Aficionados culés en las gradas del Camp Nou. / reuters

El Barça jugó en el Camp Nou con riesgo para el público

Según la Vanguardia, la directiva de Bartomeu permitió que se disputaran 21 partidos partidos en el estadio culé a sabiendas de que contaba con 127 deficiencias estructurales que requerían una actuación inmediata

COLPISA

Los problemas en el Barça se suceden, y no solo en la parcela deportiva o en la enfermería. El último episodio conocido, vinculado a la anterior directiva del club azulgrana, afecta a los cimientos del Camp Nou, que acogió hasta 21 partidos a pesar de que sendos informes de empresas especializadas alertaron del peligro para los espectadores por deficiencias en su estructura.

Según informa La Vanguardia, desde la primavera de 2019 hasta el otoño de 2020, el Barça jugó en su estadio una veintena de encuentros, entre ellos un clásico y varias citas de la Champions, a sabiendas de que el feudo culé tenía un total de 127 «patologías estructurales» que se debían atajar cuanto antes.

El problema era de mayor calado porque 44 de ellas suponían un riesgo absoluto para los usuarios de las instalaciones, ya que podrían producirse desprendimientos de piezas o fragmentos en zonas de paso o de aglomeración de aficionados.

Según explica el referido medio, la anterior ejecutiva azulgrana, presidida por Josep Maria Bartomeu, no estimó como urgente su reparación, ya que no consideró que los informes presentados por las empresas Nikken y ARUP fueran alarmantes. El caso es que hasta la llegada de la actual junta presidida por Joan Laporta, y con Carles Tusquets a la cabeza, no se acometieron las obras para la reparación de dichas patologías a fin de que Camp Nou volviera a ser un recinto seguro.

En este sentido, el pasado mes de agosto se publicaron diversas informaciones que destacaban una importante inversión, cercana a los dos millones de euros, por parte del club catalán para afrontar múltiples reparaciones en el estadio con vistas al inicio de Liga y el regreso del público a las gradas. El propio CEO del club, Ferran Reverter, en su exposición de este mes analizando la situación económica del Barça, ya reconocía que el estadio no se hubiera podido abrir al público a causa de los numerosos defectos que sufría.