Rüdiger efectúa un disparo ante el Almería. / EP

Análisis

Rüdiger y Tchouaméni tienen deberes para adaptarse a su nuevo hábitat

El alemán, acostumbrado a una defensa de tres centrales en el Chelsea, y el francés, que explotó en el Mónaco dentro de un doble pivote, disfrutaron de un estreno agridulce en la Liga con el Real Madrid

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

Se trata de peajes lógicos y previsibles dentro de un proceso de acoplamiento que apenas está registrando sus pasos iniciales y, por supuesto, no hay motivos para que salten las alarmas teniendo en cuenta que era el primer partido oficial en el que formaban parte del once titular de Carlo Ancelotti, pero el duelo frente al Almería puso en evidencia que Antonio Rüdiger y Aurélien Tchouaméni tienen trabajo por delante para adaptarse a su nuevo hábitat en el Real Madrid.

El zaguero alemán fue protagonista desafortunado del gol que puso por delante al equipo indálico cuando el choque en el Power Horse Stadium aún estaba ofreciendo sus primeros coletazos. La falta de sincronización del germano con el resto de sus compañeros en la retaguardia a la hora de tirar el fuera de juego permitió que Ramazani aprovechase un balón al espacio para descerrajar la portería de Courtois.

Sin la química necesaria aún con Nacho, algo que ya había quedado patente en una acción previa en la que fue el alcalaíno quien no reaccionó a tiempo a la hora de adelantar su posición, pero en la que el linier acudió en auxilio del Real Madrid levantando de forma discutible la bandera, Rüdiger no pudo corregir a tiempo su error y dejó la primera mácula en su hoja de servicios como futbolista del catorce veces campeón de Europa, aunque su experiencia y jerarquía le sirvieron al berlinés para reponerse y completar una buena actuación en el resto del encuentro que incluso pudo depararle el premio del gol en una incursión ofensiva de no haber mediado la providencial intervención del guardameta del Almería.

Un escenario similar fue el que vivió Tchouaméni en su estreno como pivote defensivo en la Liga. Al centrocampista francés se le vio tímido con el esférico en los pies y tampoco despuntó en uno de los registros que le convirtieron en preciada joya del mercado de fichajes: su formidable capacidad para barrer los balones que el rival lleva a sus dominios. El internacional galo solo contabilizó cuatro robos en el campo del Almería, cuando en la pasada temporada promedió 12,2 por partido con el Mónaco.

Nervios

A buen seguro que los nervios del debut pasaron factura, especialmente en el caso de Tchouaméni puesto que, como bien recordó Ancelotti al término del partido, la camiseta del Real Madrid pesa. Pero hay otro factor que conviene tener presente a la hora de juzgar la actuación de uno y otro: el cambio de ecosistema táctico.

Tchouaméni efectúa una chilena en el Power Horse Stadium. / Jorge Guerrero (Afp)

Rüdiger se ganó su presencia entre los 30 candidatos al Balón de Oro de este año sobresaliendo como capo de la defensa de tres centrales con la que Thomas Tuchel guareció al Chelsea. Dentro de ese sistema, y pese a ser diestro, el teutón solía ubicarse principalmente en el perfil izquierdo de la zaga, con Thiago Silva y el hoy azulgrana Andreas Christensen como compañeros de línea, pero en Almería ofició como central derecho. Aunque la defensa de cuatro no le pilla ni mucho menos de nuevas, debe amoldarse al cambio de registro y, sobre todo, interiorizar los automatismos necesarios para evitar fallos como el que le puso cuesta arriba el partido al Real Madrid en Almería.

Algo parecido sucede con Tchouaméni, que explotó en el Mónaco fungiendo dentro de un doble pivote en el que el futbolista normando era el mediocentro con mayor vocación ofensiva. Su capacidad para llegar al área rival y sus cualidades para ejercer una presión adelantada fueron dos factores que también pesaron mucho en su fichaje por el Real Madrid, pero hay que tener en cuenta que en el conjunto del Principado tenía un compañero que le guardaba las espaldas cuando se descolgaba en ataque. Aunque Ancelotti ha abierto la puerta a que pueda jugar al lado de Casemiro en ocasiones, frente al Almería sufrió como ancla solitaria en el centro del campo del Real Madrid. «Tchouaméni va a aprender mucho de Casemiro», avanzó el técnico después de que los blancos levantasen su quinta Supercopa de Europa frente al Eintracht. El pleito en el Power Horse Stadium también dejó deberes para el de Rouen.