Aficionados del Eintracht de Francfort en las gradas del Camp Nou. / efe

El Camp Nou desconecta

El feudo blaugrana ha registrado este curso su peor media de asistencia en lo que va de siglo

DANIEL PANERO

El Camp Nou se ha contagiado de la mala temporada que ha firmado el Barça. La salida de Leo Messi primero y la marcha del equipo a lo largo de todo el curso después se ha notado en un estadio que ha registrado su peor media de asistencia en lo que va de siglo XXI, sin tener en cuenta el año que se jugó a puerta cerrada por la crisis del coronavirus. Apenas 53.982 espectadores por partido, una cifra que confirma la desconexión de una grada que necesita aire fresco tras los mejores años de su historia.

«Necesitamos a la afición. Queremos normalidad y que animen. Sin la afición somos mucho menos equipo, es una evidencia», afirmó Xavi Hernández el pasado 23 de abril días después de la gran 'invasión' de alemanes del Eintracht de Fráncfort en el Camp Nou. Ese día, 30.000 hinchas del conjunto rival invadieron el feudo blaugrana, poblaron las gradas que este año habitualmente han estado vacías y confirmaron una tendencia que ya se inició el pasado año, cuando casi 22.000 culés de media dejaron de ir a ver al Barça en los partidos de casa.

Y es que esta temporada ha sido la de la confirmación. El pasado año se pasó de los 76.051 espectadores de media que iban al Camp Nou antes de la crisis del coronavirus a los apenas 54.223 que fueron en el primer año post pandemia. Esa cifra ha tenido su continuación este curso con un total de 53.982 aficionados por encuentro. Nunca antes en este siglo, ni siquiera en el lustro sin títulos de la era Gaspart, se habían tenido registros tan bajos. Aquel Barça promediaba más de 60.000 espectadores de media.

El principal motivo de este bajón es la marcha de un equipo que se cayó demasiado pronto del objetivo de luchar por la Liga. El conjunto que dirigía Ronald Koeman se precipitó hasta la novena plaza y ni siquiera cuando se permitió el aforo completo por la mejoría de la situación del coronavirus fue capaz de enganchar a una afición que ya había desconectado. Solo ante el Real Madrid el 24 de octubre se logró pasar de los 80.000 aficionados y únicamente frente a Espanyol y Atlético de Madrid se sobrepasó la barrera de los 70.000, una cifra antes habitual para el Camp Nou.

El día del hartazgo

Si hay un día en el que quedó patente que la afición blaugrana ya no tragaba con la mala situación que vivía el equipo ese fue el del partido contra el Deportivo Alavés. En ese encuentro, disputado el 30 de octubre, se registró la peor entrada del siglo, sin contar restricciones por la pandemia-. El Barça de Sergi Barjuan jugó ante 37.278 aficionados; no se veían números tan bajos desde el 2001 cuando apenas 30.000 seguidores se citaron para ver la goleada culé por 4-0 con dos goles y dos asistencia de Javier Saviola.