Luis Suárez en su despedida del Wanda y Kylian Mbappé, todavía en el PSG.

Reportaje

Hola Mbappé, adiós Luis Suárez

A la espera de poder dar la bienvenida al astro francés, cuyo fichaje por el Real Madrid supondría un gran salto de calidad, la Liga despide a otra leyenda tras acusar las sonadas salidas de Cristiano y Messi

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKO Madrid

A la espera de dar la bienvenida a Kylian Mbappé, que si se consuma su fichaje cantado por el Real Madrid dará un enorme salto de calidad y mediático al campeonato español, la Liga se quedará seguramente al término de esta campaña sin otra de sus leyendas. No tiene la misma dimensión que las marchas de Cristiano Ronaldo y sobre todo de Leo Messi, pero el adiós de Luis Suárez dejará huérfano de otra estrella a un torneo que pretende competir con la Premier League por ser el mejor del planeta.

Poco antes de que en la gala anual del fútbol francés Mbappé dijera que tiene la decisión sobre su futuro «casi tomada» y que la comunicará «en breve», seguramente antes incluso de la final de la Champions que enfrentará el 28 de mayo en París al Liverpool y al Real Madrid de su amigo y compatriota Karim Benzema, Luis Suárez recibía el emotivo homenaje del Wanda Metropolitano. «Lucho, eternamente agradecidos», rezaba una enorme pancarta desplegada en uno de los fondos antes de que el ídolo uruguayo fuera sustituido por Cunha.

Deslucido por el gol final de En-Nesyri que le dio un empate con valor de Champions al Sevilla y dejó al Atlético sin el tercer puesto matemático, y opacado por lo mucho que había en juego en otros campos, pero un adiós con todos los honores y lágrimas del emocionado protagonista. A diferencia del Real Madrid con mitos como Sergio Ramos o del Barça, con los ejemplos cercanos de Messi y el propio ariete charrúa, el club rojiblanco suele organizar muy bien este tipo de actos.

«Gracias a mis compañeros por haberme dado esta oportunidad en un momento difícil. Vaya donde vaya, siempre seré un hincha más del Atleti», dijo Suárez, que en solo dos temporadas se ha ganado el corazón de los atléticos y el respeto de sus compañeros. Compromiso, profesionalidad y, desde que el Cholo Simeone le miró a los ojitos y mantuvo una charla dura con él el pasado noviembre, máximo respeto asumiendo un rol desconocido de suplente sin poner esas caritas que afeaban su conducta cuando antes era sustituido.

«Nos emociona esta despedida de un crack de verdad. Otros se creen que lo son, pero no lo son, pero Suárez sí es un crack», enfatizó Simeone en el postpartido. No da el argentino puntada sin hilo y cabe interpretar estas palabras como un mensaje de crítica implícita a Joao Félix, lesionado en este tramo final de curso, Álvaro Morata, que jamás sintonizó con el Cholo, e incluso Fernando Torres, que regresó al Atlético ya en el ocaso de su carrera y ni él ni su entorno aceptaron bien su papel de secundario en la última temporada.

Suárez, como en su día David Villa, llegó regalado del Barça con afán de revancha, y en su primer curso marcó 21 goles que le dieron al Atlético su décima Liga. Tantos que sumaron puntos trascendentales como los de las jornadas finales en feudos de Osasuna y, sobre todo, Valladolid. En esta segunda temporada, sin embargo, sus números decayeron de forma considerable, igual que los de todo el equipo. Solo 11 goles en una Liga en la que ha participado en 33 partidos, pero solo el 53% de los minutos. Incluso así, es junto a Correa el máximo artillero de su equipo. No llega a los 100 partidos que se exigen, pero la hinchada colchonera se mueve para que el charrúa tenga su placa en el paseo de las leyandas, donde están figuras nada queridas como Courtois.

Pretendientes

Aunque se ha rumoreado con la posibilidad de que el Sevilla intente su contratación e incluso con un eventual regreso al Barça que supondría una monumental sorpresa, lo más normal es que Suárez deje España en verano. A sus 35 años, le queda la bala del Mundial de Catar y quiere llegar a punto para seguir marcando con Uruguay. No le faltan pretendientes, aunque será difícil que pueda mantener un sueldo de siete millones de euros netos. En Inglaterra tiene un gran cartel desde que se convirtió también en leyenda del Liverpool, y le desean el Aston Villa de su amigo Steven Gerrard y el West Ham. El Ajax tampoco descarta la vuelta de un mito, el Inter flirtea con el de Salto y siempre quedan los destinos más exóticos en Estados Unidos y algún país del entorno árabe.

El próximo domingo en el Reale Arena dirá adiós al futbol español un goleador que ha anotado 452 dianas y ha repartido 206 asistencias en 729 partidos a lo largo de su carrera. Cinco Ligas en España, de ellas cuatro con el mejor Barça, donde entre otros galardones también levantó en 2015 una orejona al vencer y marcar, igual que Rakitic y Neymar, en la final ante la Juventus (3-1). De la mano dura de Luis Enrique, segundo gran triplete en la historia del club azulgrana. Allí, en seis años inolvidables junto a su amigo Leo Messi, anotó nada menos que 198 goles, de ellos 147 en el torneo de la regularidad. Por delante de Ladislao Kubala, es el tercer máximo goleador en la historia del Barça, sólo superado por César, que selló 230 entre los años 1942 y 1955, y los inalcanzables 672 del astro rosarino.