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Retrato del compositor ruso Piotr Ilich Chaikovski. ÁLVARO SÁNCHEZ
Chaikovski, el protagonista inesperado
Tokio 2020

Chaikovski, el protagonista inesperado

Debido a la sanción a Rusia, el comité olímpico del país ha elegido el concierto número uno de piano de su compositor como himno en las ceremonias

igor barcia

Tokio

Viernes, 30 de julio 2021, 05:20

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La ceremonia de premiación en unos Juegos es el momento cumbre para un deportista que acaba de ganar una prueba. Recibe el oro, se lo cuelga al cuello, saluda a sus ahora compañeros de podio y se rompe de emoción al oír el himno de su país y ver la bandera subir hacia lo alto del mástil o del pabellón. Esto sucede continuamente hasta que llega un deportista ruso y se cuelga el oro. Aquí todo cambia y suceden situaciones como la del nadador Evgeny Rylov tras ganar el oro en 200 metros espalda. Y todo por la sanción de dos años a Rusia por prácticas de dopaje, lo que le impide estar presente en Tokio 2020 de forma oficial y ha obligado a más de 300 deportistas a competir bajo el pabellón del Comité Olímpico Ruso.

Cuando Rylov ha escuchado como himno el concierto para piano número uno de Chaikovski y ha visto ascender una bandera que no era la de su país, desde luego máxima emoción no era lo que destilaba su mirada. Y cuando la música ha cesado, ha mirado para ambos lados como diciendo, 'bueno, esto ya está y nos podemos ir, ¿no?'.

Lo de la música para celebrar las victorias de los atletas del equipo olímpico ruso tuvo su historia y su polémica. En los Juegos no pueden estar presentes ni el país, ni el himno ni la bandera. Este tema queda resuelto con la del Comité, pero había que encontrar una música adecuada. El ROC propuso Katusha, una canción de amor en tiempos de guerra, tan sentida, tan rusa, que el Tribunal de Arbitraje Deportivo no la aceptó. Hubo que buscar un plan B, que resultó ser el concierto para piano número uno que Piotr Illich Chaikovski compuso en 1874 y que es una pieza soberbia, pero que a Evgeny Rylov no parece seducirle tanto como si hubiera escuchado y podido cantar aquello de 'Rusia, nuestra patria sagrada'. Pero lo cierto es que si los deportistas rusos mantienen su rendimiento de otros Juegos, Chaikovski puede alegrar los oídos de los presentes hasta en una veintena de ocasiones.

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