Carmela Cardama, a punto de entrar en meta. / Reuters

Carmela Cardama se gradúa en la meca del atletismo estadounidense

La fondista gallega hace historia al convertirse en la primera española en proclamarse campeona de la NCAA, en 10.000

MIGUEL OLMEDA Madrid

En 2018, el viejo Hayward Field apagó los focos a solo un año de cumplir su centenario. En el estadio con más aroma del atletismo estadounidense se vivieron cantidad de momentos históricos para el 'track and field': seis 'trials' olímpicos, siete campeonatos nacionales, 20 récords del mundo y 44 ediciones del Prefontaine Classic, el mitin en honor a Steve Prefontaine, el primer fondista estrella del país y todo un icono desde los años setenta y tras su muerte en un accidente de tráfico con 24 años. Esta primavera, el moderno Hayward abrió sus puertas y apenas dos meses le han bastado para entrar en la historia, pero del atletismo español.

La gallega Carmela Cardama completó el pasado jueves (la madrugada del viernes en España) la obra que había comenzado en 2019, cuando el título de campeona de la NCAA de 10.000 metros se le escapó en la última recta después de protagonizar una espectacular remontada. Con una pandemia de por medio en la que no pudo regresar a Vigo hasta otoño de 2020, Cardama cerraba su cuarto y último curso en Oregon con los nacionales universitarios en su segunda casa, el remozado Hayward Field de Eugene. Lo hizo con una victoria aplastante en el 10.000 que la convierte en la primera atleta española de la historia en ganar la NCAA. Sí que había habido ocho segundos puestos y cuatro terceros. «Ni había mirado estos números y no me había dado cuenta de cuánto significaba todo esto», confiesa.

Para llevarse el triunfo, Carmela se jugó el mano a mano con Mercy Chelangat, de Alabama. A poco más de dos kilómetros y medio de meta se escapó tras los pasos de la keniana, a quien trató de despegar sin éxito con un primer ataque a falta de 900 metros. Sí lo conseguiría Cardama tras el toque de campana, acelerando ante la impotencia de su rival para ganar con un tiempo final de 32:16.13. «Sabía que Chelangat iba a ser mi mayor rival y lo había preparado a conciencia con ese último 1.000 progresivo. Lo que me sorprendió es que ella no se pusiera hombro con hombro conmigo y luego no necesité hacer el cambio definitivo en el último 50», explica la gallega. «Me alivió cuando llegué a la recta de meta y vi que no iba a tener que matarme para ganar, aunque había entrenado muchísimo esos últimos 50 metros porque en 2019 perdí el título por no saber correrlos», reconoce.

Con esos 32:16.13, Carmela hizo marca personal por diez segundos y se coloca no solo líder española del año en 10.000, sino decimocuarta en el ranking nacional de siempre. Es el mejor registro de una atleta nacida en España desde 2010. «Y aunque creo que puedo bajar de 32 minutos, esto es lo que hay», señala.

Aparte, Cardama Baez (allí es común que citen los dos apellidos españoles) tiene todas las papeletas para, a medio plazo, ganarse un puesto en el Hall of Fame de Oregon como una de sus mejores fondistas de todos los tiempos. Allí compartiría honores con medallistas olímpicos como Matt Centrowitz, Galen Rupp y Joaquim Cruz, explusmarquistas mundiales como Asthon Eaton, el legendario Steve Prefontaine y los fundadores de Nike Bill Bowerman y Phil Knight.

En el aval de Carmela están el ser la segunda mujer en la historia de la universidad que gana el 10.000 en la NCAA tras Kathy Hayes en 1984, que sus flamantes 32:16.13 son la segunda mejor marca de siempre en el programa y que sus 15:25.41 en 5.000 suponen el récord de Oregon en pista cubierta. Además, será recordada como la primera campeona de la NCAA de los 'Ducks' en el nuevo Hayward Field. Sin embargo, se queda «con la espinita de no haber batido los récords de 5.000 (15:23.03) y 10.000 (32:06.64), que en una temporada sin Covid creo que podría haberlos hecho».

El futuro de Cardama pasa por quedarse en Estados Unidos, aunque antes intentará sacar billete para los Juegos Olímpicos de Tokio, bien sea buscando la mínima en 5.000 antes del Campeonato de España (25, 26 y 27 de junio en Getafe), bien sea por la complicada vía del World Ranking. «Aún no he decidido la marca con la que ficharé, pero espero hacerlo pronto para así poder definir mi calendario», explica la gallega. «Van a ser días muy liados, porque aunque llevo desde octubre con este proceso (el de elegir un grupo de entrenamiento), ahora al fin puedo tener conversaciones y tomar decisiones que antes no podía porque la NCAA no lo permite», añade.

Vaya o no a Tokio, acabe entrenando en Boulder (Colorado) o en Flagstaff (Arizona), o en cualquier otro rincón de la geografía estadounidense, Hayward Field siempre tendrá un hueco en el corazón de Carmela Cardama. Y por eso quiere regresar a Eugene más pronto que tarde: «Me gustaría correr en el Mundial del año que viene, pero ojalá este año en el Prefontaine Classic. Que me inviten aunque sea como la favorita de la afición».