Ansu Fati celebra su gol ante el Betis. / José Manuel Vidal (Efe)

Análisis

Ansu Fati marca la diferencia

El atacante del Barça solo tardó 77 segundos en demostrar que tiene un idilio especial con el gol

DANIEL PANERO MADRID

Ansu Fati regresó una vez más tras lesión y lo hizo demostrando que es un jugador determinante. El joven extremo, de apenas 19 años, entró al terreno de juego del Benito Villamarín con catorce minutos por delante y dinamitó un partido que parecía condenado al empate a cero. Anotó a las primeras de cambio, 77 segundos después de pisar el césped, dejó buenas sensaciones y demostró que necesita muy poco para marcar diferencias. Es el buque insignia del nuevo proyecto culé y lo demuestra en cada una de sus reapariciones.

«Tiene estrella, gol... a otros les cuesta más. Me ha dicho que mejor él en la banda y la ha enchufado. Tiene dos, mete una, y la otra es peligrosa. Tiene estrella. Está cómodo cerca del área y hasta cuando le da mal, va dentro», afirmó Xavi el sábado después de una nueva reaparición del jugador más esperado por los aficionados del Barcelona. Ansu Fati entró al terreno de juego y cambió la cara a un partido que parecía atascado con un gol que atesora mucha de las virtudes del nuevo '10' culé. Recibió en la frontal, puso la pausa que a otros les falta y cruzó un balón en semifallo indetectable para Rui Silva. Un disparo mordido, una prueba más de la facilidad que tiene para que el balón acabe en la red del equipo rival.

Y es que Ansu Fati ha demostrado esta temporada a cuenta gotas, por culpa de las lesiones, que ese idilio con el gol no lo ha perdido, por más tiempo que haya pasado en la enfermería. Ha disputado apenas 485 minutos entre Liga, Copa del Rey, Supercopa de España y Champions League, tiempo suficiente para firmar unos números más que dignos dado su largo historial de ausencias. Ha marcado seis goles y ha repartido una asistencia, o lo que es lo mismo, participa en un gol cada 69 minutos. Nadie en la plantilla culé, ni siquiera Aubameyang (109), Ousmane Dembélé (140), Memphis Depay (167) o Ferran Torres (142) necesitan tan poco tiempo para ser determinantes de cara a la portería rival.

Nadie puede compararse en Can Barça con la eficacia de un Ansu Fati que es como el Guadiana en la Andalucía en la que se crió. El '10' aparece y desaparece y siempre lo hace dejando tras de sí un reguero de ilusión en un barcelonismo que sabe que él es el jugador que debe llevar la bandera en la reconstrucción del equipo. La fe de Xavi, que aseguró que «es una muy buena sensación tenerlo de vuelta» es la de un míster que es consciente de que necesita un plus de cara a poder competir con los más grandes del viejo continente la próxima temporada y que ese plus solo se lo puede dar un jugador que tiene algo especial.

Prudencia en la recta final

El Barça logró este sábado en el Villamarín el billete definitivo para la próxima Liga de Campeones y eso puede hacer que la prudencia con Ansu Fati sea todavía mayor. El principal objetivo culé este curso ya está cumplido y la idea de Xavi y el staff médico es que la aclimatación del jugador sea lo más paulatina posible, sin correr riesgos con un futbolista que ha sufrido como pocos el peligro de las recaídas. Quedan solo tres partidos por delante antes de un verano que puede servir de reposo para una nueva temporada que se antoja ilusionante para los azulgranas y en la que se espera que esta vez sea la definitiva para su principal valor de futuro.