Moleiro y Jonathan Viera van a ser hoy dos de los grandes argumentos de la UD para tratar de imponerse en el Rodríguez López. / COBER SERVICIOS AUDIOVISUALES

Llega la hora de que hable la pelota

Tras una semana en la que no se habló de fútbol, el derbi se decide este domingo (20.30 horas) en el césped y la UD busca el golpe

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

Aunque parezca mentira con la que está cayendo, este domingo (20.30 horas) más de 11.000 personas tienen la autorización del Ejecutivo regional para ocupar el 50% del aforo del Rodríguez López. Será un lleno en términos técnicos y con las limitaciones impuestas. Asombroso en todo caso cuando la coherencia invitaba a medidas menos alegres y populistas. Nada tiene que ver con el fútbol ni la pelota, pero se ha terminado por comer los debates previos todo lo relacionado con la presencia de público y los burdos intentos de politizar lo que no tiene vuelta de hoja. Probablemente ayudará al espectáculo el ruido ambiental, no hay nada más vacío que un estadio vacío que diría Eduardo Galeano, y los futbolistas, que son los que mueven el negocio y las pasiones, seguro que lo agradecerán. Pero hasta que el balón comience a rodar y el foco se ponga donde se debe, se ha hecho larguísima la espera, mucho más de lo recomendable hasta el punto de contaminar la fiesta sagrada del derbi, hoy situado en un contexto bajo sospecha con tantos actores que no merecían semejante protagonismo. Tampoco es que desde el Tenerife hayan despejado el camino. Sugerir que una medida destinada a controlar los contagios de una pandemia es, en realidad, un intento de aislamiento, como así lo reprodujo, con toda su literalidad, en la web oficial, queda muy por debajo de su escudo. Desde donde se tenía que llamar a la serenidad, el petardazo fue clamoroso.

Pero llegó el día del partido y es de ley que se deje atrás lo que sobra. La UD, no conviene olvidarlo, llega a este cruce con máxima necesidad, fuera de las plazas de promoción y amenazada con terminar de descabalgarse de un Tenerife que le saca 7 puntos. Una derrota sería una fatalidad porque abriría un latifundio acaso ya irremediable. El riesgo nadie lo disimula. Jesé y Viera, los jefes que tomaron la palabra en representación del vestuario, conjugaron el verbo ganar ejemplificando el camino de la ambición. Mel, faltaría más, también se apuntó al discurso de miras altas. Puede que no perder también valga para cuadrar cuentas, pero, de entrada, ni se negocia el ánimo de ir a por todo. Nadie se plantea un paso atrás por anticipado o una lectura conservadora de todo. El mensaje está en el otro extremo. Una derrota en las últimas diez jornadas y que sea el segundo equipo que encaje menos goles de la categoría (solo por detrás del Almería) advierten de que este Tenerife luce coraza de hormigón. Lo que no quita que, de vez en cuando, también tenga sus ataques de humanidad. En su anterior partido en casa pinchó ante el Lugo (1-1) y no siempre gestiona como debe situaciones adversas. Con todo está donde está. No hay casualidades a estas alturas de la película.

Mel bastante tiene con lo suyo como para gastar fuerzas pensando en el de enfrente. El boquete en la medular, por venir el sustituto de Sergio Ruiz y con Mfulu y Loiodice fuera de combate por el virus, tiene proporciones desconocidas. Mal asunto cuando tocar medir fuerzas ante un oponente cuya fortaleza emerge, precisamente, desde el cajón central. Tampoco resulta menor la baja de Lemos en el lateral derecho o que Pejiño no esté al ciento por ciento, descartado también Peñaranda por el virus. Un jeroglífico a la hora de armar el once porque no hay tanto para elegir. Hay piezas que no tienen recambios y ahí va a tocar jugársela, cruzando los dedos para que no salten más positivos, una amenaza en adelante presente, con la que habrá que convivir y que va a condicionar la competición en modo superlativo.

Fabio somo sostén con Kirian y Viera por delante, en una suerte de triángulo creativo, parece la mejor de las soluciones para la zona ancha, con bandas para Benito y Moleiro y Jesé como referente. Si no hay sorpresas, con eso piensa idear la ofensiva el técnico, definida la retaguardia con Ale Díez, Raúl Navas, Curbelo y Cardona escoltando a Raúl.

Tuvo tiempos mejores la UD, que terminó 2021 de pena (un triunfo en siete jornadas) y ha perdido posicionamiento clasificatorio. El ascenso directo está en chino y comienzan a meterse en la pelea demasiados candidatos cuando, semanas atrás, todo estaba limpio y jerarquizado. Conviene no ceder más terreno y siendo el Tenerife un rival directo en la pugna, el valor de este derbi redobla sus tambores. Órdago de los buenos cuando se llevan ya veinte años sin salir por la puerta grande del Heliodoro.