Jennifer Gutiérrez se dispone a lanzar a portería. / EFE

Mundial de balonmano femenino

España da un paso de gigante hacia cuartos tras una sufrida victoria

Las Guerreras siguen invictas después de deshacerse de una pegajosa Japón, y el viernes pueden firmar ante Croacia su pase a los cruces

L. M. DE PABLOS

Cuatro de cuatro para las Guerreras, que ante Japón tuvieron que variar su hoja de ruta y el guion que han venido exhibiendo en este Mundial para continuar invictas como líderes indiscutibles del grupo 2. Tuvo que hilar fino el seleccionador José Ignacio Prades en la rotación, que con el paso de los minutos consiguió la frescura suficiente para desgastar a un rival pegajoso hasta el extremo que no dio ningún balón por perdido.

Japón, un combinado diseñado y cocinado expresamente para este año olímpico, el de Tokio, retorció al máximo las carencias y pérdidas del equipo español, agarrándose al partido durante prácticamente 58 minutos. Solo en esos últimos 120 segundos pudo cantar victoria España, que tras este partido da un paso de gigante hacia los cuartos de final y por lo tanto en el camino hacia las medallas.

La selección de Prades salió enchufada y con intención de poner rápido tierra de por medio, imprimiendo velocidad a sus acciones ofensivas para marcar un ritmo alto en el que asentar su superioridad técnica y física. Un juego vivo y alegre que iba a encontrar respuesta en el marcador y a obligar al seleccionador nipón, Kusumoto, a pedir su primer tiempo muerto cuando apenas se llevaban nueve minutos (7-3). Para entonces, y pese a contar con más posesiones y lanzamientos que su rival, España apoyaba su dominio en la solidez de Silvia Navarro en portería que, con seis paradas en el ecuador, se convirtió en un muro infranqueable para las japonesas. Pero no todo iba a ser coser y cantar.

28 España

Silvia Navarro y Castellanos; Martín (3, 3p), Jeniffer Gutiérrez (3), Gassama (2), Alicia Fernández (3, 2p), Espínola (-) y Shandy Cabral (5) -equipo inicial-;, Campos (-), Arderius (-), Etxeberria (5), López (-), Almudena Rodríguez (4), Hernández (1), y Paula Arcos (2).

26 Japón

Kametami y Baba; Nagata (1), Fujita (-), Nakayama (4, 3p), Sahara (1), Kitahara (-), Aizawa (8, 4p) -equipo inicial-;, Yoshidome (-), Matsumoto (8), Hattori (1), Ohyama (-) y Kondo (3).

  • Marcador: 3-1, 7-3, 8-6, 10-10, 15-15 (descanso); 17-6, 19-17, 21-19, 24-21, 25-23 y 28-26.

  • Árbitros: Los tunecinos Krichen Samir y Makhlouf Samir. Excluyeron a Jeniffer Gutiérrez y Espínola por España; y a Sahara y Aizawa (2) por Japón.

  • Incidencias: Primer partido de la segunda fase del Mundial femenino disputado en el Palacio de los Deportes de Torrevieja.

Las Guerreras tuvieron que sufrir su particular travesía por el desierto. Una pájara de diez minutos en el que no solo perdieron el control, sino también el ritmo y la ventaja en el marcador. Japón agradeció las pérdidas de su rival y tiró de velocicdad y de conexión con el pivote para ponerse por delante. Del 7-3 se pasó a un inquietante 9-10 que llevó las dudas al combinado español. Era turno de rotar.

La segunda unidad concedió cierto respiro aunque no solventó los problemas ni las urgencias que acuciaban a las de Prades. La principal vía de agua se localizó en el extremo izquierdo de las niponas donde Matsumoto, inédita hasta la fecha en el torneo, se fue con 6 dianas al descanso (15-15).

Tocaba apretar los dientes después de una primera parte en la que las 9 pérdidas penalizaron mucho a España pese a la diferencia notable en ambas porterías (9 paradas por 2 de Japón). Un proceso lento y laborioso que llevó a España a jugar en el alambre. La consigna no tenía dobleces. Se trataba de mejorar las prestaciones atrás, taponando la sangría desde los extremos como premisa para recuperar el mando en velocidad.

La teoría estaba clara. No tanto llevar la pizarra a la práctica, en una segunda parte en la que la mejoría se celebró con cuentagotas a base de sudor en cada una de las defensas pero también en cada posesión. En este escenario, una renta de tres goles (24-21, minuto 52) se antojaba todo un logro, y un claro punto de apoyo para cimentar la victoria.

Hubo de renunciar al juego alegre el equipo de Prades para encontrar resultados. Empeñó todas sus opciones a la defensa y la apuesta le salió cara. El tiempo muerto de las niponas a cuatro minutos del final (27-23) no fue sino su canto del cisne, en un partido que refuerza las intenciones de Espña, invicta al frente del grupo. El viernes se medirá a Croacia (20:30 horas), que llega tras dejar en el camino a Argentina (28-22).