Kylian Mbappé y el presidente del PSG, Nasser Al Khelaifi. / REUTERS

Mbappé no le cierra las puertas del futuro al Real Madrid

«No sé dónde estaré dentro de tres años», afirmó el astro de Bondy en su primera comparecencia tras renovar con el PSG hasta 2025

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKO Madrid

Habló brevemente a sus hinchas el fin de semana, tras la consecución de la Ligue 1, emitió horas después un comunicado en el que agradecía el interés mostrado por Florentino Pérez y se declaraba un hincha más del Real Madrid en la próxima final de la Champions ante el Liverpool, pero a Kylian Mbappé le faltaba tener que pasar por el trago de explicarse en conferencia de prensa tras su renovación por el PSG tres años más, hasta el 30 de junio de 2025.

Lo hizo este lunes, rodeado de su familia y de una gran expectación en el Parque de los Príncipes, y acompañado en todo momento por Nasser Al-Khelaifi, el mandamás del club estado parisino. Como era privisible, más ruido que nueces, ya que ni el futbolista ni el magnate ofrecieron durante la media hora en la que dieron la cara detalles económicos sobre un contrato histórico.

Todo fueron parabienes y agradecimientos de la estrella al club blanco, al que lejos de cerrarle las puertas le hizo guiños pensando en lo que puede ocurrir cuando Mbappé tenga 26 años, esté en la plenitud de su carrera, ya haya disputado con Francia el Mundial de Catar y quién sabe si también cumplido entonces el reto de ser campeón de Europa con el PSG.

«Ha sido una decisión difícil y tenía que tomarme mi tiempo», confesó el astro de Bondy, pequeña localidad en la periferia de París. De todos modos, aseguró que tomó la determinación antes de hablar por última vez con el presidente del Real Madrid y negó haber sufrido tensiones añadidas en un proceso que se alargó durante varios años.

«La presión no estaba sobre mí porque ya estoy acostumbrado y lo que he hecho siempre es refugiarme en mi fútbol», declaró Mbappé. Reconoció que se quiso ir del club galo al Real Madrid el curso pasado, extremo que «todo el mundo conocía porque en ese momento era la mejor opción», pero matizó que este año todo es diferente. «El contexto ha cambiado, ya que como francés tengo mucha importancia en el club y en el país», justificó. Dijo que «ha pesado más el lado sentimental» y el hecho de asumir que su historia en el PSG aún no había terminado.

Tras lo que se ha considerado una traición al Real Madrid en toda regla, Mbappé mantiene su flirteo con el club más laureado del mundo. En todo momento se mostró cariñoso con Florentino Pérez y con la entidad merengue, hasta el punto de que esta conferencia de prensa puede suponer el preludio de otro pesado culebrón a tres años vista. A día de hoy, los hinchas del campeón español poco menos que le consideran una persona 'non grata', pero sabido el deporte rey tiene poca memoria.

«Quería guardar la decisión en secreto, pero ya la tenía tomada antes de llamar a Florentino, al que le tengo mucho respeto, y decírselo al presidente. He hecho lo mejor para mí. Ahora quiero centrarme en este nuevo proyecto, en esta nueva era. No sé dónde estaré dentro de tres años», sorprendió Mbappé.

A vueltas con el Real Madrid, remarcó que siempre soñó con vestir su camiseta, que ya se la puso cuando con 14 años visitó las instalaciones del Santiago Bernabéu, con Zinedine Zidane de chófer, y que desde entonces guarda como un pequeño tesoro. «Les agradezco el interés y comprendo su decepción. Espero que comprendan que siga aquí porque soy francés y amo a mi país», enfatizó.

La euforia de Al-Khelaifi

Más eufórico que Mbappé se mostró el magnate que dirige el PSG. Presumió de que su club se queda disfrutando del «mejor jugador del mundo», negó que la estrella se quede por dinero, y puso a Kylian como ejemplo de sentimiento, pertenencia y compromiso.

«Es muy importante para el equipo y para los chicos que se quede Mbappé porque demuestra que su sueño era estar aquí y seguir ganando títulos en París. Tenemos uno de los mejores campeonatos del mundo y con él seguiremos en busca de nuevos objetivos: ganar, ganar y ganar» dijo al Khelaifi.

Como es lógico, Al-Khelaifi puso a Mbappé en el eje del futuro proyecto deportivo y ni desmintió ni confirmó que el astro parisino sea el que decida sobre las altas y bajas en la plantilla, el cuerpo técnico y la dirección deportivo. «De Kylian me gusta lo deportivo y sobre todo su fútbol. Solo tendrá decisiones en el fútbol, que es lo que más me gusta de él», manifestó el presidente durante una comparecencia en la que respondieron a preguntas en francés e inglés y en la que trataron de mostrarse siempre sonrientes.

El empresario catarí no perdió la ocasión para responder al presidente de LaLiga, Javier Tebas, dispuesto a denunciar al PSG ante la UEFA por incumplir el 'fair play' financiero. «Tiene miedo de que la Ligue 1 supere a la Liga española», espetó Al-Khelaifi, que en todo momento se negó a ofrecer detalles económicos sobre la renovación de Mbappé con el argumento de que es algo que nunca ha hecho y que jamás hará por respeto a los propios profesionales. Sorprendió, empero, al llegar a manifestar que conversó con el jugador durante meses del proyecto deportivo, durante horas de los derechos de imagen y durante unos minutos de dinero.

Una operación de la que saldrá beneficiado el Mónaco porque recibirá 35 millones más en virtud de una cláusula por la renovación o traspaso de Mbappé. Su salida del Principado a París, que comenzó como una cesión con una compra obligatoria el año posterior de 145 millones, se ha cerrado definitivamente en 180 millones. Kylian se convierte así en el segundo fichaje más caro de la historia, tras el de Neymar por 220 millones en 2017.

Ya sea por dinero, para ganar de una vez por todas la Champions con el PSG, porque París es su casa o por una cuestión del miedo a salir de su zona de confort, ya que en el Real Madrid las exigencias serían máximas desde el primer minuto, la decisión de Mbappé ha supuesto oxígeno para los galos y un golpe durísimo en el equipo blanco.

Para los hinchas y periodistas más forofos, Kylian ha pasado cuestión de horas de ser un ídolo a poco menos que un traidor, peor jugador incluso que Vinicius y Rodrygo. Mbappé, además, hurgó en la herida durante la celebración de la Ligue 1, fotografiándose junto a los exmadridistas Keylor Navas, Achraf Hakimi y Sergio Ramos.