Boro Domínguez, en el famoso Combate del Siglo ante Chato Saavedra en 1956. / c7

Larga vida a Boro Domínguez, el Caballero del Ring

Hoy cumple 87 años un boxeador único y que alcanzó la excelencia, también, en el ámbito profesional con una gran trayectoria de empresario

I. S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

Tal día como día como hoy, allá por 1934, nacía en la calle Gordillo de La Isleta alguien destinado a alcanzar la excelencia en todos los ámbitos de la vida. Como deportista, tocó cima con el campeonato de España de boxeo, en la categoría de peso ligero, logrado en 1955 en Bilbao y con una carrera corta, se retiró con 25 años, y frenética, totalizando 111 victorias en sus 115 apariciones y con la guinda de ser internacional con España en el Mundial Militar celebrado en Nápoles. Fue tal su fama que una de sus peleas, la protagonizada con el Chato Saavedra el 5 de agosto de 1956, fue denominada el Combate del Siglo y congregó a 12.000 almas en las gradas del Insular. Su gesto de alzar los brazos al adversario al no sentirse en condiciones de competir fue un monumento a la deportividad y le granjeó el apelativo de Caballero del Ring. Su nombre quedó para siempre instalado en el capítulo de gestas deportivas de la tierra y, pasados los años, ahí permanece incólume. Hoy está de aniversario y, a la hora de soplar las 87 velas, pletórico de salud, aunque tratando de superar la reciente pérdida de Paquita, el amor de su vida: «Que la pandemia nos enseñe a querernos más y a valorar las cosas sencillas, que son las que dan la felicidad».

«He sido un hombre agraciado por una esposa inmejorable, Paquita, que ya se me fue al cielo, unos hijos maravillosos, Boro, Alejandro, Javi, María Eugenia y Pedro, y seis nietos increíbles. Es la mayor bendición posible. Tengo amistades de toda la vida y Dios me ha permitido llegar a estas alturas de la vida pudiendo disfrutar de mi café, mi puro, mis paseos y mi rutina tranquila. No puedo pedir más. Disfruto al máximo del día a día, aunque ahora el dolor de mi viudedad trato de soportarlo como puedo», dice.

El ascendente de Boro Domínguez traspasó la esfera deportiva porque, en el mundo empresarial, fue pionero, emprendedor y generador de empleo y riqueza para la economía grancanaria de la segunda mitad del siglo XX. Ejerció de representante y distribuidor para Canarias de hasta 14 marcas de bebidas alcohólicas (Royal Salute, Chivas Regal, 100 Pippers, Passport, Four Roses, Clan Campbell, Long John, King Ramson, House of Lord, Bodegas Terry, Bodegas Age, Licor, Ricard y Champán Munum), en una agenda sin igual y que, con delegaciones en Tenerife y Lanzarote, sostuvo a más de cuarenta familias. «Tuve vocación de servicio y mi mano estuvo tendida a quien la necesitó. Pregunten por donde quieran por mí y verán que lo que sembré fue sensibilidad por el más necesitado. Hay que ser agradecido en la vida. Siempre con honradez y la cabeza alta», destaca.

Alcanzar los 87 años lo considera «el mejor regalo posible». Larga vida al Caballero del Ring.

Temas

Boxeo