago Santana expone: «Mi abuelo nunca tuvo fincas ni tierras. Él trabajó en las fincas de don Jesús Pérez Alonso, que fue alcalde de Las Palmas de Gran Canaria».

*Según Juan Cubas, el Faro «no entrenaba demasiado, ya que la preparación la hacía en la finca trabajando». Su nieto asegura que «sí entrenaba y se tomaba con profesionalidad y entusiasmo la lucha, practicando en la casa y pensando en mejorar».

*Según Juan Cubas, «su nieto, de alguna manera, no lo trataba bien y eso le mataba. Tuve que ir a hablar con él y le dije que cambiara su actitud, que su abuelo no quería darle un guantazo y echarlo a rodar. Le pedí que se comportara y lo tratara mejor de lo que estaba haciendo. Parece que le hizo cambiar de idea». Santiago Santana, aludido en esta afirmación, sale al paso: «Decir que no trataba bien a mi abuelo o que él quería darme un bofetón me parece una falta de respeto y es otra falsedad. Mi abuelo y yo tuvimos una relación de padre e hijo, maravillosa siempre. Yo sentía por mi abuelo un cariño y una admiración que no he sentido por nadie más. Le veía como alguien único, siempre le respeté, nunca tuvimos un problema. Sugerir esto es una desconsideración, una auténtica vergüenza».

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