La imparable proyección de la joya isleña

Iván empezó con la raqueta hace 6 años pero ya presume de títulos. Campeón de España Universitario y del MAS-RAM catalán, disputa el circuito ITF Future y suma 7 puntos ATP. Su sueño es convertirse en la referencia tenística de Canarias.

Ronald Ramírez Alemán
RONALD RAMÍREZ ALEMÁN

Iván Marrero Curbelo (Vecindario, 1998) ha hecho una apuesta arriesgada y decidida por el tenis. Como la mayoría de niños de la isla, comenzó jugando al fútbol, pero a los 13 años decidió cambiar el balón por la raqueta y desde entonces le ha ido de cine. Tal ha sido su meteórica proyección que en menos de tres años tuvo que salir de Gran Canaria en busca de rivales y retos más exigentes. Lo dejó todo por su pasión y, con 19 años, se erige como la gran esperanza grancanaria en el deporte de Rafa Nadal.

«Es mi ídolo por lo que representa dentro y fuera de la pista», reconoce Iván sobre el manacorí, y es que el joven deportista está concienciado de que los valores y la cabeza son tan importantes como el talento para alcanzar el éxito. En 2014 se trasladó a Sevilla para continuar con su crecimiento y bajo la Federación de Andalucia compite y gana con una facilidad que asombra. Pero no descuida sus estudios, compatibiliza su pasión con la carrera de Económicas y este año se convirtió en el primer campeón universitario que ha dado Sevilla.

Pero su brillante futuro no se podría entender sin el equipo que tiene detrás. Miguel Romero y Alfonso Pérez le acompañan desde que empezó en el tenis, y ambos siguen a su lado hoy día. El primero hace las funciones de psicólogo y mánager de Iván, fue, junto a su madre, quien le ayudó a decidirse por la raqueta, y le facilita todo en su carrera buscándole competiciones, destinos y retos para seguir fogueándose. Está en continuo contacto con el santaluceño y le ayuda a mantener el equilibrio perfecto en un deporte tan exigente a nivel mental. Por su parte, Pérez es uno de los entrenadores más reputados de la isla. Con él empezaron tenistas de la talla de Carla Suárez y es el principal culpable de su meteórico crecimiento.

Sin ayudas.

Todo lo logrado por Iván en los seis años de su corta, pero intensa, carrera tenística lo ha conseguido sin ayuda alguna por parte de las instituciones públicas. El deportista y su entorno echan de menos algún apoyo por parte del Cabildo o del Ayuntamiento de Santa Lucía, teniendo en cuenta de los cuantiosos gastos a los que tiene que hacer frente para no frenar sus ilusiones de convertirse en el principal referente del tenis grancanario.

El mejor equipo.

Alfonso Pérez ha sido el primer sorprendido con la evolución de Iván. El reconocido entrenador, uno de los más ilustres de la isla, está acostumbrado a empezar a formar a jóvenes valores desde edades más tempranas, por lo que cuando acogió bajo sus tutela al santaluceño nunca pensó que fuera a tener tanta proyección. «Tiene unas inmensas cualidades y ha ido acortando los plazos programados continuamente. Al final decidimos que lo mejor es que saliera porque en la isla había tocado techo. La intención es que en unos seis meses comience a competir de forma profesional», relata el técnico. Por su parte, Miguel Romero conoce a Iván desde antes que comenzara en el tenis y fue uno de los artífices de que el deportista se decidiese por el camino de la raqueta. «En más de una competición nos preguntaban de donde había salido porque empezó tarde e irrumpió con mucha fuerza. Tenemos una joya que hay que seguir puliendo, pero ya ha demostrado todo lo que vale», asegura su mánager y psicólogo.