Ansu Fati, en un lance del partido copero en San Mamés con Nico Williams. / AFP

Ansu Fati agiganta el drama del Barcelona

El joven extremo no pudo acabar el partido ante el Athletic y estará en torno a dos meses de baja

DANIEL PANERO

Hay días que es mejor no levantarse, y hay temporadas en las que también. El Barça llegó a San Mamés con la idea de dar un golpe encima de la mesa y refrendar las buenas sensaciones mostradas en la Supercopa y se fue recibiendo otro varapalo, y en esta ocasión por partida doble. Los de Xavi cayeron en la prórroga y además sumaron una nueva desgracia en forma de lesión. Ansu Fati, el jugador con más papeletas para devolver la ilusión a una afición cansada de contratiempos, recayó de sus problemas musculares y estará fuera de los terrenos de juego de cuatro a seis semanas, aunque fuentes médicas más pesimistas creen que la baja será de al menos dos meses. Un nuevo mazazo para un equipo que en apenas cinco meses no ha parado de acumular golpes.

Lejos, muy lejos queda el verano de 2021. Queda lejos en el tiempo, cinco meses, y queda más lejos aún si como culé miras con nostalgia tiempos menos complicados. El Barça se presentaba en sociedad con Leo Messi y Antoine Griezmann como banderas, con una hornada de jóvenes talentos y con un Ronald Koeman, que si bien no gozaba del total respaldo de la directiva, podía ejercer de tutor para los recién llegados. Era un equipo que quería hacer tabla rasa y que no sabía lo que se le venía encima, no era consciente del terremoto continuo en el que se iba a adentrar el Barcelona.

Y es que desde que comenzara el curso, al Barcelona parece que todo le sale al revés. «Todo nos sale cruz», dijo Xavi al concluir el duelo ante el Athletic. El técnico de Tarrasa sabe de lo que habla. Desde su llegada en noviembre ha visto como su equipo se ha adentrado en una montaña rusa que nunca para, de la que es imposible bajarse. Lesiones, polémicas, eliminaciones, declaraciones o posibles renovaciones caben en el día a día de un equipo en el que ya no existe lo cotidiano. Xavi llegó con la ilusión de acabar con esa inercia, pero en poco más de dos meses ha visto a los suyos deambular por la Liga, decir adiós a la Champions, caer en la Supercopa ante el eterno rival y despedirse de la Copa, título salvavidas en más de una crisis deportiva.

Xavi ha asistido a todo esto a la carrera, sin posibilidad de rearmarse ante un aluvión de problemas que no han parado de amontonarse. El último de todos ellos es una nueva lesión de Ansu Fati. El extremo, de apenas 19 años, se retiró de San Mamés entre lágrimas y solo ha podido disputar este curso 455 minutos, unos números que le han privado de ser uno de los líderes del nuevo proyecto. Además de él, el Barça no ha podido contar en el primer tramo de competición con jugadores que debían ser importantes como Martin Braithwaite, Sergio Agüero, Ousmane Dembélé o Pedri, todos ellos con problemas físicos que desembocaron incluso, como en el caso del argentino, en una retirada prematura.

El resultado de todo esto es un Barcelona incendiado. Mientras los culés caían en los octavos de final de Copa del Rey –hacía doce años que no era eliminado tan temprano en esta competición–, estallaba una nueva polémica en el 'caso Dembélé'. Mateu Alemany le abría la puerta públicamente asegurando que «debe abandonar el club» y el galo respondía en redes sociales afirmando que «no cederá a chantajes». Es el último inconveniente al que tendrá que hacer frente un Xavi que tendrá que reflotar el barco sin Ansu Fati y que tampoco podrá contar con el otro jugador que más desborde puede aportar.

El efecto Xavi se diluye

La ilusión del barcelonismo con la nueva era se ha ido apagando a medida que los resultados no han llegado. Xavi llegó con el respaldo del público culé, y aún lo tiene, pero la sensación en Can Barça es que no es tan fácil hacer borrón y cuenta nueva como se esperaba. Los blaugranas han ido implementando las ideas del nuevo entrenador pero los resultados mandan, tal y como reconoció el técnico tras las eliminaciones en Supercopa y Copa, y ahí es donde el efecto Xavi se diluye. Sextos en la clasificación y con la Europa League como única opción real de lograr un título, se avecina una temporada larga en la Ciudad Condal.