Xavi, con gesto de preocupación tras la expulsión de Busquets ante el Rayo. / Albert Gea (Reuters)

Análisis

Los cinco pecados del Barça en su debut

El equipo de Xavi no estuvo cómodo y necesita mejorar de cara a la segunda jornada ante la Real Sociedad

DANIEL PANERO MADRID

El Barcelona empezó la temporada con algunos errores del pasado todavía presentes. El equipo de Xavi se volvió a estrellar contra un Rayo Vallecano que le tiene tomada la medida y demostró que hay mucho trabajo por delante. Desde mejorar en la salida con balón desde atrás frente a una presión adelantada hasta tener una mayor solidez defensiva. Estos son los cinco pecados culés en el debut que rebajó de un plumazo toda la euforia desatada en la pretemporada.

Atascados en la salida

Fue el primer gran escollo que se encontró el Barcelona en el partido. El Rayo repitió la fórmula del año pasado y presionó desde el minuto uno a los centrales culés y a Busquets y Pedri, los dos jugadores que tienen la brújula a la hora de empezar las jugadas. «Es un equipo muy bien trabajado, nos han dificultado mucho la salida», dijo Xavi. El de Tarrasa no encontró la fórmula para romper ese planteamiento de Iraola y su equipo se atascó durante muchos minutos, hasta el punto de que Gavi o incluso Lewandowski se vieron obligados a retroceder metros para recibir un balón que terminó sobrevolando el centro del campo en busca de los extremos.

Poca incidencia de los laterales

La asignatura pendiente que le queda al Barcelona en lo que resta de mercado de fichajes es sin duda los laterales y se demostró en el debut ante el Rayo. Jordi Alba no tuvo la frescura que acostumbra a la hora de ensanchar el terreno de juego y el hecho de tener un extremo zurdo tampoco le facilitó la tarea a la hora de alcanzar línea de fondo. El de Hospitalet no tuvo su mejor día y tampoco un Ronald Araujo que sigue cogiendo los automatismos en el lateral derecho, pero que continúa sin ser una constante a la hora de generar superioridades en ataque, un rol fundamental en el juego de posición culé.

Fragilidad en defensa

El Rayo no se estiró en demasiadas ocasiones, pero las tres veces que lo hizo generó oportunidades de mucho peligro. Álvaro García tuvo un mano a mano en la primera mitad, Camello pudo aprovechar un error en la salida y de nuevo Ter Stegen tuvo que aparecer de forma decisiva en el tiempo de descuento. Fueron demasiadas concesiones para un equipo que pretende llegar a lo más alto y que se ha marcado como una prioridad formar unos buenos cimientos en defensa. La inscripción de Koundé, un central potente en espacios abiertos, podría solventar este agujero que ya costó muchos puntos al Barça el año pasado.

Falta de gol

Es quizá el problema que menos preocupa en Can Barça. Los culés han fichado pólvora a raudales con los fichajes de Lewandowski y Raphinha, y cuentan todavía con jugadores como Aubameyang, Memphis, Ferran, Dembélé o Ansu Fati. El gol llegará, pero ante el Rayo fue el principal problema a lo hora de sumar la primera victoria. «Nos ha faltado efectividad», aseguró Xavi tras un partido en el que sus jugadores coleccionaron hasta 21 remates. Solo seis de ellos fueron entre palos y se chocaron contra un Dimitrievski que ya suma tres encuentros consecutivos ante los culés sin encajar gol.

Poca repercusión de los cambios

Tan solo Frenkie de Jong mejoró las prestaciones de su predecesor en el terreno de juego. Sergi Roberto no logró ser diferencial con su entrada en el lateral diestro y Ansu Fati, que se mostró muy activo, no consiguió esta vez tener incidencia en el marcador. La entrada de Kessié y Aubameyang se produjo ya con el Barça volcado en campo rival y no tuvo el efecto deseado. La prueba de que los cambios no funcionaron es que el Rayo terminó sin sufrir en la prolongación, en campo contrario y con el Barça desesperado, incapaz de meter mano a un rival que le ha tomado la medida en los últimos encuentros.